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Parménides

De Wikiversidad
Busto de Parménides de Elea descubierto en Velia, que se cree que fue modelado a partir de un busto de Metrodoro de Lámpsaco

Contextualización

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Parménides de Elea, activo en la primera parte del siglo V a. C., fue autor de un difícil poema metafísico, por el que se ganó la reputación de ser uno de los pensadores más profundos y desafiantes de la filosofía griega temprana. Su postura filosófica ha sido entendida a la vez como extremadamente paradójica y como crucial para el desarrollo más amplio de la filosofía natural griega y la metafísica.

Las dificultades de interpretación del poema han generado desacuerdos sobre cuestiones fundamentales: si Parménides fue realmente monista y, de serlo, qué tipo de monismo defendió; si su sistema expresa una actitud crítica frente a pensadores anteriores; si estuvo motivado por preocupaciones más estrictamente lógicas; y si consideró el mundo de la experiencia cotidiana como una ilusión, lo que vuelve especialmente problemática la relación entre “lo que es” y la extensa parte cosmológica del poema.

Este curso ofrece una visión general del trabajo de Parménides y de algunos de los principales enfoques interpretativos desarrollados en las últimas décadas, y concluye proponiendo que su pensamiento y su lugar en la filosofía griega temprana requieren considerar las distinciones modales fundamentales que fue el primero en articular y explorar con precisión.

Mapa del contenido

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  • Sección I. Vida y obra
  • Sección II. Panorama del poema de Parménides
  • Sección III. Principales tipos de interpretación
  • Sección IV. La interpretación modal

Sección I. Vida y obra

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Vida y marco histórico

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La ocasión dramática del diálogo Parménides de Platón es una visita ficcionalizada a Atenas del eminente Parménides y su joven asociado Zenón, para asistir al festival de las Grandes Panateneas. Platón describe a Parménides como de alrededor de sesenta y cinco años y a Sócrates como “bastante joven entonces”, lo que suele entenderse como unos veinte años. Dado que Sócrates tenía poco más de setenta años cuando fue ejecutado en 399 a. C., se puede inferir de esa descripción que Parménides nació aproximadamente en 515 a. C., y que estuvo activo durante la primera mitad del siglo V a. C.

Espeusipo, sucesor de Platón al frente de la Academia, habría informado en Sobre los filósofos que Parménides estableció las leyes para los ciudadanos de su Elea natal, una de las colonias griegas en la costa tirrena del sur de Italia. La tradición historiográfica antigua asocia a Parménides con pensadores como Jenófanes y con los pitagóricos activos en la Magna Grecia, a quienes pudo haber conocido. En la década de 1960 se descubrió en Castellamare della Bruca (la antigua Elea) una cabeza-retrato del siglo I d. C. con una inscripción que lo vincula con un culto de Apolo Oulios, o Apolo el Sanador.

La obra y su conservación

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De acuerdo con Diógenes Laercio, Parménides compuso una sola obra. Se trata de un poema metafísico y cosmológico en el medio épico tradicional del verso hexamétrico. El título “Sobre la naturaleza” bajo el cual se transmitió probablemente no es auténtico.

El poema habría tenido originalmente quizá unos ochocientos versos, de los cuales han sobrevivido aproximadamente ciento sesenta como “fragmentos”, con longitudes que van desde una sola palabra (fr. 15a: “de raíz acuosa”, describiendo la tierra) hasta los sesenta y dos versos del fragmento 8. La supervivencia de cualquier parte del poema se debe por completo a que autores antiguos posteriores, comenzando por Platón, sintieron la necesidad de citar alguna parte en el curso de sus propios escritos.

Sexto Empírico cita treinta de los treinta y dos versos del fragmento 1 (el Proemio de apertura), aunque aparentemente a partir de algún tipo de compendio helenístico y no de un manuscrito, pues su cita de fr. 1.1–30 continúa sin interrupción con cinco versos y medio de los fragmentos 7 y 8. Simplicio (siglo VI d. C.) parece haber poseído una buena copia de la obra, de la cual citó extensamente en sus comentarios a la Física y a Sobre el cielo de Aristóteles. Gracias a la larga transcripción de Simplicio, parece conservarse íntegramente el argumento metafísico principal de Parménides que demuestra los atributos de “Lo que es” (to eon) o “realidad verdadera” (alêtheia).

Nota didáctica: fragmentos y testimonia

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Se sabe mucho menos sobre la cosmología expuesta en la parte final del poema, por lo que es necesario complementar la evidencia primaria de los fragmentos con testimonia, es decir, informes o paráfrasis de sus teorías en autores posteriores. Al tratar con un filósofo antiguo cuya obra no ha sobrevivido completa, debe considerarse cómo las preocupaciones filosóficas y de otro tipo de los autores posteriores han podido moldear la transmisión de los fragmentos y testimonia conservados. La preservación parcial e imperfecta del poema es uno de los factores que complica la comprensión de su pensamiento.

Sección II. Panorama del poema de Parménides

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El proemio

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El poema comienza con un proemio que describe un viaje figurado al hogar de una diosa. Parménides narra cómo es conducido por “el legendario camino de la divinidad” (fr. 1.3) en un carro tirado por yeguas, mientras las hijas doncellas de Helios, el dios-sol, le muestran el camino. Lo llevan a “los pasillos de la Noche” (fr. 1.9), ante las cuales están “las puertas de los caminos de la noche y el día” (fr. 1.11). Las doncellas persuaden a Justicia, guardiana de esas puertas, para que las abra y Parménides pueda atravesarlas hacia el interior, donde una diosa lo recibe y le dirige la palabra (fr. 1.22–28a).

El proemio no se presenta como una alegoría epistemológica de iluminación, sino como una descripción topográfica y específica de un viaje místico a los salones de la Noche. Ese lugar aparece, por ejemplo, en Hesíodo como la morada donde Noche y Día residen alternadamente mientras la otra atraviesa el cielo sobre la Tierra (Th. 744). Tanto en Parménides como en Hesíodo, esa concepción tiene precedentes en la mitología babilónica sobre la morada del dios-sol; además, se trata tradicionalmente de un lugar de juicio, lo que apoya la idea de que la diosa indica que Parménides ha llegado milagrosamente al lugar al que viajan las almas de los muertos.

En el proemio, Parménides se presenta como un iniciado en misterios religiosos propios del entorno de la Magna Grecia. Ese motivo del iniciado es importante porque estructura su autorrepresentación como alguien cuyo encuentro con una divinidad mayor le ha producido un conocimiento especial. En este caso, la divinidad parece ser la propia Noche: Parménides llega a “los pasillos de la Noche” (fr. 1.9) y la diosa lo recibe en “nuestro hogar” (fr. 1.25).

Las vías de investigación

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Tras darle la bienvenida, la diosa anuncia el contenido del aprendizaje que seguirá:

Debes aprender todas las cosas, tanto el corazón inquebrantable de la realidad completa como las nociones de los mortales, en las que no hay verdadera confiabilidad. Sin embargo, también aprenderás estas cosas, cómo lo que ellos resolvieron tenía que ser en realidad, a través de todo lo que lo impregna todo. (Fr. 1.28b-32)

Este anuncio programático ya indica que la revelación tendrá dos fases principales. Antes de iniciar la primera, la diosa ofrece instrucciones y advertencias; luego, tras la primera fase, sigue una exposición más larga, en el poema originalmente completo, sobre los principios, orígenes y funcionamiento del cosmos y de sus constituyentes, desde el cielo y los astros hasta la tierra y los seres vivos, incluidos los humanos. Esa segunda fase es lo que llama “las nociones de los mortales, en las que no hay una autenticidad genuina” (fr. 1.30).

El motivo rector de la revelación es el de las “formas de investigación”. En el fragmento 2 se especifican dos vías:

Venid ahora, os lo diré, y transmitid la historia una vez que la hayáis oído, cuáles son las únicas formas de indagación para comprender: la primera, que [eso] es y que [eso] no es que no sea, es el camino de la convicción, pues se atiene a la verdadera realidad; pero la otra, que [eso] no es y que [eso] no debe ser, esta te digo que es un camino totalmente sin sentido, pues ni podrías comprender lo que no es, ya que no se puede lograr, ni podrías indicarlo. (Fr. 2)

La segunda vía queda prácticamente apartada tan pronto como se introduce. La diosa retoma la primera vía y, además, describe otra vía característica de la investigación mortal, donde se supone que “es y no es lo mismo, y no es lo mismo.” (fr. 6.7–8a). En el punto de transición de la exposición sobre la realidad a la cosmología, la diosa declara: “En este punto, ceso para ti el relato fidedigno y la meditación sobre la verdadera realidad; a partir de ahora, aprende las nociones mortales, escuchando el engañoso orden de mis versos.” (fr. 8.50–2).

La vía de la convicción

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La diosa inicia su exposición sobre “verdadera realidad” indicando que queda “una sola historia de un camino... que es” y que en esa vía hay muchos “marcadores”, entre ellos que ¿Qué es? es “ingenerado e inmortal, íntegro y uniforme, inmóvil y perfecto.” (fr. 8.1–4). En este punto, ¿Qué es? (a eon) funciona como nombre de aquello cuya concepción debe formarse siguiendo las indicaciones de la diosa.

Los argumentos avanzan de modo metódico conforme al programa de fr. 8.3–4. Primero se argumenta que ¿Qué es? debe ser “no generado e inmortal” (fr. 8.5–21), luego se ofrece un argumento más breve para que sea “íntegro y uniforme” (fr. 8.22–5), después se defiende que es “todavía” o inmóvil (fr. 8.26–33), y finalmente se concluye que es “perfecto” antes de pasar a la segunda fase (fr. 8.42–9).

La vía de los mortales

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Se conserva evidencia mucho menos completa de la segunda fase: la cosmología. La evidencia directa de las últimas líneas del fragmento 8 (50–64) y de los fragmentos asignados a esta parte (frs. 9–19) habría representado quizá solo alrededor del diez por ciento de la longitud original de la cosmología. Aun así, por el carácter programático de varios fragmentos, se puede ubicar parte de los temas principales: los dos principios básicos del cosmos, luz y noche; y relatos sobre el origen, naturaleza y comportamiento del cielo y sus habitantes, incluidas las estrellas, el sol, la luna, la Vía Láctea y la propia tierra.

Entre los pasajes programáticos se incluyen:

Conocerás la naturaleza del éter, y en el éter todos los signos y las obras invisibles de la antorcha pura del sol brillante, y de dónde surgieron, y aprenderás las obras errantes de la luna de ojos redondos y su naturaleza, y conocerás también el cielo circundante, tanto de dónde surgió como cómo la Necesidad que lo dirige lo limitó para establecer los límites de las estrellas. (Fr. 10)

...cómo la tierra, el sol y la luna, y el éter compartido, la leche celestial y el Olimpo, lo más lejano y el ardiente poder de las estrellas comenzaron a existir.. (Fr. 11)

Otros fragmentos sugieren que la cosmología también abordaba la fisiología de la reproducción (frs. 17–18) y el pensamiento humano (fr. 16). La imagen fragmentaria se mejora con testimonia: Simplicio, tras citar fr. 11, comenta que el relato de la génesis de las cosas se extendía hasta las partes de los animales (Simp. in Cael. 559.26–7), y Plutarco juzga que esta cosmología trata desde la tierra, el cielo, el sol, la luna y las estrellas hasta la génesis de los seres humanos (Plu. Col. 1114B-C). Aëcio ofrece un testimonium importante que parafrasea y complementa fr. 12 (Aët. 2.7.1 = 28A37a Diels-Kranz), y Teofrasto parece aportar más sobre cognición a propósito de fr. 16 (De Sensibus 1–4).

Sección III. Principales tipos de interpretación

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Interpretación monista estricta

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Varios intérpretes han entendido la primera gran fase del poema como un argumento a favor de un monismo estricto: la idea paradójica de que existe exactamente una sola cosa, y que esa única entidad es totalmente uniforme e inmutable. En esta línea, la crítica de Parménides apunta contra la confianza ordinaria en los sentidos y contra la suposición de cambio, generación y destrucción. El reto para esta lectura es explicar qué estatuto puede tener, entonces, la extensa parte cosmológica del poema.

Interpretación lógico-dialéctica

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Otra familia de lecturas entiende que las tesis de Parménides están impulsadas ante todo por preocupaciones lógicas acerca del pensamiento y el lenguaje, en particular por el problema de hablar o pensar “lo que no es”. En esta línea, el sujeto del discurso se identifica con “lo que puede ser pensado y dicho”, y los argumentos del fragmento 8 muestran que esto carece de variación en el tiempo y el espacio, siendo “absolutamente uno”. Un rasgo típico de esta lectura es tratar la cosmología como un recurso dialéctico, más que como una teoría física con pretensión fuerte.

Interpretación meta-principio

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Una alternativa influyente sostiene que las “señales” del fragmento 8 pueden leerse como caracterizaciones de un modo de ser muy restrictivo, que fija condiciones de lo que cuenta como naturaleza o esencia de algo. En este enfoque, la primera fase del poema ofrecería una descripción de orden superior de los rasgos que debe tener cualquier principio físico adecuado, y esto hace natural esperar que la cosmología desarrolle esa expectativa. El problema es que, aun así, la presencia y función de la cosmología sigue siendo difícil de integrar de manera no forzada.

Interpretación aspectual (predominante en la Antigüedad)

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En la tradición antigua se tendió a leer las dos grandes fases del poema como dos relatos del mismo objeto bajo aspectos distintos. Aristóteles introduce a Parménides (junto con Meliso) dentro de un esquema doxográfico y, a la vez, reconoce diferencias importantes entre ambos; además, en algunos pasajes se sugiere que Parménides “fue por ambos caminos”. En esta línea, el poema declara que “el universo es eterno” y también intenta explicar “la generación” de las cosas, con luz y noche como principios básicos en el relato físico. La dificultad de esta familia de lecturas es que su reconstrucción depende mucho de cómo los autores posteriores organizaron y filtraron el material.

Interpretación modal

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Varias lecturas rechazan que Parménides negara la existencia del mundo experimentado y buscan un estatuto más robusto para la cosmología. La interpretación modal subraya las cláusulas modales en la especificación de las vías: el camino estable apunta a “lo que es y no puede no ser”, es decir, a lo que debe ser; por eso se entiende como vía del ser necesario y de la necesidad. En esta lectura, la primera fase (fr. 8) es una meditación sobre la naturaleza de lo que debe ser, y Parménides resulta un monista “generoso”: solo una entidad debe ser, pero hay múltiples entidades que son sin necesidad. Una consecuencia es distinguir entre lo que debe ser y el cosmos perceptible, sin convertir la cosmología simplemente en ilusión.

Sección IV. La interpretación modal

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Las “vías” como distinciones modales

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La interpretación modal toma en serio las cláusulas modales con las que la diosa especifica las primeras vías de investigación. Las dos vías “para entender” son: “que [eso] es y que [eso] no es no ser” (fr. 2.3), es decir, “que [eso] es y que [eso] no puede no ser”, y “que [eso] no es y que [eso] no debe ser” (fr. 2.5). Cada una demarca una modalidad distinta: la de ser necesario (lo que es y no puede no ser, lo que debe ser) y la de no-ser necesario o imposibilidad (lo que no es y no debe ser). En cambio, la vía propia de los mortales se caracteriza por suponer “que es y no es lo mismo/ y no es lo mismo” (fr. 6.8–9a), es decir, por tomar como objeto de “entendimiento” cosas que son solo contingentemente o de modo temporal, produciendo “comprensión errante” (plagkton nöon, fr. 6.6).

Desde este enfoque, lo decisivo no es negar que existan cosas contingentes, sino sostener que nada contingente puede ser objeto de un entendimiento firme, “seguro e infalible, convicción”. Por eso la diosa no presenta la tercera vía como una vía “para entender”: dirige la atención a lo que “son (lo que son) solo de manera contingente o temporal”.

Por qué esto “salva” la cosmología

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Si el objetivo es alcanzar un entendimiento que “no se desvía”, entonces su objeto debe ser “precisamente porque su objeto es y no puede dejar de ser (lo que es)”. Las cosas sobre las que se fija la atención ordinaria son innumerables, pero “ya que su existencia es meramente contingente”, no permiten una aprehensión estable ni una convicción genuinamente fiable. Esto explica por qué la diosa caracteriza repetidamente la cosmología como “engañoso o poco confiable”.

Así, la cosmología no queda reducida a “nada” ni a una ilusión sin objeto: pasa a entenderse como un relato sobre “los principios, los orígenes y el funcionamiento de la población mutable del mundo”, es decir, sobre aquello que “han crecido, ahora son y en adelante terminarán” (fr. 19). Es “El propio relato de Parménides, el mejor que pudo proporcionar.”, pero no puede ofrecer el mismo tipo de seguridad que la vía de lo necesario.

Qué explica sobre las dos fases del poema

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La interpretación modal hace relativamente directo entender por qué la revelación tiene dos fases. La primera fase (en especial el fr. 8) es “una reflexión sobre la naturaleza de lo que debe ser”: guía a formar una concepción exhaustiva de los atributos que debe tener aquello que es y no puede no ser, “solo en virtud de su modo de ser”. Por eso se justifican las inferencias centrales: “lo que debe ser no puede haber llegado a ser, ni puede dejar de ser” (fr. 8.5–21), y “no se puede modificar en ningún aspecto” (fr. 8.26–31).

La segunda fase, en cambio, trata del ámbito de lo mudable y contingente: no pretende entregar un entendimiento “inquebrantable”, sino ofrecer un orden de explicación para el mundo cambiante, manteniendo la distinción entre lo que debe ser y lo que es pero podría no ser. En este marco, Parménides puede contarse como un “generoso” monista: “solo hay una entidad que debe existir”, pero hay “entidades múltiples que son, pero no tienen por qué ser (lo que son)”.

Véase también

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Notas

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  • to eon: expresión griega traducible como “Lo que es”; aparece como el objeto cuyo concepto debe formarse siguiendo las indicaciones de la diosa y se usa en conexión con la demostración de los atributos de “Lo que es”.
  • alêtheia: se emplea como “realidad verdadera” (“true reality”) en el marco del “cuenta confiable y meditación” respecto de aquello que es.
  • doxa: se contrasta con el “corazón inquebrantable de una realidad equilibrada” y se caracteriza como “las ideas de los mortales, en las que no hay una autenticidad genuina”.
  • plagkton nöon: se traduce como “comprensión errante” y se usa para describir el tipo de “entendimiento” atribuido a la vía propia de los mortales.

Bibliografía

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Lecturas recomendadas

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  • Diels, H., and W. Kranz, Die Fragmente der Vorsokratiker, 6th edn. Berlin: Weidmann, 1951–52.
  • Tarán, L., 1965. Parmenides: A Text with Translation, Commentary, and Critical Essays, Princeton: Princeton University Press.
  • Gallop, D., 1984. Parmenides of Elea: Fragments, Toronto: University of Toronto Press.
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  • Laks, A., and G. Most, 2016. Early Greek Philosophy: Western Greek Thinkers, Pt. 2, Loeb Classical Library, Cambridge, MA, and London: Harvard University Press, Chapter 19: “Parmenides.”
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  • 2013. Science Before Socrates: Parmenides, Anaxagoras, and the New Astronomy, Oxford: Oxford University Press.

Lecturas para profundizar

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  • Owen, G. E. L., 1960. “Eleatic Questions,” Classical Quarterly (New Series), 10: 84–102; reprinted with additions in R. E. Allen and D. J. Furley (eds.), Studies in Presocratic Philosophy, ii: Eleatics and Pluralist, London: Routledge & Kegan Paul, 1975, pp. 48–81.
  • Ebert, T., 1989. “Wo beginnt der Weg der Doxa? Eine Textumstellung im Fragment 8 des Parmenides,” Phronesis, 34: 121–38.
  • Goldin, O., 1993. “Parmenides on Possibility and Thought,” Apeiron, 26: 19–35.
  • Huffman, C. A., 2011. “A New Mode of Being for Parmenides,” Oxford Studies in Ancient Philosophy, 41: 289–305.
  • Mansfeld, J., 1964. Die Offenbarung des Parmenides und die Menschliche Welt, Assen: Van Gorcum.
  • 2015. “Parmenides from Right to Left,” Études Platoniciennes, 12, Mansfeld 2015 available online.
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