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Usuario discusión:Nachouman

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Último comentario: hace 18 años por Nachouman

Teorizando sobre la ciencia y sus términos


Toda ciencia es una lengua bien hecha. La conceptualización desempeña un papel fundamental en el desarrollo de las ciencias (...). La mayor parte de los tratados de ciencia comienzan por las definiciones. Los términos, las etiquetas, sus relaciones y sus definiciones transportan directamente los contenidos de las especialidades. Conceptualización y formulación van, pues, unidos. C. De Schaetzen

La preocupación por el lenguaje científico, que generalmente ha nacido desde los propios solares de la ciencia, tiene siglos en su haber. Pero no es comparable a la que ha existido por otras variedades de una lengua como lo es, por ejemplo, la literaria. A pesar de esa preocupación de que hablamos, lo que podríamos denominar como "raíces" de su terminología así como su cultivo y desarrollo sistemático, tiene sus inicios a finales del siglo XIX y principios del XX, sustentado en un mayor grado de internalización de la ciencia y la necesidad sentida entre sus cultivadores -de una forma cada vez más profunda- de encontrar reglas comunes para la formación de los términos. Fueron los propios químicos, médicos, biólogos, físicos, etc. los que se ocuparon de estos asuntos en los siglos XVIII y XIX. Sin embargo, en la primera parte del siglo XX aquellos que trabajaron en las ramas de la técnica vieron más clara la necesidad de poner a la obra el campo de la nominalización del lenguaje de la técnica. Como consecuencia de ello, en el primer tercio del siglo pasado se formaron las primeras escuelas terminológicas en Praga, Viena y Unión Soviética. En este sentido debemos destacar los aportes fundacionales de los ingenieros E. Wuster (1898-1977), D. S. Lotte (1889-1950) y S. A. (1869-1942) en la constitución del mundo terminológico. Cada rama del saber tiene su propia terminología y cada una ha seguido trayectorias diferentes, parejas a la historia y raigambre de la ciencia a la que pertenecen: unas, como la médica, cuentan con una tradición de más de 25 siglos, mientras que otras, como la documentación, son de creación reciente. Es casi imposible poder calcular con exactitud el número de términos que conforma una terminología concreta. Se puede obtener un valor aproximado cuantificando aquellos que aparecen en los diccionarios de cada rama del conocimiento. Por dar un ejemplo, el número de voces de la medicina que incluyen los diccionarios médicos especializados oscila entre 40 mil y 100 mil entradas diferentes o lemas, siendo un intervalo tan pero tan amplio que obtener datos precisos es una quimera. Este problema se relaciona en gran medida con el problema de dónde situar la línea divisoria que separa los tecnicismos de uso y comprensión exclusiva entre los especialistas de los otros términos, pertenecientes al mismo dominio científico que han penetrado -en mayor o menor grado- en el lenguaje común hasta convertirse en vocablos corrientes. Por otra parte, también resulta sumamente complejo este recuento del que estamos hablando, en forma horizontal, dado que algunas terminologías específicas comparten términos, lo que hace también difícil la adscripción de éstos a unas o a otras. La terminología, y en particular los tecnicismos, representan algunos de los problemas claves que involucran al lenguaje de la ciencia. La propuesta es analizar estos problemas con una mirada abarcativa y ver cómo aparecen en las distintas voces/actores no sólo de la institución científica sino también de los divulgadores.

--Nachouman 20:12 7 nov 2007 (UTC)Responder