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El yo saturado

De Wikiversidad
El yo saturado

Título El yo saturado
Autor Kenneth J. Gergen
Año 1992

Tesis

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La tesis del libro es que el proceso de saturación social está produciendo un cambio profundo en nuestro modo de comprender el yo.

Concepción romántica

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Atribuye a cada individuo rasgos de personalidad: pasión, alma, creatividad, temple moral. Pone el acento en lo que no se ve. Relevancia de «la presencia de lo oculto». Gran parte de nuestro vocabulario contemporáneo de la persona y sus formas de vida asociadas tiene su origen en el período romántico. Es un vocabulario de la pasión, de la finalidad, de la profundidad y de la importancia del individuo.

En psi: se debe mencionar a Freud como figura de la transición entre la sensibilidad romántica y la modernista; las demandas modernistas llevaron a Freud a tratar de conseguir pruebas objetivas de lo inconsciente.

Concepción moderna

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Capacidad de raciocinio para desarrollar nuestros conceptos, opiniones e intenciones concientes. Los elementos clave del funcionamiento humano son la razón y la observación. La visión romántica fue desplazada por el auge de la producción en masa. La ciencia era anti romántica. Neoiluminismo. Vasta gama de ciencias sociales. Argumento del progreso, movimiento en permanente ascenso hacia una meta y la ciencia ofrecía las guías rectoras. Persecución de la esencia, tiene que haber algo que se aplique a la verdad, el concepto mismo de verdad estaba en el objeto.

En psi: La psicología emprendió la tarea de esclarecer la naturaleza del yo básico. Se aplicaron de manera sistemática la razón y la observación. Experimentos (por ejemplo, «pesar el alma») La imagen de la máquina suministró la metáfora predominante para la persona. Se consideró la esencia del hombre como racional. No es en virtud de la herencia que seamos como somos sino en virtud de la observación del medio; el conocimiento se construye a partir de la observación. En psi clínica surgieron las técnicas de modificación de la conducta. Industria de los test mentales.

Concepción posmoderna

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Yo como poseedor de características reales tales como la racionalidad, la emoción, la voluntad. Está signado por una pluralidad de voces que compiten entre sí para ser aceptadas como lo verdadero o bueno. Los objetos de los que hablamos no están en el mundo sino que son el producto de las perspectivas particulares. Las personas existen en un estado de construcción y reconstrucción permanente.

Tecnologías de saturación social

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Son centrales en la supresión contemporánea del yo individual. Hay una colonización del ser propio que refleja la fusión de las identidades parciales por obra de la saturación social. Y está apareciendo un estado multifrénico en el que comienza a experimentarse el vértigo de la multiplicidad limitada. Nuestros días están cada vez más colmados por la cantidad, variedad e intensidad de las relaciones.

Avances de bajo nivel: ferrocarril, servicios postales públicos, automóvil, teléfono, radiodifusión, cinematógrafo, libro impreso.

Avances de alto nivel: rumbos aéreos (avión), cintas de video (televisión comercial, videoclubes), innovaciones electrónicas (telégrafo, medios electrónicos, computadora digital, fax, cables de fibra óptica)

Las tecnologías de este siglo aumentan las relaciones, la frecuencia de contacto humano y su duración. Cuando aumenta a un punto extremo, se llega a un estado de saturación social.

Multiplicación de las relaciones

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En la comunidad de las relaciones directas cara a cara el reparto de personajes se mantenía más o menos estable. Ahora, nuestros pensamientos y sentimientos ya no están ocupados únicamente en la comunidad inmediata que nos rodea, sino en un reparto de personajes diseminados por todo el planeta y que cambian de manera constante. Hay una perseverancia del pasado, hoy ni la distancia ni el tiempo constituyen un serio inconveniente para una relación. Y también una aceleración del futuro, el ritmo de las relaciones se incrementa y hace que se concreten en días o semanas procesos cuyo desarrollo antes llevaba meses o años.

Aparecen nuevas pautas de relación. La tecnología además de ampliar la gama de relaciones humanas modifica las prexistentes: al desplazarse del vínculo cara a cara al vínculo electrónico las relaciones con frecuencia se alteran. Ej, amantes amigables, relación de microondas. Curiosamente la tecnología también incrementa el nivel emocional de muchas relaciones, la gente llega a sentir en mayor profundidad y expresar más plenamente. Las relaciones al prolongarse a lo largo de los años tendían a la normalización, la comunidad cara a cara s presa a un alto grafo de vigilancia informal, en el actual contexto de saturación no está presente ninguna de estas condiciones. Como todas las relaciones son permanentemente interrumpidas les es difícil normalizarse.

La colonización del yo

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Adquisición de múltiples y dispares posibilidades de ser. Las tecnologías de la saturación social nos exponen a una enorme variedad de personas, otras formas de relación, circunstancias y oportunidades únicas en su género, e insospechadas intensidades del sentimiento. Seguimos incorporando sin cesar información del mundo que nos rodea, y al quedar expuestos a otras personas aumenta nuestra capacidad de saber «acerca de» y de «saber como». Aprendemos infinidad de detalles sobre las palabras, actos, vestimenta, gestos, etc. de los demás; asimilamos un enorme cúmulo de info acerca de las pautas de intercambio social. Mediante la TV mil personajes tienen acceso a nuestro hogar que en cualquier otra circunstancia les sería denegado. Hora tras hora nuestro acopio de saber se amplía en alcance y sutileza. Aprendemos como poner en práctica tal conocimiento, como darle forma para su consumo social, como proceder para que la vida social siga su curso eficaz. Y las posibilidades de transformar en acción este cumulo de información se expanden de continuo. Disponemos de rudimentos para desplegar la conducta apropiada. Como ya lo hemos visto todo, nos aproximamos a un estado de tedio.

A medida que avanza la saturación social acabamos por convertirnos en pastiches, en imitaciones baratas de los demás. Llevamos en la memoria las pautas de ser ajenas. A medida que pasan los años el yo de cada cual se embebe cada vez más del carácter de todos los otros, se coloniza. Nos presentamos a los demás como identidades singulares, íntegras, pero con la saturación social cada uno alberga una vasta población de posibilidades ocultas. Todos esos yoes permanecen latentes y en condiciones adecuadas surgirán a la vida. Cada yo que adquirimos puede contribuir al dialogo interno, a los debates privados que mantenemos con nosotros mismos respecto de toda clase de sujetos, sucesos y cuestiones. Estas voces interiores, vestigios de relaciones reales o imaginarias han sido llamados visitantes invisibles, imágenes sociales o espectros sociales. Lo típico es que el individuo sufra un conflicto interno: contra cada una de sus opiniones existe una fuerte inclinación en sentido contrario.

Multifrenia

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Se produce cuando se detecta una nueva constelación de sentimientos o sensaciones, una nueva pauta de conciencia de sí. Escisión del individuo en una multiplicidad de investiduras de su yo. Este estado es resultado de la colonización del yo y los afanes de este por sacar partido de las posibilidades que le ofrecen las tecnologías de relación. A medida que las posibilidades propias son ampliadas por la tecnología uno recurre cada vez a tecnologías que le permitirán expresarse y a medida que se utilizan aumenta el repertorio de posibilidades. Seria un error considerar este estado multifrénico como una enfermedad.

Rasgos preeminentes:

  • El vértigo de la valoración: La tecnología de la saturación social suprimió dos factores que tradicionalmente se interponían en las relaciones: tiempo y espacio. Ahora, esta libertad dio origen a una esclavitud, porque cada persona impone una pena en dos ámbitos: el «ser» y el «ser con».
  • En el «ser», al introducir a otros en el yo, se infiltran sus gustos y creencias, sus valores. A medida que se suman al yo los demás, sus deseos se vuelven propios y hay una ampliación de nuestras metas.
  • En el «ser con», al desenvolverse las relaciones, sus partícipes quedan definidos por lo que hacen en cada circunstancia (serán amigos, amantes, maestros)
  • El ascenso de la insuficiencia: Una sutil sensación de insuficiencia agobia las actividades que se emprenden. Esta sensación es un producto colateral de la colonización del yo y de la presencia de espectros sociales, pues al incorporar a otros dentro de nuestro ser se amplía la gama de lo que consideramos bueno o correcto.
  • El receso de la racionalidad: Todas las argumentaciones «obvias» lo son en la medida en que la identidad de uno permanece adscrita a determinado grupo social. La racionalidad depende de que se comportan ciertas opiniones: de que cada uno haya incorporado los puntos de vista del otro. A medida que se amplian nuestras relaciones, la validez de cada racionalidad corre peligro, lo que es racional en una relación es absurdo o cuestionable desde el punto de vista de otra. El aumento de los criterios de racionalidad no implica formarse un juicio claro y unívoco sobre los candidatos; más bien, el grado de complejidad aumenta a tal punto que resulta imposible asumir una posición coherente desde el punto de vista racional.

Aspectos positivos

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El posmodernismo tiene algunos aspectos positivos, que se revelan al evaluar algunos aspectos del modernismo, como el progreso, el individualismo y las creencias firmes.

El argumento del progreso no es universal. El progreso tiene efectos colaterales, lo cual exige medidas correctivas para compensarlos. Estas compensaciones ponen en marcha una ola adicional de repercusiones desequilibrantes en otros dominios, lo cual vuelve a exigir una compensación, y así sucesivamente. Entonces, cada acción emprendida en nombre del progreso puede poner en marcha un proceso de pregresión, una regresión. Además, la táctica posmoderna de deconstrucción y reconstrucción permite a la cultura emanciparse de los efectos problemáticos del argumento moderno del progreso, pues éste no es más que el lenguaje preferido por una comunidad en particular, entre otras muchas.

Cuanto más amplia sea la cantidad de perspectivas que se tomen en cuenta para toda propuesta de progreso, analizando sus repercusiones, más acorde puede ser el resultado para la sociedad. El enorme aumento en las comunicaciones brinda los medios para tomar nuestras decisiones en forma mucho más amplia y completa que en el pasado. Para generar un pluralismo eficaz, tenemos que abrir nuestros procesos decisorios a un público más vasto, incrementar en forma sustancial la cantidad de individuos capaces de traducir las propuestas de un grupo a los marcos de referencia de otros y establecer canales de realimentación.

En el posmodernismo los procesos de razón, intención y decisión moral individuales pierden su carácter de realidades. Se desdibujan los límites del individuo como unidad y pasa a ser el resultado de una construcción social. Los individuos por sí mismos no pueden significar nada, sus actos carecen de sentido hasta que se coordinan con los de otros. Así, el posmodernismo abre la posibilidad de reemplazar la cosmovisión individualista por una realidad relacional.

Las visiones romántica y modernista de la persona son totalizadoras, tienen una coherencia interna pero rechazan cualquier otra explicación de la realidad. Y como admiten un solo vocabulario para la comprensión del yo, establecen importantes límites a la acción humana. En contraste con los límites opresivos de los sistemas de comprensión totalizadores, el posmodernismo abre las puertas al libre juego de todos los discursos. Insta a una heteroglosia del ser, a un vivir a partir de múltiples voces. Por esta razón, ni la tradición romántica ni la modernista tienen que desaparecer, simplemente es necesario que sus conceptos dejen de ser considerados como definitivos y superiores para considerarse posibilidades. El posmodernismo revitaliza así tanto al romanticismo como al modernismo, aunque no en forma excluyente.

Esta apertura a la multiplicidad se relaciona con los conceptos de estilo de vida proteico (mantenimiento en la mente de imágenes contradictorias que parecen dirigirse simultáneamente en direcciones opuestas) y nuevo politeísmo (la persona se vivencia como si estuviera compuesta por múltiples seres, cada uno con vida propia, sin atender a la voluntad central de un yo único).

La situación de la cultura occidental está llena de conflictos. Cada subcultura se cree con derechos legítimos a imponer su racionalidad, sus valores y sus pautas de acción. Para el posmoderno no hay ninguna realidad trascendente que permita salvar las diferencias. Sin embargo, este relativismo no es el problema, sino que éste está constituido por las formas de totalización de los mismos que critican el relativismo posmoderno. Con el posmodernismo, se diluye el concepto de los conflictos fundamentales entre el bien y el mal, lo verdadero y lo falso, lo racional e irracional.