Introducción a la psicología/Las partes del cerebro

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Lección 5
Las partes del cerebro

Las agrupaciones de neuromas en el cuerpo humano forman el tejido nervioso y este se organiza en las estructuras que conforman el sistema nervioso. Este sistema es el que nos permite reaccionar a los cambios y estímulos del organismo y del medio externo, así como coordinar y controlar todas las actividades y funciones del cuerpo.[1]

Todas las áreas del sistema nervioso se encuentran relacionadas pero se le suele dividir en dos componentes fundamentales: el sistema nervioso central (SNC) y el sistema nervioso periférico (SNP). El sistema nervioso periférico consiste en todos los nervios que conectan el sistema nervioso central con el resto del cuerpo y se suele dividir en el sistema somático y en el sistema autónomo. El sistema somático transmite señales desde los órganos sensoriales al sistema nervioso central y desde este hacia los músculos y la superficie corporal. El sistema autónomo se comunica con las glándulas y los órganos internos.[2]

El sistema nervioso central se compone del cerebro y la médula espinal.[2] Es responsable de integrar y coordinar las señales nerviosas de entrada y salida y de realizar las funciones mentales superiores como el pensamiento o el habla.[1] La médula espinal es donde se unen las fibras nerviosas de la mayor parte del cuerpo. Tiene el grosor aproximado del dedo meñique y está protegida por la columna vertebral. Su función principal es transmitir información sensorial desde el sistema nervioso periférico al cerebro e información motora en el sentido opuesto, pero también contiene conexiones que controlan directamente los actos reflejos. El encéfalo es la sección del sistema nervioso protegida por los huesos del cráneo. Es básicamente una gran acumulación de neuronas flotando en líquido cefalorraquídeo y protegido químicamente por la barrera hematoencefálica.[3] Para efectos de su estudio, el encéfalo se puede considerar como compuesto de tres capas concéntricas: el núcleo central, el sistema límbico y el cerebro o corteza cerebral.

Núcleo central[editar]

Diagrama del plano sagital del encéfalo humano.
Nota: Los números en el texto de esta sección hacen referencia a las etiquetas en el esquema del encéfalo ubicado a la derecha.

El núcleo central controla los actos involuntarios y las acciones más primitivas. Agrupa al bulbo raquídeo, la protuberancia, la formación reticular, el cerebelo, el mesencéfalo, el hipotálamo y el tálamo:[2]

  • El bulbo raquídeo (6), también conocido como «médula oblonga», conecta la médula espinal con el resto del encéfalo. Contiene una parte de la formación reticular que controla funciones vitales como el funcionamiento del aparato cardiovascular, la respiración y el tono de los músculos esqueléticos.
  • La protuberancia o puente troncoencefálico (5) es un abultamiento del tronco encefálico a la altura del cerebelo. Contiene parte de la formación reticular y participa en la transmisión de información entre el cerebelo y la corteza cerebral.
  • La formación reticular (7) es una red de neuronas que inicia en la parte inferior del tronco encefálico y se extiende hasta el tálamo. Tiene un papel fundamental en el control del nivel de alerta y en la capacidad de concentración.
  • El cerebelo (8) se encuentra en la parte posterior del tronco encefálico y se encarga principalmente de la coordinación de movimientos y del aprendizaje motor. También tiene conexiones directas con la parte frontal de la corteza cerebral. Estas conexiones están relacionadas con el lenguaje, la planificación y el razonamiento.
  • El mesencéfalo o cerebro medio (4) está compuesto de dos partes principales: el tectum y el tegmentum. Está implicado en el procesamiento de los estímulos auditivos y visuales, los reflejos visuales y movimientos oculares, las respuestas a los estímulos en movimiento y la transmisión de información motora desde la corteza cerebral y el cerebelo a la médula espinal.
  • El tálamo (2) está compuesto de dos grupos ovales de núcleos de células nerviosas ubicados dentro de los hemisferios de la corteza cerebral que transmiten la información proveniente de los receptores sensoriales hacia la corteza. También está relacionado con el control del sueño.
  • El hipotálamo (3) es una estructura pequeña ubicada debajo del tálamo y está encargada de regular el apetito, la sed y la conducta sexual. También controla la actividad hormonal del cuerpo y los procesos que mantienen los sistemas del organismo en niveles normales de funcionamiento (homeostasis).

Sistema límbico[editar]

El sistema límbico es un conjunto complejo de estructuras interconectadas que controlan la motivación y la emoción. Sus componentes principales son la corteza límbica, el hipocampo, y la amígdala. La corteza límbica es una región de la corteza cerebral ubicada alrededor del borde medial de los hemisferios cerebrales que trabaja junto con el hipocampo en aspectos relacionados a la memoria y el aprendizaje. El hipocampo es una estructura del lóbulo temporal que se divide en el propio hipocampo o «asta de Amón», la circunvolución dentada y el subículo. Tiene un papel central en el procesamiento de la memoria, especialmente la episódica. La amígdala es una estructura con forma de almendra situada en el interior del lóbulo temporal relacionada con el procesamiento de las emociones.[3]

La corteza cerebral[editar]

Lóbulos de la corteza cerebral
Imagen lateral del cerebro humano ilustrando la ubicación de los diferentes lóbulos. El lóbulo frontal está coloreado en celeste, el parietal en amarillo, el occipital en rosado y el temporal en verde.

La corteza cerebral es la capa externa del encéfalo. Su exterior se conoce como «sustancia gris» por verse de ese color al ser preservado químicamente ya que se compone principalmente de somas neuronales y axones sin vainas de mielina; mientras que su interior está compuesto principalmente por axones con vainas de mielina y se llama «sustancia blanca» por verse de ese color. Está compuesto de dos hemisferios independientes conectados por una estructura llamada «cuerpo calloso». Cada hemisferio controla las funciones motoras y sensoriales del lado opuesto del cuerpo y aunque son mayormente simétricos, sus funciones no son idénticas. El hemisferio izquierdo, normalmente considerado el dominante, controla los aspectos fundamentales del lenguaje, la racionalización, el cálculo y el pensamiento analítico. El hemisferio derecho controla el reconocimiento de caras, las habilidades artísticas y las funciones emocionales.[1]

Cada hemisferio se divide en cuatro áreas conocidas como lóbulos y nombradas según su posición en la corteza: lóbulo frontal, lóbulo parietal, lóbulo occipital y lóbulo temporal (la imagen al inicio de esta sección muestra la extensión de cada uno de ellos en una vista lateral del cerebro). Los lóbulos a su vez se dividen en áreas relacionadas con los procesos sensoriales y motores y en áreas asociativas.[2]

El lóbulo frontal (de color celeste en la ilustración) se encuentra en la parte anterior del cerebro y está delimitado por el surco central o «Cisura de Rolando» y el surco lateral o «Cisura de Silvio». El «área motora primaria» se encuentra delante de la cisura central y controla los movimientos voluntarios del cuerpo.[2] El resto del lóbulo frontal se conoce como área asociativa anterior y controla funciones viscerales, emocionales, de conceptualización, planificación, capacidad de juicio, resolución de problemas y atención selectiva.[1]

El lóbulo parietal (de color amarillo en la ilustración) se encuentra en la parte superior de la corteza cerebral y está delimitado por el surco central y el surco parietooccipital. El «área somatosensorial primaria» se encuentra en la parte delantera del lóbulo y está separada del área motora primaria por el surco central. El calor, el frío, el tacto, el dolor y la sensación de movimiento corporal están representados en esta área.[2] El resto del lóbulo lo compone el área de asociación somatosensorial. En esta área se analiza la información recibida desde las regiones sensoriales de la corteza, se da la percepción, el almacenamiento de recuerdos y la consolidación de la información proveniente de los diferentes sentidos.[3]

El lóbulo temporal (ilustrado en color verde en la imagen) se ubica aproximadamente a la altura de la sien, en la parte inferior del surco lateral y frente al lóbulo occipital. En su superficie, al costado de cada hemisferio, se encuentra el área auditiva primaria que realiza análisis de señales auditivas complejas y de sus patrones cronológicos. La parte inferior del lóbulo está relacionada con la percepción visual y forma parte de la corteza visual asociativa. El resto forma parte de la corteza auditiva asociativa.[3]

El lóbulo occipital (resaltado con color rosado en la ilustración) se encuentra en la parte posterior del cerebro y está delimitado por el surco parietooccipital. En su parte posterior se encuentra la corteza visual primaria, que recibe las fibras y vías neurales de los nervios ópticos. El resto del lóbulo occipital contiene parte de la corteza visual asociativa.[3]

Resumen de la lección[editar]

  • El sistema nervioso se divide en el sistema nervioso central y el sistema nervioso periférico.
  • El sistema nervioso central se compone del encéfalo y la médula espinal.
  • El encéfalo se suele dividir en el núcleo central, el sistema límbico y la corteza cerebral.
  • El núcleo central controla las funciones más primitivas y se compone del bulbo raquídeo, la protuberancia, el mesencéfalo, el cerebelo, la formación reticular, el tálamo y el hipotálamo.
  • La corteza cerebral se divide en dos hemisferios.
  • Cada uno de los hemisferios de la corteza cerebral se divide en cuatro lóbulos: frontal, parietal, occipital y temporal.
  • Cada lóbulo se divide en áreas de asociación y áreas sensoriales y motoras primarias.

Términos clave[editar]

Lecturas adicionales[editar]

Bibliografía[editar]

  1. 1,0 1,1 1,2 1,3 Díaz Méndez, Darío; Latorre Postigo, José Miguel, eds. (2015). Psicología médica (1.ª edición). Barcelona, España: Elsevier España, S.L. p. 421. ISBN 978-84-9022-481-6. 
  2. 2,0 2,1 2,2 2,3 2,4 2,5 Smith, Edward E.; Nole-Hoeksema, Susan; Fredrickson, Barbara; Loftus, Geoffrey (2003). Introduction to Psychology [Introducción a la psicología] (14.ª edición). España: Thomson Editores Spain Paraninfo S.A. p. 720. ISBN 84-9732-197-9. 
  3. 3,0 3,1 3,2 3,3 3,4 Carlson, Neil R. (2006). Physiology of behaviour [Fisiología de la conducta] (8.ª edición). México, D.F., México: Addison Wesley. p. 784. ISBN 978-84-7829-072-7. 


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