El olvido de los nombres propios

De Wikiversidad
Ir a la navegación Ir a la búsqueda
El olvido de los nombres propios

Título El olvido de los nombres propios
Autor Sigmund Freud
Año 1901

El olvido de los nombres propios es un artículo escrito por Sigmund Freud y publicado en sus Obras completas, volúmen VI, Psicopatología de la vida cotidiana, en 1901.

Resumen[editar]

Se recapitula el contenido del ensayo publicado en 1898, Sobre el mecanismo psíquico de la desmemoria; allí se sometió a análisis psicológico un sugerente ejemplo observado en mí mismo de olvido temporario de nombres propios.

La ocasión que me indujo a considerarlo es el detalle, que en algunos se discierne con nitidez, de que no sólo se produce un olvido, sino un recuerdo falso. Se produce un desplazamiento en el proceso de reproducción tal que accede en forma pertinaz en nombre sustitutivo. Mi premisa es que tal desplazamiento no es dejado al libre albedrío sino que obedece a unas más calculadas y ajustadas a la ley. Que el nombre/s sustitutivo mantiene un nexo pesquisable con el nombre buscado.

Me empeñaba nuevamente en recordar al pintor Signorelli, de cuya mano proceden en la catedral de Orneto, los frescos sobre las «cosas últimas». Se me imponían otros dos –Boticelli y Bolrtaffio– que mi juicio rechazaba como incorrectos. La indagación de los influjos y caminos asociativos que llevaron al desplazamiento, me condujo a concluir:

  • El olvido no debe explicarse por la particularidad del nombre ni un carácter psicológico del nexo en que se insertaba. El sustituto era igual de familiar o aún menos que el olvidado. En cuanto al nexo viajaba en coche con un desconocido desde Rogusa, en Dalmacia, hacia una estación de Herzegovina.
  • Éste, sólo se explica al recordar ya el tema inmediatamente anterior a la plática; se da a conocer como una perturbación del nuevo tema que emergía por el. Poco antes de preguntarle si había estado en Ovieto, conversamos de las costumbres de los turcos que viven en Bosnia y en Herzegovina, acerca de su total confianza en el médico y total resignación ante el destino (según me había comentado un colega) «Herr (señor), no hay nada más que decir. ¡Yo sé que si se lo pudiera salvar, lo habrías salvado!» Bosnia, Herzegovina, Herr, interpolaciones en una serie asociativa entre Signorelli y Bertucelli – Boltraffio.
  • Cobró la importancia de perturbar un pensamiento siguiente porque yo había sustraído mi atención de la serie de pensamientos antes de que concluyera. Quería contar una segunda anécdota; estos turcos estimaban el goce sexual por sobre todo, y en caso de achaques, caen en la desesperación, «sabes tú, Herr, cuando eso ya no ande, la vida perderá todo valor». Lo sofoqué ante un extraño, pero también desvié mi atención de la prosecución de estos pensamientos que habían podido anudarse al tema «muerte y sexualidad». Estaba entonces bajo el efecto de una noticia que había recibido pocas semanas antes durante una estadía en Traffoi: había puesto fina su vida un paciente estimado a causa de una incurable perturbación sexual. La coincidencia entre Traffoi – Boltraffio me obliga a suponer que procuró una acción eficiente dentro de mí.
  • Debo admitir el influjo de un motivo en tal olvido. Yo quise olvidar algo, había reprimido algo. Eso consiguió ponerse en conexión asociativa con el nombre Signorelli, de suerte que mi acto de voluntad erró la meta. Los nombres sustitutivos ya no me parecen enteramente injustificados. Me remiten (como un compromiso) tanto a lo que quería olvidar como a lo que quería recordar.
  • Llamativo es el enlace entre el nombre buscado y el tema reprimido (muerte y sexualidad en el que intervienen Bosnia, Herzegovina, Traffoi) Signor – elli. Elli retorna inmodificado en uno de los nombres sustitutivos y signor merced a la traducción signor – herr, ha cobrado múltiples y diversas conexiones con el tema reprimido, y por eso se perdió para la reproducción. Su sustituto se produjo como un desplazamiento a lo largo de la conexión de nombres «Herzegovina y Bosnia», sin miramiento por el sentido ni el deslinde acústico entre sílabas, recibiendo igual trato que los pictogramas de una frase destinada a transmudarse en un acertijo gráfico (rebus) Del trámite no fue dada noticia alguna a la conciencia.

Resumamos las condiciones para el olvido de un nombre con recordar fallido:

  1. Predisposición para el olvido.
  2. Proceso de sofocación transcurrido poco antes.
  3. Posibilidad de establecer una asociación extrínseca entre el nombre en cuestión y el elemento antes sofocado. Requisitos mínimos.

Agregamos un motivo a todos los factores admitidos de tiempo atrás, y por otra parte aclaramos el mecanismo del recordar fallido. El olvido de nombres con recordar fallido, es de frecuentísima ocurrencia. Creo lícito separar los casos con recordar fallido y los que no lo tienen: si se concentra la atención se puede hacerlo emerger, y entonces se muestran los mismos vínculos entre el sustituto y el elemento reprimido y el nombre buscado. Para el devenir cc el sustituto, dos factores: empeño de la atención y condición interna del material psíquico (mayor o menor facilidad para la asociación extrínseca).