Evaluación de las fuentes de información en la web

De Wikiversidad
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A la hora de seleccionar fuentes de información en la web se debe tener en cuenta ciertas estrategias. Además, de una “aptitud literaria”, el lector puede recurrir a una serie de dispositivos para seleccionar los recursos que son apropiados para el propósito que se pretende; y, la ausencia o desconocimiento de estas estrategias en la búsqueda resultaría un obstáculo a la hora de poder encontrar contenido de calidad y adecuación.

Se debe tener presente que en la actualidad las fuentes convencionales de información están siendo complementadas por recursos de la web; y la gran complejidad, diversidad y multiplicidad de materiales, representa un problema a la hora de decidir entre la infinidad de recursos presentes en Internet y la búsqueda basada en la pertinencia, congruencia – entre otras cuestiones – resulta un problema para los usuarios.

La cantidad de contenido que se almacena en la web debe ser escogida y analizada rigurosamente. Por todo esto, los usuarios deben tener en cuenta a la hora de evaluar y distinguir los recursos presentes una serie de “condiciones” que hacen al contenido valido o confiable.

El uso eficiente de un determinado espacio tiene que ver con la forma en que se presentan los contenidos, a fin de que lo que se presente resulte agradablea los ojos del usuario . Relacionado con esto la accesibilidad y la centralización de la información en dicho sitio pueden resultar favorables; en esto el papel del autor resulta importante porque, por un lado, administra los saberes que se presentan; y al mismo tiempo, podría habilitar un espacio en el que los internautas puedan intervenir en la construcción de la misma.

Aquí resulta de considerable trascendencia toda la información que se tenga acerca de la autoría. La propuesta que formulan varios especialistas es la de controlar la “responsabilidad intelectual”, es decir, quién la propone y la hace accesible. De esta manera, el lector debe tener en cuenta si el autor es un experto en el tema que está tratando, su información biográfica o formas de contacto con el mismo; y algo que puede resultar trivial, pero no menos importante: el manejo correcto del discurso escrito (errores de coherencia, de cohesión, ortografía, etc.).

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Teniendo en cuenta lo anterior, el lector debe tener en cuenta el tono, estilo y contenido que se presenta en la fuente, esto tiene que ver con el hecho de poder inferir si los contenidos son apropiados para el “destino” o “uso” que se propone el receptor. Así, debemos observar si se propone información para un determinado grupo etario, si se ajusta a las necesidades y audiencia. Además, otra posibilidad, relacionada con la anterior es tener en cuenta el dominio en el URL en la cual está subscrita la fuente .

A partir de aquí, los contenidos adquieren mayor precisión o veracidad si la misma posee un “soporte editorial”. En la web se encuentran documentos que aun no han sido publicados por las editoriales; esto produce un doble efecto, por un lado la rapidez y descentralización, y por otro, la información adquiere poca veracidad (porque pueden resultar desactualizadas).

Esto nos lleva al tema de la informalidad, actualmente se “sube” a Internet gran cantidad de contenido que resultan ser volátiles . Verificar si el contenido que se propone ha sido realizado en base a “fuentes fiables de información” resulta elemental a la hora de la consulta. La bibliografía o fuentes de consulta que se cite debe ser examinada por el interesado, especialmente aquellas que son consultadas en Internet, el lector debe tener en cuenta cual es la reputación y si se puede corroborar su existencia.

Como todo texto académico, la ausencia de referencias resulta un problema; muchas veces, aunque se los cite, percatarse de que las fuentes nombradas son seguras y confiables en cuanto a su contenido es un factor importante. Así: “…la utilización de un referencial teórico sustancial, exhibiendo el conocimientos de teorías, líneas de pensamiento o técnicas apropiadas para el asunto, son indicadores de la calidad de la fuentes” . La correcta presentación de las fuentes indica un trabajo de elaboración que demuestra la condición del trabajo presentado por el autor.

Aquí entra en juego lo hipertextual, la posibilidad que brinda Internet es la de ampliar los contenido y resulta importante a la hora de presentar la utilización y la relación de los contenidos. La interfaz, la transición factible entre las fuentes convencionales a Internet, resulta una herramienta eficaz a la hora de la búsqueda de la información. Para ello ya han sido diseñados diversos metabuscadores que permiten una mayor eficacia a la hora de buscar información cualificada. Debido a las grandes cantidades de información que circulan estas herramientas pueden ser utilizadas como filtros y organizadores (que en ciertos momentos pueden resultar caóticos).

Otros de los puntos importantes en la selección de la información es la actualización de los contenidos, así que resulta importante verificar si el material es actual en relación a los nuevos conocimientos que se van desarrollando. La información debe tener fecha de edición, revisiones (más o menos regulares), etc. para que resulte confiable. Para finalizar debemos destacar la importancia que tiene el soporte técnico pues permite que el usuario pueda resolver o solucionar problemas que se le presenten durante la navegación y resulte más positiva la experiencia.

Con todo lo dicho hasta aquí se puede afirmar que el contenido de la web puede resultar tan veraz, eficaz y confiable como las que están desarrolladas en las “editoriales”. Sin embargo, la propuesta es que estos sean chequeados por los usuarios teniendo en cuenta los puntos analizados anteriormente (información de identificación, consistencia y confiabilidad de las informaciones, adecuación, enlaces, facilidad de uso, diseño, soporte del usuario, etc.).

Todos estos puntos son determinantes a la hora de poder construir y acceder al gran influjo informacional presente en la web. La tarea de construir conocimientos con los contenidos propuestos puede resultar productiva, y satisfactoria. Pero tampoco se debe caer en la falacia de obviar las fuentes de consultas convencionales; sino que, por el contrario, resulta más enriquecedor la puesta en dialogo de todos los recursos que permitan construir nuevos saberes. Poder entender a Internet como un medio o instrumento que “democratizó” el acceso a la información podría resultar un punto a favor a la hora de pensarlo como una herramienta.

Referencias[editar]

  • AA.VV. Evaluación de fuentes de información en Internet: Criterios de calidad. En: Ciencias de la Información Vol. 32, No. 2, agosto, 2001.