Líneas principales del pensamiento de San Agustín de Hipona

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Vida y formación[editar]

San Agustín de Hipona nació en un pueblo llamado Tagaste en lo que hoy es Argelia en la parte más septentrional del África Romana en el año 354. Sus padres, eran una cristiana (Santa Mónica) y un patricio pagano. A la edad de 17 años, después de la muerte de su padre, Agustín dejó Tagaste para ir a la gran ciudad romana de Cartago para estudiar derecho, dejando atrás la religión de su madre. y abrazando el maniqueísmo, una religión sincretista que combina elementos del cristianismo, el zoroastrismo y el gnosticismo.

Después de algunos años de enseñar retórica en Cartago, Agustín decidió mudarse a Roma, donde supuestamente los estudiantes tenían fama de no ser tan rebeldes e irrespetuosos con sus maestros lo cual no le resultó y más tarde decide cambiarse a Milán donde conoce a San Ambrosio de Milán, el cual le convence de volver al cristianismo. Muriendo como obispo de Hipona en el año 430. Su filosofía se basa mucho en el neoplatonismo de Plotino y el cristianismo.

Teoría del Conocimiento[editar]

En Agustín como Platón, los niveles de conocimiento corresponden a los niveles del ser. Sus niveles ontológicos en Agustin, sin embargo, tenían una orientación específicamente cristiana y en la cúspide del ser está el Dios revelado en Jesucristo. Si bien utiliza rationes aeternae o ideas de Platón, estas solo provienen de Dios.

Para San Agustín existen tres tipos de visión que perciben lo cada vez más real:

I.Conocimiento Sensible o Sententia es el conocimiento que los humanos tienen en común con otros animales se basa en la percepción sensorial aumentada por la memoria.

II. Razonamiento Inferior o Scientia es la capacidad de juzgar la realidad física en términos de realidad suprasensible o lógica.

III. Razonamiento Superior o Sapientia está discierne la realidad ideal a través del alma humana y solo con la fe nos permite llegar a Dios.

Para San Agustín la fe y la razón son complementarias, pero la fe siempre vence sobre la razón, como lo indica en su famosa frase "Cree para comprender”.

La libertad[editar]

Para San Agustín, la libertad es la correspondencia entre la voluntad humana y la voluntad divina; No es una elección, sino una especie de necesidad de ajustarse al orden divino. Sin embargo, hay dos tipos de libertad:

  • La libertad perfecta, que precede a la caída (pecado original), en la que el hombre es completamente libre, porque es bueno y se da cuenta.
  • La libertad imperfecta, después de la caída, que atestigua la corrupción de la naturaleza humana y el mal uso de su voluntad.

En otras palabras, cuando el hombre es bueno a pesar de todo, no es solo por su voluntad, sino por la gracia de Dios. Es decir que para San Agustín la maldad no existe como tal, porque Dios solo crea cosas buenas, la maldad es la falta de bondad.