Visión Histórico – Prospectiva de la Escatología Católica en el Contexto del Plan Salvífico

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“Tu ciencia es un misterio para mí, tan grande es que no puedo comprenderla. ¿A dónde podré ir lejos de tu espíritu? ¿A dónde podré huir lejos de tu presencia?” (Sl 139, 6 - 7)

¿Cuál es el significado de éstos acontecimientos? ¿Hasta dónde podemos actuar y hasta dónde nuestro conocimiento es limitado? ¿Cuál es el sentido de esta Revelación que se nos ha dado? La paradoja del conocimiento escatológico es innegable, ya que si no es aplicable en determinada circunstancia histórica reiteradamente es criticada la generación que debió haber cambiado las situaciones por la historia; pero por otro lado si se logra la aplicabilidad los esfuerzos de esa generación son relegados al olvido o simplemente se menosprecia su trabajo tratando de explicarse que la profecía pudo incumplirse por otras circunstancias históricas independientes al esfuerzo de los creyentes. La ponderación exacta del esfuerzo de cada generación únicamente puede ser hecha por Dios, pero ello no puede minimizar la responsabilidad de los creyentes de tomar este conocimiento en su vida cotidiana. ¿De qué manera puede interpretárselo antes expuesto? El primer resultado general que puede desprenderse es que en toda la Historia se confirma el amor de Dios con los hombres. En lugar de abandonarnos al poder de la muerte, Dios a lo largo de toda la Historia muestra un mensaje que da a todos los hombres con libertad de aceptarlo o de negarlo. Esa relación intrínseca entre la Salvación Individual y la Redención Universal es de las grandes enseñanzas de la Escatología. Una segunda conclusión general que se desprende es que la Humanidad realmente posee pocas esperanzas de Salvación, y esto se debe principalmente al enorme egoísmo en el cual nos encontramos inmersos. La historia de la humanidad nos enseña una y otra vez no solamente la espalda que da la mayoría del resto de la humanidad a Dios, sino los limitados esfuerzos que las personas que están cerca de Dios hacen por los demás. Esta situación nos lleva a preguntarnos qué puede ser útil hacer para el conocimiento escatológico, y esta pregunta se responde más fácilmente si vemos el conocimiento en su conjunto.

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El cuadro representa el continuo espacio temporal en el cual existimos. Intencionalmente las líneas negras indican que este continuo no tiene principio ni fin, y que solamente manejamos los eventos sobre los cuales tenemos conocimiento. Las líneas rojas indican tanto el sentido de los acontecimientos como la dependencia entre ellos. Las líneas negras verticales indican lasa divisiones temporales hechas para el manejo del tiempo: la primera indica los tiempos anteriores y posteriores a la muerte de Cristo, la segunda indica el tiempo en el cual se realiza el presente documento, la tercera indica la Aparición del Anticristo y la cuarta el Final de los Tiempos. Las líneas horizontales indican los tres niveles en los cuales se desarrollan los eventos escatológicos: el nivel del Mundo (representado en verde), el nivel histórico (representado en azul y naranja) y el nivel personal (representado en amarillo y gris). El nivel morado indica el Cielo después del Fin del Mundo, y el azul oscuro el Infierno. La línea que divide la franja azul separa en la parte superior al Judaísmo y el Cristianismo en la inferior. El primer hecho importante que debemos destacar es la existencia de éstos niveles y la relación que existe entre ellos, los cual nos lleva a la primer conclusión: la Escatología es un fenómeno que ocurre en todos los niveles imaginables de la existencia, no únicamente aquellos en los que tenemos conocimiento. La operación de los fenómenos escatológicos, como sucede en toda la Teología, sobrepasa los niveles de la comprensión y representación humana; influyendo en toda la Creación y muy probablemente más allá de ella. Esta relación de totalidad nos permite concluir que la Escatología es un fenómeno total que sobrepasa la Historia meramente humana, hecho que siempre debe de tenerse en cuenta. Una segunda conclusión que se desprende es la existencia de eventos puntuales que pueden influir en dos niveles, y tienen causas y consecuencias en varios niveles, lo cual nos habla de un acontecimiento histórico referido a una persona particular, lo cual nos habla del concepto de Paradigmas Históricos que definió muy bien Hans Küng y que son ampliamente utilizados en Filosofía de la Historia. Básicamente un Paradigma es una Cosmogonía (visión del Universo) que se ve anclada en un periodo histórico. El éxito y flexibilidad de las religiones monoteístas radica en la adaptación de la Cosmogonía en diversos periodos históricos mediante el cambio de Paradigma con un hilo conductor (el dogma) que permanece inmutable aunque profundizado a lo largo del tiempo. Los cambios de paradigma en Escatología, como podemos observar, se debe a éstos eventos puntuales de suma importancia en la Historia de la Religión ya que tiene implicaciones a diversos niveles. En esta línea histórica se muestran los más importantes, pero la Historia de la Religión funciona así: el avance histórico del conocimiento escatológico se da de manera gradual, pero la tensión histórica y la presencia de un ser elegido por Dios acelera el proceso para producir el cambio de paradigma. Este proceso, contrario al cambio gradual que caracteriza numerosos procesos naturales, es importante ya que permite identificar el comportamiento de los procesos históricos. Normalmente se observaran diversas corrientes de pensamiento y de actuación que siguen un curso normal, pero una repentina aceleración en su transcurso que generalmente será simultáneo con otros procesos que aparentemente no tienen conexión pero que terminarán conformándolo al final, producirán un cambio de paradigma que producirá resultados generalmente impredecibles. Esta construcción abstracta de los fenómenos históricos del pasado permite predecir el transcurso de los acontecimientos futuros, ya que se presenta de manera regular y constante a lo largo de toda la Historia de la Salvación. Un tercer aspecto a considerar es la estrecha relación entre la Pedagogía Divina y la lógica de los aspectos históricos por sí mismos. En sí, los hechos históricos no poseen una lógica, pero la influencia de Dios sobre ellos producen que se presenten al verlos en retrospectiva como hechos graduales y lógicos que poseen sentido. Los hechos históricos no es que posean lógica en sí mismos, sino que la influencia de Dios hace que se presenten en forma lógica debido a su influencia para que podamos entenderlos. Basados en el principio anterior, debe de esperarse que la mayoría de los acontecimientos siguen esa estructura y deben de comportarse de tal manera que lleven al cumplimiento de las profecías de una manera lógica, lo cual permite predecir más no completar las posibilidades que tienen los acontecimientos para converger o divergir del proyecto central que es la Redención Universal. Es importante recordar que este método de inferencia no es absoluto debido a la primera conclusión, en la cual muchos aspectos que ni siquiera entran en el dominio de la razón humana se encuentran presentes en los mecanismos de los eventos. Analizando la gráfica y tomando en cuenta la discusión anterior sigue existiendo la duda acerca de las posibilidades que tenemos para modificar los eventos. Para un gran observador queda absolutamente claro que existen dos zonas en las cuáles se pude influir: la zona superior verde y la zona señalada en Gris, ya que aparentemente no poseen interconexiones aparentes. Sin embargo, una lectura atenta de las secciones anteriores dejará claro que la zona en naranja es sin duda la que posee la mayor participación para poder modificar el curso de los eventos. La zona verde, debido a que posee la numerosa influencia de hechos incomprensibles a la razón no pude ser controlada y por lo tanto no susceptible a ser modificada. Sin embargo, las zonas gris y naranja deben de ser las zonas más importantes que el lector debe de tener en mente y la gran conclusión del presente documento es que la voluntad humana si es capaz de tener fe aún puede influir en los fenómenos escatológicos para lograr el objetivo de la Redención Universal, y éstas zonas son dos: una histórica y una a nivel personal, significando el avance espiritual de la historia. La zona naranja indica uno de los grandes misterios de la Escatología que no ha sido resuelto: la continuación de la Economía de la Salvación sin la Iglesia. ¿La destrucción de la Iglesia implica el final de la Economía de la Salvación? Nada en las profecías habla acerca de una respuesta a favor o en contra. Únicamente Cristo menciona que estará con nosotros hasta el Fin del Mundo. Sin embargo, a pesar de esa seguridad la sentencia no implica que esta Economía (la presencia de los Sacramentos, el otorgamiento de gracias espirituales, el desarrollo histórico de los creyentes, la continuación del Cristianismo) deba de continuar o de dejar de existir. Es en esta zona naranja donde por última vez los creyentes en el Cristianismo Católico tendrán un papel histórico antes del Juicio Final. Por otro lado, la zona gris indica la inmensa crisis que a nivel personal sufrirán los creyentes de este periodo ante la desaparición de la Iglesia Histórica. ¿Cuáles serán las referencias de las personas para crear su relación con Dios? ¿Dios estará dispuesto a responder? ¿Se seguirán otorgando los dones para alcanzar ese propósito? Ciertamente nadie es optimista al respecto, pero menciona una tradición popular que los procesos referidos a la zona gris se designaron como el Llamado de Dios del cual ya se ha hablado. Es aquí donde una porción organizada de los creyentes puede disipar las dudas y realizar un último intento por lograr la Redención, por mantener la Última Esperanza de Salvación y rogar por la piedad que necesita el mundo para que las almas puedan llegar al Cielo. Éstas dos posibilidades que he decidido denominar la Doble Crisis de los Hijos de Abraham culmina con el Fin del Mundo. Aún muchos de los detalles nos son desconocidos, pero sin duda es necesario comenzar la reflexión sobre estos temas se encuentra íntimamente ligado con la trascendencia, la paz y el contacto con Dios que poseerán los creyentes de los años venideros. Esta doble crisis es señalada claramente por las profecías, y es una preocupación que de tomarse en serio podría cambiar por completo la Historia de la Iglesia.

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