Historia contemporánea de España/Lección 8 Lectura

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La dictadura de Primo de Rivera (1923-1931)[editar]

La quiebra de la monarquía parlamentaria[editar]

Entre 1918 y 1923 la conjunción (unión) de varios elementos originaron una situación de crisis continua.

Crisis política[editar]

La huelga de 1917 originó una auténtica crisis política que se manifiesta en la sucesión de gobiernos (13 gobiernos entre 1918 y 1923). Las razones de esta crisis hay que buscarlas en:

  • La debilidad de los partidos dinásticos divididos en camarillas en torno a un líder.
  • La entrada de la Lliga en el gobierno no dio estabilidad al régimen y alejó a las catalanistas de los sectores obreros que les habían apoyado.
  • El ejército interviene en la vida política alterando el funcionamiento de las instituciones y apoyando las decisiones arbitrarias de la Corona en asuntos de Estado.

1921 fue el año clave en el desprestigio del sistema. El asesinato de Eduardo Dato privó a los conservadores de cualquier posibilidad. El desastre de Annual por el que se pidieron responsabilidades al ejército, al gobierno y al rey.

Crisis social[editar]

El fracaso de la huelga general de 1917 no significó un descenso en la actividad de los sindicatos, sino al contrario. La lucha sindical se manifiesta en conflictos limitados pero continuos que originan una enorme conflictividad social.

Esta situación está en relación con la importancia que adquiere en estos años el movimiento anarquista en sus dos vertientes:

La sindicalista, moderada, que abandona la lucha revolucionaria y defiende la lucha sindical. (Ángel Pestaña, Salvador de Seguí). La revolucionaria, que defendía la acción directa la acción directa y justificaba la violencia en todos los casos.

En estos años aumentan los enfrentamientos entre terratenientes y campesinos en Andalucía y patronos y obreros en Barcelona. En Andalucía, en el año 1918, se produjo una auténtica crisis de subsistencias. Los jornaleros paralizaron el campo y el gobierno tuvo que recurrir al ejército para que realizaran las labores agrícolas. Este periodo comprendido ente 1918 y 1920 se conoce como “Trienio Bolchevique”.

En Barcelona, la CNT desempeñó una labor muy intensa originando continuos conflictos. Entre 1919 y 1922 pistoleros a sueldo de la patronal se enfrentan con pistoleros anarquistas en las calles de Barcelona. Es la época del pistolerismo. (Hubo más de 800 atentados en Barcelona).

Radicalización de los nacionalismos[editar]

La Lliga mantenía una política vacilante entre la defensa de un nacionalismo decidido y el temor al enfrentamiento con el movimiento obrero.

En 1919 Cambó presentó un proyecto de autonomía para Cataluña que provocó discusiones en las Cortes y manifestaciones en la calle. El estallido de la huelga de “La Canadiense” le hizo dar marcha atrás y volver a integrarse en un gobierno de concentración. Los nacionalistas más radicales se separaron de la Lliga y en 1922 Francesc Macià fundó “Esquerra Republicana”, partid nacionalista de izquierdas que se proclamó independentista.

En el País Vasco, la radicalización del nacionalismo se manifestó en la convocatoria de una asamblea de municipios vascos al grito de “¡Viva Euskadi libre!”.

Crisis económica[editar]

Se produjo al finalizar la Primera Guerra Mundial cuando los países europeos en guerra recuperaron sus mercados. Los industriales españoles no invirtieron sus enormes beneficios en mejorar la tecnología y fueron incapaces de competir. Se cerraron fábricas, hubo más paro y menos salario.

Desastre militar en Marruecos[editar]

El desastre de Annual de 1921 causó una verdadera conmoción nacional. Las responsabilidades se repartieron entre el gobierno y el rey, al quese acusó de haber alentado al general Silvestre en su alocada carrera. (Expediente Picasso).

Asustados, la oligarquía en el poder y el propio rey buscaron la solución en el ejército.

Desarrollo político y cambios económicos[editar]

En la Europa de entreguerras destacan tres características que explican la evolución histórica del periodo:

  • El intento de establecer regímenes democráticos en países que no tenían tradición liberal.
  • El temor de la extensión de la revolución bolchevique.
  • El recurso a regímenes autoritarios para resolver los conflictos: los fascismos.

La dictadura de Primo de Rivera no es un hecho aislado a la Europa de su tiempo. Se produce en una época de dictaduras.

Se establece entre 1923 y 1930 una dictadura militar autoritaria muy condicionada por la personalidad del dictador. Se inició con un pronunciamiento en septiembre de 1923. El golpe de Estado se justificó porque el régimen constitucional estaba bloqueado y desprestigiado y existía un grave peligro de revolución social.

En la noche del 12 al 13 de septiembre Miguel Primo de Rivera se adueña de la ciudad de Barcelona. El día 13 publica su manifiesto al país y al ejército. En él proclama el establecimiento de un directorio militar en Madrid y enumera los problemas a resolver: caciquismo, separatismo, comunismo… Una especie de cajón de sastre para atraer voluntades distintas. Dimite el gobierno y el rey llama a Primo de Rivera para que se encargue del poder. Por el Real Decreto (*) del 15 de septiembre es nombrado presidente del directorio militar encargado de gobernar el país. Disuelve las cortes y el ejército pasa a ocupar el primer plano de la vida política.

Tras el golpe es evidente su popularidad, porque muchos lo consideran un régimen ilegal pero necesario. Contó con el apoyo de grupos catalanistas (sobre todo la Lliga), los sectores conservadores del país; gran parte del ejército y el rey. Encontró reacciones de protesta en la clase obrera, sobre todo la CNT y el partido comunista. El PSOE, aunque mostró su oposición al régimen, se negó a tomar parte activa en la defensa de la legalidad. Su actitud fue premiada con una cierta tolerancia. Las Casas del Pueblo (locales de reunión de los socialistas) permanecieron abiertas y “El socialista” se siguió publicando. Los republicanos carecieron de fuerza y ocasión para manifestarse. La oposición más importante está en los intelectuales: Unamuno y Azaña.

  • Decreto: Decisión política que toma el Gobierno y que tiene carácter de ley.

En la ideología de Primo de Rivera se mezclan aspectos personales con otros que comparte con los regímenes fascistas, sobre todo con el régimen de Mussolini.

Aspectos personales: Pretendía regenerar el país eliminando el caciquismo, realizando lo que Joaquín Costa había denominado “política quirúrgica” y presentándose como el cirujano de hierro que necesitaba el país y moralizar la sociedad con las tradiciones y las costumbres.

Aspectos fascitas: Existencia de un partido único, militarismo (papel muy destacado), defensa del estado corporativo.

Etapas de la dictadura[editar]

El directorio militar (1923-1925)[editar]

Primo de Rivera asume todos los poderes al frente de un directorio militar. Disuelve las cortes y prohíbe los partidos políticos. En esta etapa se propuso resolver los problemas que habían llevado al fracaso al sistema anterior: orden público, nacionalismo, el problema de Marruecos y el caciquismo.

Orden público: El restablecimiento de la paz social fue uno de los objetivos principales de la dictadura, y ello exigió una fuerte represión que llevaron a cabo los militares. La represión recayó fundamentalmente sobre la CNT, los nacionalismos, la prensa (censura) y los intelectuales. Además extendió el estado de sitio a todo el país y suspendió las garantías constitucionales.

Los nacionalismos: Desde el primer momento prohibió el uso de la lengua y la bandera catalana en actos públicos. Suprimió la enseñanza en catalán y la Mancomunidad. En el País Vasco el PNV vio a sus líderes encarcelados y sus locales clausurados. La dictadura pareció haber disuelto los problemas nacionalistas, pero en realidad los enfrentó con las instituciones monárquicas. La dictadura radicalizó el nacionalismo.

El problema de Marruecos: Al principio proyectó una política de abandono de Marruecos, pero la presión de los africanistas y la colaboración de Francia le llevó a participar en una acción conjunta con este país. El desembarco en la bahía de Alhucemas cerró provisionalmente la cuestión marroquí. La victoria aumentó el prestigio del régimen.

Caciquismo: Los cargos municipales y provinciales quedaron en manos de los militares. No se resolvió el problema.


El directorio civil (dic. 1925 – enero 1930)[editar]

Tras la victoria de Alhucemas el régimen vivió sus mejores momentos. En diciembre de 1925 un gobierno de civiles sustituyó al directorio militar. En esta etapa se propuso crear un nuevo régimen político y sacar al país de su atraso económico.

Se inicia la institucionalización del régimen con la participación del partido único, la Unión Patriótica, fundado en 1924, la constitución en 1927 de una asamblea nacional pero con carácter meramente consultivo y la elaboración en 1929 de una constitución que no recoge ni la división de poderes ni la soberanía nacional. No fue promulgada.

La dictadura coincidió con una época de expansión (“los felices años veinte”). Se estableció una política económica fuertemente dirigida, es decir, vigilada y propulsada por el Estado que pareció obtener algunos éxitos espectaculares.

Comenzó con la aprobación en 1926 de un presupuesto extraordinario que permitió grandes inversiones en obras públicas. Las inversiones se centraron en las infraestructuras y la política hidráulica.

En infraestructuras se amplió el tendido ferroviario y se mejoraron los existentes y se construyeron más de 5000 km de carreteras. En la política hidráulica se crearon las confederaciones hidrográficas para explotar de manera racional los recursos fluviales. Las confederaciones gestionaban la construcción de pantanos y presas y su utilización en la agricultura, el regadío e hidroeléctrica. Estos dos aspectos beneficiaron a la industria siderúrgica y la del cemento.

La política nacionalista favoreció la creación de los primeros monopolios controlados por el Estado: Telefónica, Iberia y Campsa. Como demostración triunfalista del desarrollo se celebraron en 1929 la Exposición Internacional de Barcelona y la Exposición Iberoamericana de Sevilla.

El presupuesto extraordinario de 1926 dejó al Estado muy endeudado y cuando en 1929 se produjo el hundimiento de la Bolsa de Nueva York, tuvo que devaluar la peseta y perdió la confianza de gran parte de la burguesía.

En política social lo más destacado fue el establecimiento de la Organización Corporativa Nacional. (Las corporaciones son asociaciones laborales que sustituyen a los sindicatos. Están integradas por patronos y obreros. Los conflictos se resuelven en comités paritarios de trabajadores y empresarios.

El final de la dictadura y la monarquía[editar]

Con la prohibición de los partidos políticos, las primeras protestas provinieron de los intelectuales, dirigidos por Miguel de Unamuno y muchos de ellos exiliados. La Universidad se sumó a la oposición (se fundó la O.U.F.U.O.) y mantuvo sus protestas hasta la caída de la monarquía. La respuesta del régimen fue cerrar las universidades de Madrid y Barcelona.

Desde finales de 1925 la oposición fue creciendo y se extendió a todos los sectores:

Socialismo: Su posición osciló entre los que querían aprovechar la tolerancia y los que se oponían frontalmente al régimen. Desde 1929 abandona el reformismo y defiende abiertamente la República. Anarquismo: Con la CNT prácticamente desarticulada el sector más radical fundó la FAI (Federación Anarquista Ibérica) que defiende la línea insurreccional y se reanudan las huelgas. Catalanismo: Se radicalizó y se opuso totalmente a la dictadura de la mano de Francesc Macià (Esquerra Republicana de Cataluña). Ejército: Aumentó el malestar en gran parte del ejército por la política africanista y los ascensos por méritos de guerra. Este malestar se reflejó en dos levantamientos: la Sanjuanada, en 1926 y un levantamiento en Ciudad Real en 1929. Crisis económica: La crisis económica acentuó el malestar social.

En esta situación, el rey Alfonso XIII le retiró su confianza y Primo de Rivera presenta su dimisión al rey el 28 de enero de 1930 y el rey la acepta inmediatamente.

Aceptada la dimisión, Alfonso XIII trató de volver al sistema de la Restauración restableciendo la Constitución en un intento de salvar la monarquía y nombra presidente del gobierno al general Berenguer. Esta vuelta a la legalidad (la Dictablanda) duró menos de un año porque la caída de la dictadura va seguida de la de la monarquía, que se había quedado sin apoyos, no podía contar con los partidos dinásticos ni utilizar eficazmente el sistema caciquil. Además la facilidad con la que se deshizo del dictador le hizo perder el apoyo de gran parte de la jerarquía militar. La crisis política y económica facilita la cohesión de la oposición antimonárquica.

En 1930 republicanos, socialistas y catalanistas de izquierdas firman el pacto de San Sebastian para derrocar al rey y establecer la república. Muchos intelectuales apoyaron la República y formaron la Agrupación al Servicio de la República para, mediante discursos y publicaciones, crear un ambiente de opinión favorable a la república. Esta oposición antimonárquica llevó a cabo dos levantamientos en diciembre de 1930. Alfonso XIII nombra presidente de gobierno al almirante Aznar, cuya primera medida será convocar elecciones municipales para el 12 de abril de 1931. La coalición republicano-socialista triunfó en 41 de las 50 capitales de provincia y en las principales ciudades españolas.

Sin esperar el resultado en las zonas rurales, Alfonso XIII abandonó el país. No volverá a España con vida. El 14 de abril de 1931 se proclamó la II República.