Colgante Diquís (700-1500 d.C.)

| Datación | 700-1500 d.C. |
| Materia | oro |
| Técnicas | Cera perdida, Pulido, Falsa filigrana, Laminado |
| Dimensiones | Altura = 5,80 cm; Anchura = 6,40 cm; Grosor = 1,60 cm; Peso = 57,85 gr |
| Ubicación | Museo de América |
La pieza es un colgante de oro datable entre 700 y 1500 d.C. que representa una figura antropomorfa con cuatro cabezas esquemáticas de cocodrilo que salen de la cabeza y los pies y que lleva una pierna humana entre las fauces; procede de Gran Chiriquí, en la Subregión Diquís (Costa Rica, Centroamérica) y es expresión del estilo Diquís tardío.
Historia de Costa Rica
[editar]Los arqueólogos han dividido el territorio costarricense en tres regiones, por razones culturales y geográficas: la región Arqueológica Gran Nicoya que está situada entre Costa Rica y Nicaragua, incluye Guanacaste y la parte norte de Puntarenas; la Región Arqueológica Central que se extiende desde el Pacífico hasta el Caribe, incluyendo subregiones como Valle Central, Turrialba y Llanuras del Norte; la Región Arqueológica del Gran Chiriquí que abarca el suroeste de Costa Rica y parte de Panamá, incluyendo la Subregión Arqueológica del Diquís, conocida por sus misteriosas esferas de piedra y sus avanzadas técnicas de orfebrería.
El territorio costarricense fue habitado por primera vez hace unos 12.000 años por grupos nómadas, que cazaban y recolectaban plantas silvestres procedentes de Asia a través del de Bering. Se han encontrado vestigios de estos asentamientos en las regiones de Turrialba y Guanacaste, con herramientas de piedra utilizadas para cazar [1], como el mastodonte y el perezoso gigante.
Con el paso de los años, entre el 7.000 y el 2.000 a.C., debido al cambio climático que provocó la desaparición de la megafauna, estos grupos humanos se dedicaron a la caza de animales más pequeños y a la agricultura. De hecho, se desarrollaron las primeras prácticas agrícolas y, por tanto, los primeros cultivos. Las evidencias arqueológicas de este periodo se limitan a herramientas de piedra y restos de asentamientos temporales.
Entre los años 2.000 a.C. - 500/300 a.C., se desarrolló el modo de vida aldeano en el que se extendió la agricultura, surgieron aldeas estables y se desarrollaron la alfarería y una estructura social más compleja. La mejora del nivel de vida favoreció la división del trabajo y la aparición de líderes comunitarios.
Entre los años 500 a.C.- 1.550 d.C., nació el sistema de los Cacicazgos y se pasó de una organización tribal a un sistema caciquil jerarquizado. Los jefes o caciques adquirieron poder y empezaron a utilizar símbolos de estatus como colgantes de jade, metates ceremoniales y objetos de oro. Las redes de comercio e intercambio se expandieron y las sociedades se estratificaron cada vez más.
Este último periodo puede dividirse a su vez en un período temprano (300-800 d.C.) y un periodo tardío (800-1.550 d.C.). Después de 1502 d.C., con la llegada de los conquistadores españoles, se destruyó el modelo social y económico de los nativos. La imposición del dominio colonial transformó drásticamente el modo de vida de la población local, dando lugar a una nueva identidad costarricense.
La cultura del Diquís
[editar]La cultura del Diquís se desarrolló en el sureste de Costa Rica, en el valle del río Grande de Térraba, entre 1.500 a.C. y la llegada de los españoles. Se caracterizó por la creación de esferas de piedra megalíticas, estatuas antropomorfas con bases en espiga y orfebrería de gran calidad con significados mitológicos profundos.
Entre los años 1.500 - 300 a.C., que corresponde al Periodo Sinancrá, la población vivía en una sociedad tribal con relaciones igualitarias organizadas por parentesco. Los habitantes vivían en aldeas pequeñas y dispersas, dedicadas a la agricultura y la producción de cerámica decorada. En este periodo se usaba la Isla del Caño como cementerio y posible asentamiento de las tribus Quepos y Borucas. Se encontraron herramientas de piedra y cerámica con iconografía variada, que testimonian un desarrollo artístico y cultural incipiente.
En el periodo sucesivo, llamado Periodo Aguas Buenas, que se extiende del año 300 a.C. al año 800 d.C., asistimos a la transición a una sociedad cacical, con un jefe principal, nobleza hereditaria y chamanes. Se establecieron redes de comercio e intercambio con otras regiones, seguidos del crecimiento de las aldeas, con terrazas elevadas y pequeñas estructuras ceremoniales. Se destacó el desarrollo de la escultura en piedra, con la creación de barriles cilíndricos, esferas y figuras antropomorfas. La cerámica de este período presentaba motivos geométricos y representaciones de animales. La economía seguía basándose en la agricultura, complementada con la pesca, la caza y la recolección.
Por fin, entre los años 800 - 1500 d.C., se desarrolló el periodo de mayor complejidad social, llamado Periodo Chiriquí, que contaba con un cacique principal controlando varias aldeas, que se hicieron más grandes, algunas alcanzando hasta 900 hectáreas. La arquitectura se caracterizaba por su monumentalidad, con montículos, muros de piedra, plazas y cementerios con ofrendas. Se intensificó el comercio regional con Panamá y el noroeste de Costa Rica. Las élites controlaban los depósitos aluviales de oro, lo que reforzó su poder. La sociedad se hizo más estratificada, con gobernantes, sacerdotes, artesanos y guerreros. Por fin asistimos a la consolidación de la estatuaria en piedra y las esferas megalíticas, símbolos de la cultura Diquís.
El uso del oro
[editar]En las culturas precolombinas, y específicamente en la cultura Diquís, el oro no sólo tenía un valor material, sino que estaba profundamente vinculado a la religión, la mitología y el poder político; de hecho, los incas lo consideraban la «lluvia del sol», mientras que para los aztecas era el «excremento de los dioses», en cuanto a la cultura Diquís se asociaba al sol, así, se creía que el oro conectaba el mundo físico con lo divino. El oro estaba reservado exclusivamente a las élites y los gobernantes, y se utilizaba para ornamentos, ofrendas religiosas y símbolos de estatus. Se llevaban objetos de oro para intimidar o como señal de autoridad, como indicador de un rango social, político o religioso importante.
Se supone que el arte de la orfebrería se originó en las tierras altas de Perú hacia el II milenio a.C., extendiéndose hacia el norte a través de Ecuador, Colombia y, finalmente, Mesoamérica. Sin embargo, investigaciones recientes sugieren que la metalurgia americana tuvo más de un centro de origen.
Las técnicas de extracción de oro variaban de una región a otra. Podía haber minería aluvial, subterránea o el oro se separaba de la roca calentándolo en crisoles de arcilla y soplándolo con tubos de caña o cerámica. Las técnicas de procesamiento más utilizadas eran el batido y laminado, el repujado y cincelado y la técnica de la cera perdida. Además, se utilizaban aleaciones metálicas para dar mayor resistencia a los objetos.
El oro se utilizaba principalmente en joyas, objetos sagrados para rituales religiosos, objetos funerarios y objetos de poder. Los objetos producidos en este periodo, aunque reciben influencia de los estilos colombiano y panameño y comparten con ellos una misma tradición tecnológica, muestran ya elementos locales principalmente en el uso de la figura humana y los animales (lagarto, ave y mamíferos como la martilla).
Con la llegada de los europeos, que saquearon y fundieron la mayoría de los objetos de oro para convertirlos en lingotes y enviarlos a Europa, la tradición orfebre llegó a su fin. El resultado fue la pérdida de innumerables obras de arte y objetos culturales.
Historia del colgante
[editar]El Colgante, al formar parte de las colecciones más antiguas del Museo de América, procede de una donación por parte del gabinete del ecuatoriano Pedro Franco Dávila al Real Gabinete de Historia Natural de Carlos III en 1771, esta colección constaba de piezas procedentes de las primeras excavaciones arqueológicas realizadas en América, así como objetos etnográficos recogidos en las expediciones científicas. Luego, estas piezas pasaron por distintas instituciones del Museo de Ciencias Naturales al Museo Arqueológico Nacional, donde se creó una Sección de Etnografía Americana con objetos que iban desde la prehistoria americana hasta el siglo XIX, y luego al museo de América, cuando se creó en 1941.
Con varios otras piezas, el colgante fue el objeto de un proyecto que fomentó el museo de América, en colaboración con centros de investigación españoles (el Laboratorio de Microscopía Electrónica y Microanálisis del Centro de Ciencias Humanas y Sociales del CSIC, y el Centro de Microanálisis de Materiales de la Universidad Autónoma de Madrid), mexicano (el Instituto de Física de la Universidad Autónoma de México) y costarricense (la Fundación de Museos del Banco Central de Costa Rica). Este trabajo duró tres años y consistía en “un Estudio Microscópico y Microanalítico de la Orfebrería Precolombina de Costa Rica”, o sea analizar su composición material, mediante técnicas de carácter no destructivo, como la microscopía electrónica de barrido (MEB-EDS), la fluorescencia de rayos X (XRF) o las técnicas con haces de iones (IBA) generados en un acelerador de partículas.
Significado simbólico
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El objeto se destaca por sus representaciones de importante contenido simbólico. Se figura la unión del mundo real y del mítico a través de la representación de una escena religiosa ritual cuyo protagonista -un sacerdote/chamán- mediante el consumo de sustancias psicotrópicas alcanza una forma de trance en la que se modifica su comportamiento y hasta su apariencia física, lo que figura esta hibridación entre hombre y animal. En este objeto observamos además un acto de autosacrificio por parte del sacerdote mediante el sangrado de partes blandas del cuerpo, representadas por cordones.
En la cultura diquís, los animales siempre tuvieron una fuerte carga simbólica, especialmente debida a sus capacidades sobrehumanas para volar o sobrevivir bajo el agua y así a comunicar con el mundo de los dioses, traspasar los distintos planos del cosmos. Así, aquí, el lagarto es un símbolo de fertilidad debido a su asociación con el agua.
Podemos también notar una cierta simetría que puede remitir al concepto de dualidad fundamental en la mitología ya que remite a la de los dioses, y pues a una idea de armonía.
Su esquematización en sus representaciones es muy común y prueba que no nos enfrentamos a una figuración del animal como tal, sino a una representación del concepto de cocodrilo entendido por la mitología de la cultura en cuestión. Efectivamente, los motivos en forma de espiral podrían llevar una narrativa de imaginería de la creación. El antropólogo Gerardo Reichel-Dolmatoff hace una interpretación de la cestería Tukano que se puede aplicar a los adornos de oro Diquís por su similitud iconográfica. Primero, las espirales pueden referirse al río, lugar de los orígenes humanos, debido a las similitudes verbales entre la espiral -oréro- y el verbo nacer -oréri- en la lengua de los Tukanos. Por otra parte, las espirales podrían ser la figuración de la anaconda que se mueve lentamente, esta serpiente acuática está también vinculada a la fertilidad en la mitología, a un concepto maternal, que da a luz, asimismo, en el mito Tukanoan se pensaba que la sociedad humana fue establecida por los viajes de una serpiente gigante, que sería un falo gigante desprendido.
Los motivos de cordones trenzados y enrollados en espiral, que aquí atraviesan el órgano sexual, son omnipresentes en la orfebrería y parecen también ser imitaciones de esta cestería, por eso igualmente, se puede relacionar con su simbolismo. Los cordones pueden también tener una función apotropaica, o sea de protección mágica, dado que se consideran estas ligaduras como un obstáculo para los malos espíritus. Para ambos sexos, las ligaduras y las pantorrillas hinchadas que creaban simbolizaban el potencial reproductivo y la fertilidad, que crean, simbolizan el potencial reproductivo y la fertilidad, así, se asocian las ligaduras con la llegada de la pubertad en los niños y como marcadores permanentes de la feminidad en las niñas y las mujeres. De la cabeza y de los pies salen cuatro cabezas esquemáticas de cocodrilo que pueden ser una alusión codificada a la ideología de la primacía masculina en la creación. Por consiguiente, se podría decir que estos motivos en espiral y trenzados de la orfebrería precolombina son iconos no figurativos de la creación.
La figura aparece enmarcada por la parte superior e inferior por dos láminas curvadas, el uso de estos elementos sólo está presente en objetos hallados en el sureste de Costa Rica y en la región de Chiriquí en Panamá.
La carga simbólica reside también en el material, como ya dicho antes, de hecho, el oro, por su asociación al sol, conectaba el mundo físico con lo divino.
Utilización del colgante
[editar]Se llevaba este objeto para intimidar o como señal de autoridad, para indicar un rango social, político o religioso importante. Así, este colgante debía ser llevado por miembros de la élite o por guerreros y se podía transmitir de generación en generación, reforzando las jerarquías familiares y tribales. Para consolidar el proceso de jerarquización social, fue fundamental el intercambio de objetos suntuarios a nivel regional, especialmente con grupos del occidente colombiano y la región central de Panamá. Se podía llevar varios a la vez para enfatizar su poder.
También, pudo ser utilizado como ofrenda funeraria, efectivamente, solían colocar objetos de oro alrededor del cuello de los difuntos, junto con ofrendas hechas en cerámica, piedra y hueso.
Los objetos producidos en este periodo, aunque reciben influencia de los estilos colombiano y panameño y comparten con ellos una misma tradición tecnológica, muestran ya elementos locales principalmente en el uso de la figura humana y los animales (lagarto, ave y mamíferos como la martilla).
Bibliografía
[editar]- King, H. (2002). Gold in Ancient America. The Metropolitan Museum of Art Bulletin, 59(4), 5–55. https://doi.org/10.2307/3269153
- Fernández Esquivel, Patricia (2005). Oro precolombino de Costa Rica. San José, Costa Rica: Fundación Museos del Banco Central de Costa Rica. ISBN 9968-9476-1-X.
- Quilter, Jeffrey, John W. Hoopes, et Dumbarton Oaks. (2003). Gold And Power In Ancient Costa Rica, Panama, And Colombia : A Symposium At Dumbarton Oaks, 9 And 10 October 1999. Dumbarton Oaks Research Library and Collection eBooks. http://ci.nii.ac.jp/ncid/BA81779884.
- Karsten, R. (1926) The Civilization of the South American Indians. Kegan Paul, Trench, Trubner, London. Reprinted, 1968, Dawsons, London
- Reichel-Dolmatoff, G. (1970): Amazonian Cosmos: The Sexual and Religious Symbolism of the Tukano Indians. Chicago: University of Chicago Press.
- Museo de América https://www.cultura.gob.es/museodeamerica/coleccion/america-prehispanica/colgante-diquis.html consultado el 25 de marzo de 2025
- MNCR EDITOR. 2022. « Historia Profunda & # 171 ; Artículos Educativos & # 171 ; Museo Nacional de Costa Rica » . Museo Nacional de Costa Rica. 31 de enero de 2022. https://www.museocostarica.go.cr/divulgacion/articulos-educativos/historia-profunda.
- Museos del Banco Central de Costa Rica MBCCR. 2019. « Conversatorio : Pasado Y Presente de la Orfebrería ». https://www.youtube.com/watch?v=mad8Sj63VSk.