Es ciclo de talleres se organizo en el marco de una beca de Wikimedia Colombia titulada Ciencia ciudadana en las plataformas Wikimedia: un barrio y una internet más verde y comunitaria, los detalles de la misma se encuentran acá.
Convocar y potenciar una comunidad híbrida (digital/material) que pueda reencontrarse a través de su interés y amor hacia las plantas, su uso y sus historias en la localidad de Teusaquillo, en Bogotá, para crear conocimiento y apropiación del territorio a través de las plataformas Wikimedia.
Articular una red de personas interesadas en conocer, recuperar, escribir y circular los saberes e historias de las plantas en la localidad de Teusaquillo, Bogotá.
Diseñar y probar metodológicamente un proceso que permita poner en acción los proyectos Wikimedia para documentar y apropiar conocimientos y saberes de las plantas y árboles de la localidad de Teusaquillo.
Fruto de magnoliaSumar contenido relevante localmente en formato multimedia, datos y conocimiento sobre las plantas de la localidad de Teusaquillo a las plataformas Wikimedia.
Las plantas son parte de nuestras relaciones vitales como humanos con el mundo. Nos levantamos y nos tomamos un café o un té, o en la noche, nos sonreímos cuando sentimos la fragancia del caballero de la noche, un arbusto típico de Bogotá, a veces, tan solo nos refugiamos de la lluvia bajo un gran roble. También las plantas reviven recuerdos infantiles con nuestros padres conociendo un bosque o con nuestra abuela probando un fruto que no sabíamos que era comestible. Las plantas nos conectan de maneras múltiples con el mundo, son alimento, vivienda, belleza, salud, literatura, pero también memoria.
Las plantas son actores relevantes en la estructura de nuestra modernidad. Haciendo memoria de nuestros referentes culturales es raro no recordar al menos una casa con antejardín, un apartamento con plantas, un parque sin árboles o una grieta en el andén con plantas ruderales. Uno de los grandes proyectos de la colonización española en el siglo XVIII fueron las expediciones científicas, animadas por el espíritu de la ilustración, y en específico las expediciones botánicas para hacer inventarios de especies y recursos. Tales proyectos realizados con los recursos tecnológicos de la época (relojes, barómetros, termómetros, higrómetros, etc.) permitieron proclamar nuevos conocimientos, porque no solo se pudieron comparar en términos cuantitativos semejanzas y diferencias, sino también hacer a Europa y América parte de un mismo mundo. Que decir de cómo las plantaciones fueron la manera de masificar la producción de alimentos, medicinas y materias primas, y que además, permitieron dar las primeras pistas para organizar los sistemas de producción industrial, algunos llaman a esto Plantationoceno. Las plantas y su organización son parte de las infraestructuras de la llamada modernidad.
Hoy enfrentamos tres desafíos de cambio, en las grandes ciudades latinoamericanas, y en específico en una capital como Bogotá:
Sufrimos de una especie de ceguera de plantas siguiendo las ideas de Francis Hallé, asociada a nuestra ignorancia (incapacidad de reconocimiento).
Disfrutamos de los servicios ecosistémicos de las plantas y árboles de la ciudad, pero los desconocemos (educación).
La ciudadanía no cuenta con información accesible sobre plantas y árboles de la ciudad para ejercer agencia sobre su entorno (agencia ciudadana).
Con relación al primer punto, eso que llamamos paisaje, solo es otra manera de referirnos a algo que no está en un primer plano. Muchas veces en esos paisajes “naturales” las plantas son relleno, con su aparente quietud como seres que parecen inertes (como en algunas obras de la pintura universal, como Aelbert Cuyp). Nuestros tiempos humanos no facilitan ver su movilidad, su paleta de colores alrededor del verde nos hacen verlas como un grupo del cual es difícil caracterizar sus individuos. En efecto, desde pequeños, aprendemos a diferenciar animales o insectos, de los cuales podemos decir sus nombres propios: colibríes, ardillas, ratones; con las plantas esto es más difícil. Además, las plantas están cada vez menos presentes en nuestras historias populares, cada vez más desaparecen en nuestros relatos y sólo emergen de maneras alejadas o puntuales, por ejemplo, hablar del árbol que cayó sobre un auto en medio de un fuerte vendaval. Esta pérdida de relatos facilita que los árboles cada vez sean menos y que nuestras calles se llenen de cemento. No conocemos las múltiples posibilidades de usos e historias que tienen las plantas que nos rodean.
Sendero peatonal en el río Tensacá
En segundo lugar, disfrutamos de servicios ecosistémicos de plantas y árboles, pues regulan el clima, mejoran la calidad del aire, dan sombra, evitan inundaciones, disminuyen el ruido, aumentan la biodiversidad y en general promueven el bienestar humano. No obstante, con el auge de las construcciones en ciudades en medio de un déficit de vivienda, los barrios se homogeneizan, se construyen conjuntos de apartamentos con pocas zonas verdes. Estos se parecen cada vez más al internet actual, un lugar uniforme y parametrizado. Un internet con relaciones extractivas cada vez más disparejas y silenciadoras. Nos acostumbramos, cada vez más, a solo consumir contenido y no crearlo. Consumir contenido rápido, “digerible”, un contenido generado por otros que no nos lleva a actuar en nuestra realidad cercana, solo a dar un “me gusta” y seguir con nuestras vidas. Las maneras de consumo de internet nos llevan más a desconectarnos que a conectarnos. Según información de 2023, Bogotá tiene aproximadamente 1.403.723 árboles, lo que equivale a 18 árboles cada 100 habitantes. La OMS recomienda un mínimo de un árbol por cada 3 personas en las ciudades para poder tener una buena calidad de aire.
Identificación de Acacia
En tercer lugar, en relación con las cuestiones anteriores, la pregunta obvia es: ¿qué puede hacer la ciudadanía, para hacerse corresponsable de reconocer, cuidar y crear estrategias para velar por este recurso central para el bienestar de las ciudades? Los relatos sobre plantas que conocemos son realizados por “expertos”, muchos de estos son relatos encriptados, lejanos y fríos. Estos contenidos poco accesibles para el que tan solo quiere saber un poco más del árbol frente a su casa, generan barreras para el acceso al conocimiento y limitan la agencia de la ciudadanía para actuar en su entorno. Así, en Bogotá el Jardín botánico administra el SIGAU (Sistema de Información para la Gestión del Arbolado Urbano), este sistema asigna una especie de “número de identidad” a cada árbol después de cierto diámetro de tronco para caracterizarlo e inventariarlo. Es común ver placas con números en Bogotá, pero curiosamente el número que aparece no corresponde con el SIGAU, pues la empresa de limpieza LIME, también usa un sistema de identificación, para el mantenimiento y poda de árboles en la vía. En definitiva, ninguno de los sistemas está hecho con la ciudadanía, ni para ciudadanía, su información está desactualizada, no tiene fotos, no hay historias asociadas y los registros botánicos son muy sucintos o no aparecen.
Recorrido por el margen del río Tensacá
Los relatos de las plantas deben abrirse, un diálogo a través de una ciencia ciudadana y abierta, que permita un registro de toda la ciudadanía (experta o no). Los lenguajes y las categorías de registro deben pluralizarse, qué bello sería poder tener una foto del rosal de mi vecina y poder acceder a su nombre popular, a su nombre científico y porque no, a un poema sobre las rosas, mientras yo puedo tomar una foto de una de sus flores en el momento de mayor esplendor. Que la ciudadanía pueda ser parte del ensamblaje de una memoria natural, cultural y tecnológica del barrio. Que al ver su esquina se encuentren con que el árbol centenario por el que pasan todos los días y reconozcan que es un roble, que con sus semillas pueden hacer tinturas con sus hojas y además puedan conocer el nombre del vecino que lo sembró y lo cuidó a lo largo de toda su vida.
En consecuencia, el presente proyecto propone resignificar, en clave de ciencia ciudadana, las plataformas Wikimedia para documentar, caracterizar y vincular historias del patrimonio cultural de la ciudad, en específico de plantas significativas que habitan nuestros jardines, andenes y parques. Un experimento de inventariar y producir conocimiento colectivo sobre las plantas para que las personas puedan relacionarse de maneras distintas con su entorno. Se propone documentar las plantas de la ciudad con múltiples voces y saberes. Es hacer un laboratorio de apropiación de los conocimientos territoriales que multiplique los relatos y las prácticas entre plantas, ciudad e internet para seguir habitando un mundo más verde, solidario, libre y abierto. Y sobre todo extender el espacio público en lo digital.
Fruto de Yarumo Blanco
Esto se hará a través de la creación de grupos de interés en el barrio alrededor de las plantas los cuales interactuarán a través de diferentes talleres presenciales y recorridos territoriales donde empezaremos a recolectar información sobre las plantas, sus historias, usos y procesos de transformación y sistematizaremos estos aprendizajes y talleres en las plataformas Wikimedia.
En ese sentido, la ciencia ciudadana que se despliega como metodología en el presente proyecto, se entiende de manera general como el involucramiento de la ciudadanía en actividades de investigación científica (en este caso caracterización del territorio). Esto implica que las y los ciudadanos contribuyen activamente en el desarrollo de las ciencias y tecnologías, ya sea con un esfuerzo intelectual que involucra ejercicios comprensivos y analíticos para la generación y circulación de conocimiento o con herramientas y recursos que sirven de base para la tarea propuesta. Este ejercicio permite:
Fomentar una gobernanza más amplia y horizontal del conocimiento.
Integrar los desarrollos científicos en entornos más cotidianos.
Promover que la ciudadanía sea un actor activo en la producción de conocimiento.
Favorecer la apropiación y cuidado territorial de los comunes.
El público será habitantes de la localidad de Teusaquillo, Bogotá. Inicialmente, se cuenta con un público base que participó en 2024 del taller “Hacer Común-Unidad”, a partir de ahí tengo varios canales de difusión digitales y análogos en nodos culturales del territorio.
El involucramiento se dará a través de:
Los talleres participativos.
Recorridos territoriales
La sistematización digital/análoga.
Rama de Guayacán de ManizalesLa documentación digital/análoga.
El seguimiento se dará a través de:
Comunicación periódica por canales virtuales.
Reencuentros tipo tertulia para seguir actualizando nuestro conocimiento sobre las plantas.
También se usarán plataformas de seguimiento de contribuciones y participación comunitaria como Wikimedia Outreach-dashboard
A través del voz a voz y de las redes sociales hicimos una convocatoria. Las respuestas del formulario de inscripción respecto a las siguientes preguntas: ¿Qué plantas ruderales, malezas o arvenses te llaman la atención?, ¿Qué prácticas creativas te gustaría explorar? y ¿Qué pensamientos se vienen a la cabeza cuando hablamos de "ruinas"? se encuentran acá.
A partir de las respuestas de los inscritos identifique sus intereses particulares y lenguajes creativos de preferencia para diseñar el ciclo. El recorrido se dividió en 3 momentos:
En este primer encuentro convoque a los participantes en el Parque Publico de Belalcazar. Lo primero fue presentarnos y responder la siguiente pregunta: Cual es su relación con las ruinas? Después les entregue una bitácora y un lápiz a cada una para tomar nota en el recorrido. Luego respondimos la siguiente pregunta: Que recuerdo tiene en su infancia en relación con las plantas? Por ultimo, como detonante leímos conjuntamente el siguiente texto: Ruderalitzar
Acá partir de una identificación previa recorrimos el sendero planeado paralelo al rio Tensacá, el detalle de este recorrido se encuentra en este Wikiviaje: Un viaje ruderal por Teusaquillo
A partir del encuentro y de conversaciones continuas de manera digital reconocí los intereses particulares de cada participante e hice una búsqueda bibliográfica de sus temas de interés. Para esto me valí de mi biblioteca física, las bibliotecas de amigos, las bibliotecas publicas y algún material digital que imprimí. Como detonante iniciamos con la lectura de una entrevista sobre la investigación como forma de vida de Antonio Lafuente.
A partir de las inquietudes iniciales de cada participante fuimos redondeando una posible pregunta de investigación a lo largo de la semana, cuando nos encontramos en persona compartimos estas preguntas y las pulimos.
A partir de una conversación digital continua con cada una de las participantes, ellas procedieron a enviarme una lista de los materiales necesarios para sus practicas de experimentación. Como parte de los materiales era material vegetal, fuimos una noche al mercado de hierbas Samper Mendoza, allí lo recorrimos, hablamos con los comerciantes, compramos diferentes plantas. Al final intercambiamos dichas plantas y conversamos sobre las practicas de la plaza. En el encuentro de experimentación orbitamos alrededor de los tintes vegetales, la poesía, las vaporizaciones, los fermentados, la tragedia, la culinaria, entre otros temas siempre relacionados con las plantas ruderales. Cada participante utilizo esta sesión para empezar con su particular experimentación.
Nos reunimos en esta sesión final para conversar sobre todo el proceso. Pero primero hice una pequeña introducción al ecosistema de Wikimedia y su edición. De este proceso salieron las siguientes ediciones:
A través del voz a voz y de las redes sociales hicimos una convocatoria, esta los acompañamos del siguiente texto:
PlanTeu. Comunidad de Aprendizaje con Plantas en Teusaquillo
🌳 Conociendo nuestro arbolado junt@s
Un árbol es una planta de gran tamaño, de tronco leñoso y ramificado, que sostiene una copa cubierta de hojas. A lo largo de la historia de la humanidad, los árboles han sido considerados no solo como parte esencial del paisaje, sino como auténticos pilares de la vida en la Tierra.
📘 ¿Qué haremos en este espacio?
Teniendo en cuenta estas acepciones, exploraremos de manera conjunta el territorio reconociendo algunos de sus árboles y sus características. A partir de esta exploración, investigaremos de manera conjunta saberes e historias sobre estas plantas para fomentar su visibilización y cuidado.
Las respuestas del formulario de inscripción respecto a las siguientes preguntas: ¿Qué árboles te llaman la atención? y ¿Qué pensamientos se vienen tu cabeza cuando hablamos de "patrimonio"? se encuentran acá.
A partir de las respuestas de los inscritos identifique sus intereses particulares y lenguajes creativos de preferencia para diseñar el ciclo. El recorrido se dividió en 3 momentos:
En este primer encuentro convoque a los participantes en el Parque Publico de Belalcazar. Lo primero fue presentarnos y responder la siguiente pregunta: Cual es su relación con este territorio? Después les entregue una bitácora y un lápiz a cada una para tomar nota en el recorrido. Luego respondimos la siguiente pregunta: Que recuerdo tiene en su infancia en relación con los arboles? Por ultimo como detonante leímos conjuntamente el siguiente texto: Este árbol
Acá partir de una identificación previa recorrimos el sendero planeado paralelo al rio Tensacá, el detalle de este recorrido se encuentra en este Wikiviaje: Un viaje arbolístico por Teusaquillo
A partir del encuentro y de conversaciones continuas de manera digital reconocí los intereses particulares de cada participante e hice una búsqueda bibliográfica de sus temas de interés. para esto me valí de mi biblioteca física, las bibliotecas publicas y algún material digital que imprimí.
Realice una introducción sencilla a la potencialidad de contribuir al conocimiento libre y como usar Wikicommons. Cada participante subió el material audiovisual que recolecto en el recorrido. Quedaron bajo las categorías: Photowalks in Colombia, Photowalks in Bogotá, Streets in Teusaquillo y Teusaquillo.
Haciendo honor a la memoria previo a encontrarnos, junto con un amigo hicimos una recolección botánica de las plantas que habíamos reconocido en el recorrido y planteamos el siguiente ejercicio. Dispusimos el material vegetal en una mesa y en otor lugar pusimos papeles con los nombres populares de las plantas para que ellas, de manera conjunta, pudieran relacionar los nombres con las plantas.
A partir de las inquietudes iniciales de cada participante fuimos redondeando una posible pregunta de investigación a lo largo de la semana, cuando nos encontramos en persona compartimos estas preguntas y las pulimos. Luego planteamos un trabajo de parejas en la que cada una apoyaba la búsqueda de información de la compañera. Después procedimos a compartir lo encontrado en colectivo.
Por ultimo, dada la limitación temporal de la beca abrimos la pregunta sobre el interés de continuar en este ejercicio colectivo de aprender con plantas. Así todas las participantes manifestaron su interés en seguir tejiendo este proceso y planteamos una periodicidad de cada 15 días para continuar de manera independiente. La comunidad que hemos construido hasta el momento decidió alimentar la practica entre recorridos y ejercicios creativos. Nos hemos visto de manera periódica para esto, a continuación resumo brevemente los realizado.
28 de febrero, recorrido al Parque Nacional Enrique Olaya Herrera.
10 de marzo, primer encuentro creativo, exploración de lenguajes.
21 de marzo, recorrido a la Plaza de Mercado del 12 de Octubre y a la Plaza de Mercado del 7 de Agosto.
28 de marzo, segundo encuentro creativo en el Parque Brazil, realización de collage y fanzine.
11 de abril, tercer encuentro creativo en la Biblioteca Virgilio Barco, realización de collage y fanzine.
25 de abril, recorrido al Real Jardín Botánico de Colombia en el barrio Lucero Medio en la localidad de Ciudad Bolivar.
Árbol de la vida, árbol del pan, árbol de la lluvia, árbol del Paraíso, árbol del bien y del mal, árbol Padre, árbol de Navidad. IDPC, 2010. Árboles ciudadanos. En la memoria y en el paisaje cultural de_ Bogotá.