Terapia Psicoanalítica

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La terapia psicoanalítica se basa en los conceptos de la escuela psicoanalítica fundada por Sigmun Freud, y continuada posteriormente por su hija Ana Freud, y otros científicos interesados en la psique humana como Donald Winnicot, Carl Gustav Jung, Erich Fromm, entre otros.

El principal objetivo de la terapia psicológica de éste tipo es lograr un cambio en la personalidad de un sujeto, es decir, lograr modificar las estructuras del mecanismo psíquico (Yo, Ello, Superyó) con el fin de lograr una adecuada interacción entre ellos.

La terapia de tipo psicoanalítico ha variado mucho a lo largo de los años, dado que el psicoanálisis es un enfoque con muchas variaciones dentro de su teoría. Así, Freud comenzó la realización de intervenciones de una manera particular (que se explicará más adelante), y luego ésta se fue modificando según las teorías que irían surgiendo con el paso del tiempo.

Freud y su intervención.

Los postulados de Sigmund Freud sobre la psique humana se basan principalmente en la realización de terapias a pacientes con lo que para entonces se llamó histeria (hoy conocido como trastorno histrionico de la personalidad por el DSM-IV). Freud comenzó su análisis a partir de dichos casos (principalmente el caso de Ana O), llegando a la formulación de su teoría sobre la psique humana, organizándola en 4 modelos que desarrollo durante deferentes etapas de su vida: Modelo Dinámico; Modelo Económico; Modelo Topográfico; Modelo Estructural.

Los modelos de Freud incluyen conceptos de vital importancia para el psicoanálisis y la terapia formada desde esta escuela, como el de pulsión, catarsis, Asociación libre, Transferencia, Lapsus, y análisis de los sueños.

La terapia realizada por Freud, consistía principalmente en permitirle al paciente realizar una asociación libre, que es una mandato que Freud le daba a sus pacientes para que harbaran de temas que desearan tocar. A partir de estas asociaciones Freud realizaba su análisis, el cual aveces guiaba haciendo ciertas preguntas sobre el tema que se estaba tratando. Freud comenzaba su análisis con la idea de que el paciente por sí mismo fuera notando el origen de su problema. Sin embargo, la terapia psicoanalítica Freudiana no consistía solamente en esto, sino que además, requería de que se tocarán temas de importancia para revelar contenido del inconsciente (contenido de las experiencias del paciente que fueron reprimidas por el Yo dada su posible capacidad para dañarlo), como los sueños, las vivencias pasadas con el fin de encontrar un trauma (una inundación desmedida de estímulos que se consideran peligrosos para el YO y por tal se reprimen).

De otro lado, Freud centraba su terapia en lograr que a través de la asociación libre, el paciente desatara una catarsis, o descarga emocional espontanea que libere energía psíquica reprimida con el fin de que el paciente se desahogue.

Terapia actual

Durante los años que han pasado desde que Freud iniciara el psicoanálisis, la terapia se ha modificado gracias a los nuevos postulados psicoanalistas. Dichos cambios no alteran el objetivo primero de la intervención dado que se busca el cambio de la personalidad. Los cambios o mejoras de la intervención se han dado desde diferentes fuentes como Jean Jacques Lacan, quién propuso la actual duración de la terapia, que es entre 45 y 60 minutos; o como Wilfred Bion quien realizo terapias psicoanalistas de grupo.

En fin, las aportaciones de diferentes autores llevan a que la terapia psicoanalítica hoy día, sea una terapia con las siguientes características generales:

Terapia en la que se permite la asociación libre y la atención flotante.: esto es que se le pide al paciente que hable de lo que desee de manera libre, y de tal forma que pueda decir cualquier cosa. Debe realizarse un encuadre, que son las normas que establece previamente el psicoanalista, referentes a al duración de la sesión de terapia (entre 45 y 60 minutos), la regularidad de las sesiones (una sesión semanal), la duración de la terapia en su totalidad (depende del avance que se logre en cada sesión), el lugar (un consultorio a modo de oficina estudio con elementos que denoten comodidad para el paciente), y el pago de las cesiones (mensualmente el valor establecido por negociación previa con el paciente).

Proceso, es el cómo se desarrollan las sesiones de terapia. En este proceso hay aspectos que se deben tener claros a la hora de realizar la intervención terapéutica, como que se debe dejar claro y mantener exclusivamente una relación de analista-paciente nada más, o que el terapeuta solo interviene durante las sesiones cuando tiene una hipótesis clara sobre el problema por el que acude el consultante. Este proceso incluye también dos niveles, referentes respectivamente a, el contenido que se expresa en el consultante y a la relación que se establece entre terapeuta y paciente (qué genera el paciente en el analista y que genera el analista en el paciente).

Otros aspectos, como la utilización de ciertas baterías de pruebas son características en la terapia psicoanalítica, como al presentación de pruebas proyectivas como el test de Rorschach o el test de apercepción infantil-CAT, que buscan la evaluación de mecanismos de defensa y revelación de contenido inconsciente.