Relativismo
Contextualización
[editar]El relativismo, dicho de manera general, es la postura según la cual la verdad y la falsedad, lo correcto y lo incorrecto, los estándares de razonamiento y los procedimientos de justificación son productos de convenciones y marcos de evaluación diversos, y su autoridad queda restringida al contexto que les da origen. En términos más precisos, el término relativismo agrupa posturas que sostienen que, en un alto nivel de abstracción, al menos cierta clase de cosas poseen las propiedades que poseen (por ejemplo: bello, moralmente bueno, epistémicamente justificado) no de manera absoluta, sino solo en relación con un marco de evaluación determinado (por ejemplo: normas culturales locales, estándares individuales). De manera correspondiente, la verdad de los enunciados que atribuyen esas propiedades solo se sostiene una vez que se especifica o se suministra el marco de evaluación pertinente. Además, una insistencia característica del relativismo es que, si algo solo es así relativamente, entonces no existe un punto de vista independiente de cualquier marco desde el cual pueda establecerse si la cosa en cuestión es así.
El relativismo ha sido, en sus distintas formas, una de las doctrinas filosóficas más populares y también más rechazadas. Sus defensores lo consideran un anuncio de tolerancia y una postura ética y epistémica propia de la apertura intelectual; sus detractores lo descartan por supuesta incoherencia y por una permisividad intelectual acrítica. Los debates sobre el relativismo atraviesan múltiples subdisciplinas filosóficas: desde la ética hasta la epistemología, desde la ciencia hasta la religión, desde la teoría política hasta la ontología, así como teorías del significado e incluso la lógica. Las discusiones sobre relativismo también suelen involucrar consideraciones sobre la naturaleza y la metodología de la filosofía, y sobre la división entre los llamados enfoques analítico y continental. Sin embargo, pese a una larga historia de debate y a un cuerpo de literatura cada vez mayor, sigue siendo difícil alcanzar una definición acordada de qué es, en su núcleo, el relativismo y cuál es su importancia filosófica. Esta página presenta un panorama amplio de las diversas maneras en que el relativismo ha sido definido, explicado, defendido y criticado.
Mapa del contenido
[editar]- Sección I: Qué es el relativismo
- Sección II: Por qué relativismo
- Sección III: Historia breve de una idea vieja
- Sección IV: Variedades de relativismo
- Sección V: Nuevo relativismo
- Sección VI: Balance del debate
Sección I. Qué es el relativismo
[editar]El término «relativismo» se aplica a una amplia gama de ideas y posturas, lo que ayuda a explicar por qué no hay consenso sobre cómo definirlo. En filosofía contemporánea no existe una definición única aceptada. A continuación se presentan tres enfoques destacados (no necesariamente incompatibles) para definir el relativismo, así como dos distinciones útiles sobre su alcance.
Definiciones principales
[editar]Definición por covariación (x depende de y)
[editar]Una manera estándar de definir y distinguir tipos de relativismo parte de la idea de que un fenómeno x (por ejemplo: valores; normas epistémicas, estéticas y éticas; experiencias; juicios; e incluso el mundo) depende de y covaría con alguna variable independiente y (por ejemplo: paradigmas, culturas, esquemas conceptuales, sistemas de creencias, lenguaje). En este enfoque, el tipo de dependencia propuesto por el relativista influye en la definición.
Este modo de definición avanza con dos preguntas: (I) ¿qué se relativiza? y (II) ¿a qué se relativiza? La primera pregunta permite distinguir formas de relativismo por sus objetos (por ejemplo: relativismo sobre la verdad, la bondad o la belleza, y por sus ámbitos temáticos, como ciencia, derecho o religión). La segunda pregunta distingue formas de relativismo por sus dominios o marcos de referencia (por ejemplo: marcos conceptuales, culturas, periodos históricos). Con base en estas dos preguntas se propone una clasificación de posiciones relativistas según objetos (x) y dominios (y) de relativización. En la práctica, muchas discusiones contemporáneas se concentran en el eje de y (subjetivismo, historicismo, relativismo cultural y relativismo conceptual) y en el eje de x (relativismo cognitivo/epistémico, relativismo ético o moral y relativismo estético).
Relativismo por contraste
[editar]Un segundo enfoque define el relativismo por contraste: se centra en aquello que el relativista niega. Definido negativamente, el relativismo equivale al rechazo de varias posiciones filosóficas interconectadas. Tradicionalmente, el relativismo se contrasta con:
- Absolutismo: la postura según la cual al menos algunas verdades o valores del dominio relevante se aplican a todo tiempo, lugar o marco sociocultural; son universales y no dependen de condiciones históricas o sociales.
- Objetivismo: la postura según la cual las normas y valores cognitivos, éticos y estéticos (y en particular la verdad) son independientes de juicios y creencias situados en tiempos y lugares particulares; es decir, son (de manera no trivial) independientes de la mente. En contraste, el antiobjetivista niega que haya algo como ser simplemente «verdadero», «bueno», «sabroso» o «bello», y sostiene que solo puede discutirse coherentemente en relación con parámetros vinculados con nuestra vida mental.
- Monismo: la postura según la cual, en cualquier área o tema sujeto a desacuerdo, no puede haber más de una opinión, juicio o norma correcta. El relativista suele querer permitir una pluralidad de valores o incluso verdades igualmente válidas.
- Realismo: cuando se define de modo que implique tanto la objetividad como la singularidad de la verdad, también se opone al relativismo.
Definición con “parámetro oculto”
[editar]Un tercer enfoque señala una idea subyacente que vincula diversas formas de relativismo: las pretensiones de verdad, conocimiento o justificación guardan una relación implícita, quizá inadvertida, con un parámetro o dominio. En este sentido, se sostiene que el relativista acerca de un dominio D habría descubierto que las verdades de D involucran una relación inesperada con un parámetro.
Según este enfoque, por ejemplo, el relativismo moral afirma que la verdad o la justificación de creencias con contenido moral es relativa a códigos morales específicos. Así, «Es incorrecto vender a las personas como esclavos» sería elíptico para «Es incorrecto vender a las personas como esclavos con relación al código moral de…», o bien: «Es incorrecto-relativo-al-código-moral-de-… vender a las personas como esclavos». El enunciado resultante será verdadero o falso dependiendo de cómo se complete ese parámetro. En esta perspectiva, además, no habría un “hecho del asunto” sobre si es incorrecto vender a las personas como esclavos independientemente de la especificación de algún estándar; por tanto, los enunciados relevantes serían verdaderos (si lo son) solo de manera relativa a un parámetro.
Alcance del relativismo
[editar]Global vs. local
[editar]Una consideración adicional para definir el relativismo es su alcance. La idea básica del relativismo global suele capturarse con el eslogan «todo es relativo»: todas las creencias, sin importar su tema, serían verdaderas solo relativamente a un marco o parámetro. En contraste, el relativismo local limita la relativización a áreas de discurso acotadas (por ejemplo: ética, estética y gusto) y sostiene que, por ejemplo, las verdades científicas no serían candidatas adecuadas para una comprensión relativista.
El relativismo global se expone a cargos de inconsistencia y autorrefutación: si todo es relativo, entonces también lo sería el relativismo. El relativismo local evita ese tipo de crítica, pues no necesita incluir su propia afirmación dentro del alcance de lo que se relativiza. Por ello, en los debates contemporáneos es mucho más común el relativismo local que el global.
Fuerte vs. débil
[editar]También se distingue entre formas fuertes y débiles de relativismo. El relativismo fuerte sostiene que una misma creencia o juicio puede ser verdadero en un contexto (por ejemplo: cultura, marco o evaluación) y falso en otro. El relativismo débil sostiene que puede haber creencias o juicios que sean verdaderos en un marco pero no verdaderos en un segundo porque no están disponibles o no son expresables en ese segundo marco. Esta forma más débil, en la medida en que niega la universalidad de ciertas pretensiones de verdad, se capta con mayor facilidad mediante la definición negativa del relativismo (por contraste).
Sección II. Por qué relativismo
[editar]Diversas consideraciones filosóficas y desarrollos sociohistóricos han explicado el interés persistente por el relativismo y su popularidad más reciente, tanto como posición filosófica como como idea que respalda una perspectiva normativa (ética y política).
Diversidad empírica y sus consecuencias
[editar]Datos sobre la diversidad de sistemas de creencias, marcos conceptuales y formas de vida han sido usados para dar credibilidad a argumentos a favor del relativismo. El solo hecho de la diversidad empírica no conduce por sí mismo al relativismo, pero suele considerarse una posición atractiva porque permite dar sentido a esa diversidad sin asumir que necesariamente alguien está en error. En este contexto, el relativismo descriptivo (de carácter empírico y metodológico) se apoya en datos etnográficos para subrayar la escasez de normas, valores y marcos explicativos universalmente compartidos, y se usa con frecuencia como punto de partida para debates filosóficos sobre relativismo en general y relativismo cultural en particular.
Desacuerdos e intratabilidad
[editar]Además de la diversidad de opiniones sobre lo correcto y lo incorrecto, lo verdadero y lo falso, hay disputas que parecen intratables: aun cuando las partes discuten el mismo asunto y discrepan de manera genuina, no parece que más información o debate baste para resolver el desacuerdo, y puede parecer que ninguna de las partes ha cometido un error obvio. A partir de esto, algunos relativistas sostienen que en ciertos conflictos de opinión todas las partes podrían tener razón, y que posiciones incompatibles pueden tener reclamos equivalentes a la verdad, cada una desde su perspectiva; en ese sentido, el desacuerdo sería “sin culpa”. Quienes rechazan el relativismo objetan que la idea de un desacuerdo “sin culpa” entra en tensión con la comprensión común de lo que es discrepar, y que permitir que ambas partes “tengan razón” vuelve difícil explicar qué queda del desacuerdo.
Ausencia de terreno neutral
[editar]Otra motivación sostiene que no existe una meta-justificación de nuestros sistemas normativos o evaluativos: toda justificación tiene que empezar y terminar en algún punto, y no habría estándares de orden superior disponibles para arbitrar choques entre sistemas sin incurrir en circularidad. Desde esta perspectiva, las justificaciones serían no solo perspectivales sino también relativas a intereses, y no habría un punto de partida neutral u objetivo para nuestras creencias.
Subdeterminación de la teoría por los datos
[editar]La tesis de la subdeterminación (la idea de que la evidencia empírica por sí sola no basta para justificar una teoría científica determinada) ha desempeñado un papel importante en la construcción de argumentos a favor del relativismo conceptual y del relativismo sobre la ciencia. Si teorías incompatibles pueden ser consistentes con la evidencia disponible, el relativismo amenaza cuando teorías en conflicto parecen tener reclamos equivalentes a verdad o justificación. En este marco, se argumenta que la elección entre teorías rivales, incompatibles pero igualmente respaldadas, suele hacerse en función de intereses y preferencias locales más que por fundamentos neutrales y universales.
Dependencia del contexto
[editar]Otra línea de motivación sostiene que creencias y valores obtienen su justificación o verdad solo en relación con sistemas o prácticas epistémicas específicas. La idea de que no podemos salir de nuestro lenguaje, cultura y condiciones sociohistóricas para “observar” la realidad desde un punto de vista externo se ha usado para apoyar la tesis de que solo podemos comprender y evaluar creencias y valores en relación con el contexto del que surgen. En este sentido, la dependencia del contexto también se emplea para explicar la diversidad empírica: distintos contextos sociales darían lugar a normas y valores distintos, posiblemente incompatibles.
Principio de tolerancia
[editar]Fuera de círculos filosóficos, a menudo se presenta la tolerancia como razón normativa para adoptar el relativismo: las culturas y formas de vida serían dignas de respeto “en sus propios términos”, y sería etnocéntrico considerar un punto de vista como objetivamente superior. Esta idea adquiere una forma socio-política al sostener que una sociedad libre es aquella en la cual todas las tradiciones tienen derechos iguales. Quienes rechazan el relativismo objetan que esta defensa normativa es poco convincente: se apela a casos límite para mostrar una permisividad implausible, y también se argumenta que, si todos los valores son relativos, entonces la tolerancia sería valiosa solo para quienes ya la abrazan. También se objeta que no debería adoptarse una tesis filosófica sobre verdad o justificación solo por consecuencias morales o políticas, y que la tolerancia política no requiere una doctrina fuerte de relativismo filosófico: una mayor conciencia de la diversidad y de la contingencia histórica de las propias convicciones podría promover tolerancia de manera igualmente efectiva.
Otra vía de conexión entre tolerancia y relativismo apela a las virtudes de una “actitud relativista”, caracterizada por disposiciones anti-absolutistas como curiosidad y anti-dogmatismo, aunque también se ha sostenido que esa misma actitud puede incentivar vicios correlativos, como la falta de convicción o la despreocupación intelectual.
Sección III. Historia breve de una idea vieja
[editar]El término inglés «relativism» comenzó a usarse hasta el siglo XIX. John Grote probablemente fue el primero en emplearlo cuando, en Exploratio Philosophica (1865), escribió:
La noción de la máscara sobre el rostro de la naturaleza es... lo que yo he llamado «relativismo». Si «el rostro de la naturaleza» es la realidad, entonces la máscara que lo cubre, que es lo que nos da la teoría, es un gran engaño, y eso es en lo que realmente consiste el relativismo.
Aunque el término «relativismo» es de acuñación relativamente reciente, doctrinas y posiciones con algunos rasgos característicos del relativismo contemporáneo se remontan a los inicios de la filosofía occidental. Con frecuencia se considera a Protágoras de Abdera (c. 490–420 a. C.) como el primer defensor abierto del relativismo, y su dictum:
El hombre (anthrôpos) es la medida (metron) de todas las cosas (chrêmatôn), de las cosas que son, que son, y de las cosas que no son, que no son (tôn men ontôn hôs esti, tôn de mê ontôn hôs ouk estin).)
ha sido entendido como un primer emblema de esta orientación. En el Teeteto, se le atribuye además la idea de que:
Cada cosa me aparece (phainesthai) tal y como es para mí, y tal y como te aparece a ti, tal es para ti, ya que tú y yo somos ambos hombres.
Platón también le atribuye una dimensión social o ética, al sostener que, respecto de lo justo e injusto y lo sancionado por la religión, aquello que una ciudad establezca como ley o convención sería “verdad y hecho” para esa ciudad, y que en tales asuntos “ni individuo ni ciudad” pueden reclamar una sabiduría superior. La refutación platónica de Protágoras, conocida como peritrope o “turning around”, figura como uno de los primeros intentos de mostrar que el relativismo es autorrefutatorio.
Sección IV. Variedades de relativismo
[editar]Esta sección presenta varias formas influyentes de relativismo, distinguidas por su ámbito (cultura, esquemas conceptuales, verdad, conocimiento, ciencia, moral) y por el tipo de dependencia o relativización que sostienen.
Relativismo cultural
[editar]El relativismo cultural es una noción frecuente en debates públicos sobre relativismo, aunque a menudo se presenta de manera poco clara. La idea de que normas y valores nacen de convenciones puede rastrearse hasta Heródoto, pero es en el siglo XX, y en particular con el desarrollo de la antropología social, cuando el relativismo cultural adquiere amplia difusión.
En el marco de la antropología, Franz Boas sostuvo que:
Los datos de la etnología demuestran que no solo nuestro conocimiento, sino también nuestras emociones, son el resultado de la forma de nuestra vida social y de la historia del pueblo al que pertenecemos.
Una formulación influyente aparece en el “principio de relativismo cultural” de M. J. Herskovits:
Los juicios se basan en la experiencia, y cada individuo interpreta la experiencia en función de su propia enculturación.
Con el tiempo se han propuesto enfoques más matizados, pero se mantiene un núcleo: la pretensión de una igualdad de estatus entre perspectivas y valores culturales, que covarían con su trasfondo cultural y social.
Entre las justificaciones habituales del relativismo cultural se combinan consideraciones:
- empíricas (diversidad de normas, valores y creencias a través de culturas y periodos históricos),
- inductivas (fracasos al resolver desacuerdos como indicio de ausencia de criterios universales para adjudicar entre cosmovisiones),
- metodológicas (la impronta del contexto cultural y social en conducta y pensamiento),
- normativas (tolerancia y aceptación hacia otros puntos de vista).
Estas tesis reciben objeciones de distintos tipos: cuestionamientos sobre el alcance real de la variabilidad cultural; críticas naturalistas que buscan marcos explicativos de validez universal; y objeciones a la idea de culturas como totalidades integradas que determinen de manera unidireccional las creencias de sus miembros. Además, la defensa normativa de la tolerancia puede enfrentar tensiones internas, y ha sido criticada como un anuncio de nihilismo o permisividad extrema.
Una variante influyente del relativismo cultural descriptivo se originó en la lingüística. La hipótesis Sapir–Whorf y la “relatividad lingüística” defendieron que el lenguaje moldea la visión del mundo de maneras distintas. Esta línea recibió críticas empíricas (por ejemplo, sobre términos de color), y también se discutieron casos concretos (como el hopi). En épocas más recientes ha habido un giro parcial hacia versiones más moderadas de la relatividad lingüística, con apoyos experimentales en dominios como la orientación espacial y modalidades perceptivas.
El relativismo histórico (o historicismo) es una versión diacrónica del relativismo cultural. Se ha formulado con la idea de que:
No podemos comprender la imaginación de otras personas u otros periodos con claridad, como si fuera la nuestra.
y se ha vinculado tanto con reacciones frente al universalismo ilustrado como con desarrollos en ciencias sociales. En discusiones posteriores, interpretaciones historicistas de la ciencia (asociadas con Thomas Kuhn y Paul Feyerabend) han contribuido a popularizar lecturas relativistas del conocimiento científico.
Relativismo conceptual
[editar]El relativismo conceptual es una forma más delimitada en la que lo relativizado es la ontología (qué existe), y su dependencia se establece con relación a esquemas conceptuales, paradigmas científicos o marcos categoriales. En este sentido, suele caracterizarse como una doctrina metafísica.
Su racionalidad subyacente es una tesis antirrealista: el mundo no se ofrece “ya hecho” o “ya recortado”, sino que aportamos maneras distintas, a veces incompatibles, de categorizar y conceptualizarlo. Se insiste en un papel activo de la mente en la conformación de lo real, y se añade que esa conformación puede variar por diferencias de lenguaje o cultura.
En el siglo XX se desarrollaron posiciones afines, como la relatividad ontológica de Quine, el “irrealismo” de Nelson Goodman (pluralidad de “versiones de mundo”) y la relatividad conceptual de Hilary Putnam. Un problema central consiste en formular la tesis de manera coherente y no trivial: si se afirma que hay descripciones genuinamente incompatibles y, sin embargo, igualmente correctas, surge la dificultad de explicar cómo evitar una contradicción. Una respuesta típica apela a que ambas descripciones son correctas, cada una relativa al esquema conceptual que invoca, y a que no existe un punto de vista “arquimediano” para elegir entre marcos en conflicto; esta estrategia suele invocar, de manera explícita o implícita, una concepción relativizada de la verdad.
Relativismo sobre la verdad (relativismo alético)
[editar]El relativismo sobre la verdad, o relativismo alético, sostiene, en su forma más simple, que lo que es verdadero para un individuo o grupo social puede no ser verdadero para otro, y que no existe un punto de vista independiente del contexto para decidir el asunto. En esta perspectiva, lo verdadero o falso es siempre relativo a un marco conceptual, cultural o lingüístico.
Una tesis central es que “es verdadero” no sería, al menos en ciertos dominios, un predicado de un solo lugar, sino de dos lugares: “P es verdadero” se entendería como abreviatura de “P es verdadero para X”, donde X puede ser una cultura, un esquema conceptual o un marco de creencias. Una dificultad importante consiste en aclarar qué significa “verdadero para” y cómo se relaciona con un predicado de verdad no relativizado.
Autorrefutación (cargo clásico)
[editar]Una de las acusaciones más persistentes contra el relativismo, y en particular contra el relativismo alético global, es la autorrefutación. Una formulación influyente del problema subraya la dificultad de construir una noción de verdad relativa que sea más fuerte que “S cree que p” pero más débil que “p es verdadero” sin relativización.
El argumento se remonta a una crítica de Platón a Protágoras en el Teeteto, donde se plantea, de manera esquemática:
- muchas personas creen que la doctrina de Protágoras es falsa;
- Protágoras, en cambio, cree que su doctrina es verdadera.
Relativismo epistémico
[editar]El relativismo epistémico sostiene que, en ciertos dominios, lo que cuenta como conocimiento, justificación o racionalidad depende de marcos o sistemas epistémicos. La tesis se expresa a menudo como dependencia de normas de evaluación (estándares de razón, evidencia, inferencia o justificación) respecto de esquemas, culturas, comunidades o prácticas.
Racionalidad
[editar]Una forma de relativismo epistémico concierne a la racionalidad: normas de racionalidad y estándares para evaluar creencias pueden variar entre marcos, y no habría un criterio neutral, no circular, para arbitrar choques entre ellos.
Lógica
[editar]El relativismo sobre la lógica puede entenderse como la tesis de que el estatus de verdades lógicas (incluidas verdades sobre relaciones de consecuencia) es relativo a culturas o esquemas cognitivos. Esta idea se conecta con la pregunta de si puede haber más de una lógica correcta, o si la elección entre sistemas lógicos depende de marcos que no admiten adjudicación neutral.
Ciencia
[editar]El relativismo sobre la ciencia se apoya, en parte, en interpretaciones historicistas del conocimiento científico, y en tesis sobre el papel de paradigmas y marcos en la investigación. En versiones influyentes, el énfasis recae en cómo cambios de paradigma y criterios de evaluación pueden afectar lo que cuenta como evidencia, explicación o progreso, y con ello abren la puerta a lecturas relativistas del conocimiento científico.
Construccionismo social
[editar]El construccionismo social, en ciertas formulaciones, sostiene que aspectos centrales de lo que tomamos como “realidad”, y en particular categorías, hechos y objetos de conocimiento, dependen de prácticas sociales, convenciones y acuerdos, de modo que su estatus no es independiente del marco social que los produce y sostiene.
Relativismo moral
[editar]El relativismo moral o ético sostiene que los juicios morales y las creencias sobre lo correcto e incorrecto y lo bueno y lo malo varían notablemente a través del tiempo y los contextos, y que su corrección depende de perspectivas y marcos individuales o culturales.
Se distingue del subjetivismo moral: para el subjetivista, un juicio como “el aborto es incorrecto” se explicita como una afirmación de desaprobación (“yo desapruebo…”, o “aquí desaprobamos…”), y una vez hecha explícita esa forma, la verdad o aceptabilidad ya no es una cuestión de verdad relativa del mismo tipo. El relativismo moral propiamente dicho, en cambio, sostiene que los hechos sobre lo correcto e incorrecto varían con el trasfondo social y cultural y dependen de él; entendido así, puede verse como una subdivisión del relativismo cultural, aunque también se admite la relativización de valores a marcos de evaluación que no coinciden con culturas específicas.
Es habitual distinguir versiones descriptivas o empíricas, prescriptivas o normativas, y metaéticas del relativismo moral. Entre sus motivaciones aparecen la diversidad ética y la intratabilidad del desacuerdo. Entre las réplicas, se sostiene que la diversidad observada podría explicarse por normas universales muy generales combinadas con circunstancias distintas. También se discute la apelación a la tolerancia como razón normativa: se objeta que, para un relativista consistente, la tolerancia sería una virtud dependiente de marco, y se plantea la crítica de que el relativismo impediría condenar cosmovisiones moralmente aberrantes. En el plano metaético, se subraya que las evaluaciones morales se realizan solo en el contexto de normas sociales o preferencias y compromisos personales, de modo que no habría conocimiento moral objetivo o justificado externamente, y se insiste en que los juicios morales contendrían una relativización implícita al “punto de vista moral” del hablante.
Sección V. Nuevo relativismo
[editar]El “nuevo relativismo” es una versión reciente del relativismo que surge a partir de trabajos en filosofía del lenguaje dentro de la tradición analítica. En este enfoque, algunas posiciones tratadas como relativistas (por ejemplo, ciertas versiones del relativismo moral) se reinterpretan como variedades de contextualismo, y el nuevo relativismo se presenta como una alternativa distinta, con motivaciones y problemas propios.
Rasgos que lo distinguen
[editar]Es común aceptar que el valor de verdad de una emisión puede depender del contexto de enunciación: una misma oración (“Estoy feliz”) puede ser verdadera en una emisión y falsa en otra, porque el contexto de enunciación contribuye a determinar qué proposición se expresa. Esto puede ocurrir incluso cuando la oración no contiene un índice explícito.
El contextualismo aplica esta idea a discursos como el moral, el estético o el epistémico, tratando ciertas expresiones como dependientes del contexto. Sin embargo, se señala una dificultad: explicar el desacuerdo aparentemente genuino en esos ámbitos. El nuevo relativismo afirma una ventaja frente al contextualismo y busca obtenerla mediante una forma menos familiar de dependencia contextual.
En una formulación destacada, el relativismo de verdad respecto de un área de discurso D sostiene que la verdad de una emisión u en D depende (en parte) de un contexto de evaluación o contexto de apreciación (contexto de evaluación). Lo que alguien afirma obtiene un valor de verdad solo cuando se especifica el estándar del evaluador. En ausencia de esa especificación, la afirmación carece de valor de verdad. Aunque tanto contextualistas como relativistas pueden reconocer un parámetro de “estándares” o de “juez”, el contextualista lo fija por el contexto de uso, mientras que el relativista lo fija independientemente del contexto de uso, por el contexto de evaluación.
Relativismo de verdad y predicados de gusto personal
[editar]Un terreno especialmente fértil para el nuevo relativismo ha sido el discurso sobre predicados de gusto personal (por ejemplo, “sabroso” y “diversión”). Para ilustrar el tipo de fenómeno, se considera un intercambio: una persona afirma “Los pretzels son deliciosos” y otra niega “Los pretzels no son sabrosos”.
El contextualista evita que una de las partes quede necesariamente en error al sostener que el contenido evaluable codifica los estándares del hablante: una parte expresaría algo como “Los pretzels son sabrosos según mis estándares.” y la otra “Los pretzels no son sabrosos según mis estándares.”. Sin embargo, se objeta que esto dificulta explicar la intuición de que hay un contenido uniforme sobre el cual las partes discrepan.
El nuevo relativista sostiene que puede preservar a la vez la subjetividad aparente del gusto y la intuición de desacuerdo genuino: habría una sola proposición evaluable que una parte afirma y la otra niega (por ejemplo, “Los pretzels son deliciosos”, sin más). La discrepancia sería genuina, pero “sin falta” (faultless), porque esa proposición recibe valor de verdad solo en relación con un parámetro de juez o de estándares: sería verdadera relativa a un contexto de evaluación donde operan los estándares del primer evaluador y falsa relativa a un contexto de evaluación donde operan los estándares del segundo.
Parámetro del “juez”
[editar]En un caso de predicados de gusto, se considera el intercambio: Mary dice “El chipotle está rico” y John dice “El chipotle no está rico”. Se sostiene que el relativismo de verdad puede dar sentido a que se trate de un desacuerdo genuino (uno afirma lo que el otro niega) y, aun así, que ninguno esté equivocado. Una propuesta formal consiste en introducir un parámetro de juez.
En lugar de tratar el contenido de una oración como un conjunto de pares tiempo–mundo, se propone tratarlo como un conjunto de tríos tiempo–mundo–individuo: el contenido proporciona un individuo (juez) para evaluar la oración como verdadera o falsa, del mismo modo en que proporciona un tiempo y un mundo. Para mantener una asignación auténticamente subjetiva de valores de verdad en oraciones con predicados de gusto personal, se agrega que los hechos objetivos de la situación de enunciación no determinan de manera única quién es el juez. Típicamente, el juez somos “nosotros” (perspectiva autocéntrica), aunque en ciertas circunstancias se evalúa desde una perspectiva exocéntrica, especificando como juez a alguien distinto de quien evalúa.
Desacuerdo sin falta
[editar]Un argumento a favor del relativismo en predicados de gusto personal se articula alrededor de la idea de “desacuerdo sin falta” (faultless disagreement). Se considera una prueba que pretende concluir que no puede haber desacuerdo sin falta, a partir de dos supuestos: un esquema de equivalencia (“Es cierto que p si y solo si p”) y un principio sobre el error (“Es un error creer una proposición que no es cierta.”). A partir de estos supuestos se obtiene la conclusión de que, cuando dos personas sostienen creencias incompatibles (p y no-p), al menos una comete un error.
Como se considera que esa conclusión es implausible en áreas “discrecionales” (no objetivas), se propone relativizar el principio sobre el error: sería un error creer una proposición discrecional que no es verdadera evaluada desde la propia perspectiva. En esa línea, se formula una versión relativizada más general: sería un error creer una proposición que no es verdadera en la propia perspectiva. Una consecuencia de esta posición es permitir afirmaciones como: “Los pretzels no son sabrosos, aunque John cree que sí lo son. Y, sin embargo, John no se equivoca”.
Conexión con relativismo moral
[editar]Se presenta una versión del relativismo moral que encaja dentro del nuevo relativismo. Puede entenderse como una generalización del tratamiento anterior: términos morales (“correcto”, “bueno”) serían sensibles a la evaluación, al igual que los predicados de gusto personal.
Esta extensión enfrenta problemas análogos a los que aparecen en el caso del gusto personal. Además, se sostiene que sucumbe al “argumento del progreso”, que desafía a relativistas culturales e indexicalistas sobre juicios morales al insistir en que el progreso moral es evidente y que el relativista no puede dar cuenta de él. También se plantea una exigencia explicativa adicional: se requeriría alguna explicación de por qué la verdad en el dominio moral variaría con un parámetro fijado por el contexto de evaluación. Por último, se pone en duda que los argumentos por desacuerdo (y en particular por desacuerdo sin falta) se transfieran sin más desde “sabroso” a predicados morales como “correcto” y “bueno”, dado que ciertos desacuerdos morales parecen involucrar una clase de “irracionalidad inexculpable”, al menos bajo supuestos específicos sobre el estatus epistémico de las verdades morales.
Relativismo de verdad y modales epistémicos
[editar]La modalidad epistémica (por ejemplo, enunciados del tipo “S podría ser F”) es otro ámbito especialmente fértil. Una motivación importante proviene de “argumentos del fisgón” (Eavesdropper Arguments), diseñados para mostrar problemas en tratamientos contextualistas de emisiones con modales epistémicos. Otra estrategia argumentativa apela a la complejidad metasemántica.
Se distingue la modalidad epistémica de la modalidad metafísica. Decir que p es metafísicamente posible equivale a decir que p podría haber sido el caso en el sentido de que, en algún mundo posible, p es verdadera. Decir que p es epistémicamente posible equivale a decir que p podría ser el caso “por lo que sabemos”.
En enunciados del tipo “A podría ser F”, la verdad depende de si F es una posibilidad epistémica para algún individuo o grupo, es decir, de si F no está descartado por lo que ese individuo o grupo sabe. Pero no siempre es claro cuál individuo o grupo es relevante, ya que las oraciones ordinarias no hacen referencia explícita a una persona, grupo, conjunto de evidencia o estado de información.
Casos “del fisgón” destacan esta dificultad. En un caso, una hablante dice: “Susan podría estar en la tienda. Podría encontrarme con ella”. Nadie en la conversación sabe que Susan está de vacaciones, pero un oyente externo sí lo sabe. Aun siendo compatible con lo que los conversantes saben que Susan esté en la tienda, el oyente externo se inclina a juzgar incorrecto el juicio modal de la hablante. Se propone un diagnóstico: parece que hay desacuerdo sobre el valor de verdad del enunciado y, sin embargo, nadie comete un error; el contextualismo no lo explica; el relativismo de verdad sí.
La explicación relativista sostiene que ambas partes discrepan sobre el valor de verdad de una sola proposición (“Susan podría estar en la tienda”). Esa proposición no referencia ningún cuerpo de conocimiento particular, y por eso no puede ser verdadera o falsa sin más: es verdadera solo relativa a un contexto de evaluación que incluye un cuerpo de conocimiento. Así, sería verdadera relativa a un contexto de evaluación donde opera lo que sabe la hablante (cuando ella evalúa) y falsa relativa a un contexto de evaluación donde opera lo que sabe el oyente externo (cuando él evalúa). De este modo se preservan el desacuerdo y la “falta” (faultlessness).
También se ha defendido esta posición desde la filosofía experimental: algunos estudios reportan juicios ordinarios que se alinean más con lo que predeciría el contextualismo, mientras que otros resultados se han presentado como más favorables a (una versión de) relativismo.
Relativismo de verdad y futuros contingentes
[editar]Los “futuros contingentes” son proposiciones sobre el futuro cuyo valor de verdad no queda fijado por el estado del mundo en el pasado o el presente. En un mundo determinista no habría futuros contingentes en este sentido; en un mundo indeterminista, enunciados parcialmente sobre el futuro suelen satisfacer esas condiciones.
Se considera el ejemplo: “Mañana habrá una batalla naval”, emitido en un tiempo t. Se contrastan dos intuiciones:
- una intuición de determinación: emisiones que “resultaron verdaderas” ya eran verdaderas al tiempo de ser emitidas;
- una intuición de indeterminación: al tiempo de emisión existen historias múltiples posibles, una con batalla naval (verdadero) y otra sin batalla naval (falso).
La intuición de indeterminación sugiere que el valor de verdad es indeterminado al tiempo de emisión y que se vuelve verdadero o falso en un tiempo posterior. Se sostiene que ambas intuiciones deben tomarse al pie de la letra y que, para dar cuenta de la semántica, la verdad de los futuros contingentes debe quedar “doblemente relativizada”: al contexto de enunciación y al contexto de evaluación. Una misma emisión puede contar como ni verdadera ni falsa cuando el contexto de evaluación coincide con el contexto de enunciación, y adquirir un valor de verdad determinado respecto del contexto de evaluación del día siguiente. Con ello se permitiría un desacuerdo transtemporal sin falta sobre el valor de verdad de una sola emisión.
Relativismo de verdad y atribuciones de conocimiento
[editar]Se sostiene que “saber” es sensible a los estándares epistémicos en juego en el contexto de evaluación, de modo que su extensión varía con ese contexto. Esta propuesta se presenta como un intento de síntesis: por un lado, habría una sola relación de conocimiento y la corrección de las atribuciones no dependería de qué estándar sea relevante en el contexto de uso; por otro lado, la corrección sí dependería de algún modo de estándares contextualmente relevantes. La propuesta relativista busca combinar estas ideas en un cuadro considerado más satisfactorio.
Aplicado a un caso: George dice “Bill sabe que su coche está en la entrada.” y Barry dice “Bill no sabe que su coche está en la entrada”. La evaluación de los valores de verdad depende de especificar un estándar epistémico, y el estándar relevante sería el que opera en el contexto de evaluación. La emisión de George puede ser verdadera (y la de Barry falsa) relativa a un contexto de evaluación con estándares “bajos” ordinarios, mientras que la de Barry puede ser verdadera (y la de George falsa) relativa a un contexto de evaluación con estándares “altos” “cartesianos”. En defensas posteriores, el contexto de evaluación se entiende como aquello que fija qué alternativas cuentan como relevantes.
Objeciones generales
[editar]Se presentan dos argumentos generales contra el nuevo relativismo: uno basado en la aserción y otro basado en la “simplicidad”.
Relativismo y la aserción
[editar]Se plantean dos objeciones relacionadas con la aserción, asociadas con trabajos de Gareth Evans y Robert Stalnaker. Un desafío se formula como una secuencia: (1) Es legítimo preguntar: “¿a qué debería apuntar quien asevera?”. (2) Cualquier respuesta legítima a esta pregunta generará una respuesta “de una vez y para siempre”. (3) Cualquier respuesta “de una vez y para siempre” es incompatible con el relativismo de verdad. (4) Por tanto, el relativismo de verdad queda descartado.
Se sostiene que el relativista debe rechazar (2) o (3) (o ambos). Se propone una vía de respuesta mediante una norma de aserción del tipo “afrontar-el-reto”: al aseverar p, se asume el compromiso de defender p o abandonar p si el desafío no puede satisfacerse.
Un segundo desafío apela a un modelo de la aserción como transferencia de creencias: la finalidad sería transferir creencias del hablante a su audiencia. La objeción afirma que, en el marco relativista, lo que se afirma no puede desempeñar ese papel, porque el contenido afirmado puede ser verdadero relativo al hablante y falso relativo a la audiencia. Se ilustra con un caso: si Sam afirma a Dean “Las manzanas son sabrosas”, el contenido que Dean adopta puede ser falso (por ejemplo, si Dean no disfruta las manzanas). En ese sentido, no queda claro qué sería exactamente lo transferido y, por tanto, lo aseverado.
Simplicidad
[editar]Se sostiene que el nuevo relativismo desafía una concepción recibida sobre los objetos del pensamiento y del habla, llamada “simplicidad”. Sus tesis centrales incluyen: (T1) hay proposiciones que instancian las propiedades monádicas fundamentales de verdad sin más y falsedad sin más; (T2) los valores semánticos de oraciones declarativas, relativos a contextos de enunciación, son proposiciones; (T3) las proposiciones son objetos de actitudes proposicionales (creencia, esperanza, deseo, duda); (T4) las proposiciones son objetos de actos ilocucionarios (lo que se afirma y se niega); (T5) las proposiciones son objetos de acuerdo y desacuerdo.
En esta lectura, el nuevo relativismo (entendido como relativismo analítico) desafía directamente (T1). Si ese desafío tuviera éxito, se derrumbaría el cuadro general de la “simplicidad”. Una estrategia central consiste en sostener que los argumentos a favor del relativismo de verdad, bien entendidos, constituyen en realidad un caso presuntivo a favor del contextualismo (en los dominios donde se defendía el relativismo, y en particular en el dominio de los predicados de gusto personal).
Sección VI. Balance del debate
[editar]No existe un único “relativismo” entendido como una doctrina simple y uniforme, sino una pluralidad de posiciones distintas que se agrupan bajo la misma etiqueta. Esta diversidad explica por qué el término suele aplicarse a ideas diferentes y por qué resulta difícil ofrecer una definición única y no controvertida. En consecuencia, tampoco existe un solo argumento que baste para refutar o establecer todas las variedades de relativismo: críticas influyentes suelen afectar a unas versiones pero no a otras, y defensas exitosas de una forma no se trasladan automáticamente al resto.
Aun así, las posiciones llamadas relativistas comparten rasgos que permiten comprender por qué se agrupan bajo un mismo nombre. Entre esos rasgos se encuentra la idea de que, en ciertos dominios, pretensiones de verdad, corrección o justificación dependen de un marco de evaluación o de estándares que varían (por ejemplo, por culturas, esquemas conceptuales o contextos de evaluación). En este sentido, aunque el relativismo no constituye una teoría única, sí muestra “parecidos de familia” entre sus diversas formulaciones, lo que vuelve inteligible su clasificación bajo una etiqueta común.
Véase también
[editar]- Introducción a la Filosofía
- Epistemología
- Ética y moral
- Estética
- Verdad
- Metafísica
- Filosofía Política
Notas
[editar]- Relativismo se usa como etiqueta para una amplia gama de ideas y posturas; por eso no hay consenso en una sola definición.
- Relativismo alético (alethic relativism): tesis según la cual lo verdadero y lo falso es siempre relativo a un marco conceptual, cultural o lingüístico; en su forma más simple, lo que es verdadero para un individuo o grupo puede no serlo para otro y no hay un punto de vista independiente del contexto para adjudicar el asunto. En esta línea, “es verdadero” puede entenderse (al menos en ciertos dominios) como un predicado de dos lugares: “P es verdadero para X”.
- Contextualismo: enfoque según el cual el valor de verdad de una emisión puede depender del contexto en el que se emite, porque el contexto contribuye a determinar qué proposición se expresa. En discursos moral, estético y epistémico, el contextualismo trata ciertas expresiones como dependientes del contexto de uso, pero enfrenta dificultades para explicar desacuerdos que parecen genuinos.
- Contexto de evaluación / contexto de apreciación (context of assessment): en el relativismo de verdad del nuevo relativismo, lo aseverado obtiene valor de verdad solo cuando se especifica el estándar del evaluador; sin esa especificación, la aserción carece de valor de verdad.
- Parámetro (por ejemplo, “estándares” o “juez”): parámetro relevante para evaluar ciertas emisiones. En el contextualismo su valor se fija por el contexto de uso; en el relativismo de verdad se fija independientemente del contexto de uso, por el contexto de evaluación.
- “Parámetro oculto” (hidden parameter): idea según la cual pretensiones de verdad, conocimiento o justificación guardan una relación implícita con un parámetro o dominio; por ejemplo, una afirmación moral puede entenderse como elíptica de una forma “... relativa al código moral de ...”, y su valor de verdad depende de cómo se complete ese parámetro.
Bibliografía
[editar]- Grote, J., 1865, Exploratio Philosophica: Rough Notes on Modern Intellectual Science, Cambridge: Deighton, Bell and Co.
- Burnyeat, M.F., 1976a, “Protagoras and Self-Refutation in Later Greek Philosophy”, The Philosophical Review, 85(1): 44–69
- 1976b, “Protagoras and Self-refutation in Plato’s Theaetetus”, The Philosophical Review, 172–195.
- Plato, Theaetetus and Phaedrus, in Complete Works, M. J. Levett (trans.), Myles Burnyeat (rev.), John M. Cooper and D. S. Hutchinson (eds.), Indianapolis, IN: Hackett, 1997.
- Boas, F., 1940, Race, Language, and Culture, Chicago: University of Chicago Press.
- Whorf, B.L., 1956, Language, Thought, and Reality, Cambridge: MIT Press.
- Geertz, C., 1993, Local Knowledge, London, Fontana.
- Kuhn, T.S., 1970 [1962], The Structure of Scientific Revolutions, 2nd ed., Chicago: University of Chicago Press.
- Feyerabend, P., 1978, Against Method, London: New Left Books.
- Quine, W.V., 1960, Word and Object, Cambridge, MA: MIT Press
- Goodman, N., 1978, Ways of Worldmaking, Indianapolis, IN: Hackett.
- Putnam, H., 1987, “Truth and Convention: On Davidson’s Refutation of Conceptual Relativism”, Dialectica, 41(1–2): 69–77.
- Kölbel, M., 2003, “Faultless Disagreement”, Proceedings of the Aristotelian Society (New Series), 104(1): 53–73
- Egan, A., J. Hawthorne, and B. Weatherson, 2005, “Epistemic Modals in Context”, in Gerhard Preyer & Georg Peter (eds) Contextualism in Philosophy: Knowledge, Meaning and Truth, Oxford: Oxford University Press, pp. 131–170.
- Cappelen, H., and J. Hawthorne, 2009, Relativism and Monadic Truth, Oxford: OUP.
- Evans, G., 1985, Collected Papers, Oxford: Oxford University Press.
- Stalnaker, R., 1978, “Assertion”, in Syntax and Semantics New York Academic Press, 9: 315–332.
- MacFarlane, J., 2003, “Future Contingents and Relative Truth”, The Philosophical Quarterly, 53: 321–336. [MacFarlane 2003 available online]
- 2005b, “The Assessment Sensitivity of Knowledge Attributions”, in T. Szabo Gendler and J. Hawthorne (eds) Oxford Studies in Epistemology, 1: 197–233.
- 2014, Assessment Sensitivity: Relative Truth and its Applications, Oxford: Oxford University Press.
Lecturas recomendadas
[editar]- Baghramian, M., 2004, Relativism, London, New York: Rutledge.
- Baghramian, M., and Coliva, A., 2019, Relativism, London: Routledge.
- 2014 (ed.) The Many Faces of Relativism, London: Routledge; paperback edition: October 2024.
- Harre, R., and M. Krausz, 1996, Varieties of Relativism, Oxford, UK: Blackwell.
- MacFarlane, J., 2014, Assessment Sensitivity: Relative Truth and its Applications, Oxford: Oxford University Press.
- Cappelen, H., and J. Hawthorne, 2009, Relativism and Monadic Truth, Oxford: OUP.
Lecturas para profundizar
[editar]- Siegel, H., 1987, Relativism Refuted: A Critique of Contemporary Epistemological Relativism, Dordrecht, The Netherlands: D. Reidel Publishing Company.
- Margolis, J., 1991, The Truth About Relativism, Oxford: Blackwell.
- Mackie, J.L., 1964, “Self-Refutation—a Formal Analysis”, Philosophical Quarterly, 14(56): 193–203.
- 1977, Ethics: Inventing Right and Wrong, Penguin.
- Kuhn, T.S., 1970 [1962], The Structure of Scientific Revolutions, 2nd ed., Chicago: University of Chicago Press.
- Feyerabend, P., 1978, Against Method, London: New Left Books.
- Quine, W.V., 1960, Word and Object, Cambridge, MA: MIT Press
- Goodman, N., 1978, Ways of Worldmaking, Indianapolis, IN: Hackett.
- Putnam, H., 1987, “Truth and Convention: On Davidson’s Refutation of Conceptual Relativism”, Dialectica, 41(1–2): 69–77.
- Williams, B., 1975, “The Truth in Relativism”, reprinted in Krausz 2010: 242–253
Enlaces externos
[editar]- Relativism (Stanford Encyclopedia of Philosophy)
- Brown 2004 disponible en línea
- Callon & Latour 1992 disponible en línea
- Fricker 2013 disponible en línea
- Hacking 1982 disponible en línea
- MacFarlane 2003 disponible en línea
- Rachels 2009 disponible en línea
- Ratzinger 2005 disponible en línea
- Williams 2007 disponible en línea