Diferencia entre revisiones de «Navegación Medieval. Portulanos»

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Con todas estas condiciones un portulano podría ser una base cartográfica para sobre ella trazar cartas de marear que posteriormente serían vendidas a los clientes que las solicitasen, lo que significaría que bastaría situar sobre el mapa los puertos de tráfico comercial y las costas, y no la cantidad de información que contienen los portulanos que conocemos; además las "cartas de marear" deducidas de los portulanos son perfectas simplemente para cruzar el Mediterráneo sin escalas, directo desde un puerto de partida hasta el de arribada; y ese gran boom comercial se produjo durante la existencia del Reino de Ultramar, así que los auténticos portulanos nacieron como consecuencia de esa necesidad de incrementar el comercio de una forma más barata , eficiente y rápida, lo que a su vez daría origen a las mejoras tecnológicas de naves y puertos, y no al revés. Todos los portulanos que tenemos en la actualidad son posteriores a la desaparición del Reino de Ultramar y de ese tráfico comercial, por lo que parece que los maestros cartógrafos dejaron de hacer (salvo excepciones que no conocemos) cartas de navegación y se dedicaron a la geografía política como elemento de información de magnates, de ahí que se hayan conservado muchos de esos trabajos, y las teóricas inexactitudes de las escalas que son dibujadas de forma manual porque el hecho de medir las distancias admitía un margen de error que no hubiese sido deseable en una buena carta, basta ver los astrolabios medievales para comprobar el nivel de precisión que existía en la época trazando líneas equidistantes sobre una regla metálica (curva en los astrolabios) por lo que los instrumentos de dibujo y medida de los maestros cartógrafos estarían dotados de la misma exactitud, precisión que utilizarían, por necesidad, en el dibujo de las cartas.<br />
[[Archivo:Portulanos y cartas de marear-02.png|miniaturadeimagen|derecha|Como confeccionar una carta medieval de navegación (2)]]La forma en que se confeccionan las "cartas de marear" medievales en base a lo que hoy conocemos como ''portulano'' nos la proporciona el geógrafo tangerino de la segunda mitad del siglo XIV Ibn Jaldún:
:''La navegación de los barcos se guía, en efecto, por los vientos y por el conocimiento de los puntos desde donde soplan y de los países a que se puede llegar, si se sigue en línea recta la dirección de dichos vientos. Cuando varía el viento si se sabe adonde se llega en línea recta, se orientan las velas en esa dirección, dándoles la inclinación precisa para guiar el navio, según normas conocidas por los nautas y marineros que son patrones de las naves".<ref>'''Serra Rafols'''. Elías. ''Revista de Historia''' Universidad de la Laguna Facultad de Filosofía y Letras. Tomo XV, Año XXII, Números 86 y 87. p 171-172</ref><br />
Sobre la carta plana, las derrotas están constituidas por rectas por lo que sobre la superficie terrestre han de ser arcos de ortodrómicas, y además todos los arcos deben tener el mismo coeficiente de proyección, se ha de conocer el punto desde donde "sopla" el viento; pero el musulmán está describiendo una carta plana por lo que no puede "soplar" el viento si no nacer: de un nudo de vientos del círculo de vientos en el que se está trazando la derrota.'' Cuando varía el viento...'', el viento varía debido a ceñidas en la derrota para alcanzar otro punto, es decir se cambia de viento de navegación, excepto cuando se cambia el Norte de la "carta de marear".<br />
Esa es una cuestión fundamental en los portulanos y que permitió la travesía del Mediterráneo; Desde Gibraltar hasta las costas de Asia Menor puede haber unos 40º de diferencia de longitud, como en las cartas deducidas de los portulanos cualquier línea vertida debe señalar al Norte (verdadero o magnético, da lo mismo) entre los extremos, las líneas de la carta serían paralelas mientras que en la realidad formaría un ángulo de 40º. Por eso los cartógrafos ponían dos círculos de vientos, en el primero se navegaba con el norte (y el círculo de vientos) del puerto de salida, pero a partir del meridiano del "ombligo" (punto de tangencia de ambos círculos de vientos) el cartógrafo ya utilizaba en la carta el valor corregido del N para ese meridiano, con lo que las derrotas trazadas en la carta ya no se referían al norte del meridiano del puerto de salida, si no al norte de ese otro meridiano. Los navegantes no tenían más que adaptar el norte de acuerdo con la brújula la cruzar ese punto y hacer la maniobra necesaria con las velas. Eso es lo que nos ha narrado el geógrafo musulmán.<br />
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