Otorrinolaringología

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O.R.L.[editar]

TEMA 1 OTOLOGÍA...............................................................................................3 1.1. Recuerdo anatómico y fisiológico. ..............................................................................3 1.2. Métodos de exploración. ........................................................................................4 1.3. Patología del oído externo. .....................................................................................7 1.4. Patología del oído medio. .......................................................................................8 1.5. Patología del oído interno. .....................................................................................11 1.6. Nervio facial. ..................................................................................................13

TEMA 2. LARINGOLOGÍA. .........................................................................................14 2.1. Recuerdo anatómico. ...........................................................................................14 2.2. Patología congénita de la laringe. ..............................................................................15 2.3. Laringitis agudas. ...............................................................................................15 2.4. Parálisis faringolaríngeas. ......................................................................................16 2.5. Pseudotumores laríngeos y laringoceles. .......................................................................17 2.6. Tumores malignos de la laringe. ...............................................................................18

TEMA 3. FARINGOLOGÍA. .........................................................................................19 3.1. Recuerdo anatómico. ...........................................................................................19 3.2. Hiperplasia de tejido linfoepitelial faríngeo. ...................................................................19 3.3. Patología infecciosa. ............................................................................................19 3.4. Patología tumoral benigna. ......................................................................................21 3.5. Patología tumoral maligna. ......................................................................................21

TEMA 4. RINOLOGÍA. ..............................................................................................22 4.1. Recuerdo anatómico. ............................................................................................22 4.2. Rinitis. ...........................................................................................................22 4.3. Sinusitis. .........................................................................................................23 4.4. Poliposis nasales. .................................................................................................23 4.5. Patología tumoral nasosinusal. ..................................................................................23

TEMA 6. PATOLOGÍA DE LAS GLÁNDULAS SALIVALES. ..............................................................24 6.1. Anatomía y fisiología. ................................................................................................24 6.2. Patología obstructiva (litiasis salival). ................................................................................24

ANEXO. ESTADIFICACIÓN DE LOS TUMORES ORL. ..................................................................25


1.1. Recuerdo anatómico y fisiológico. EMBRIOLOGÍA DEL OÍDO. El conducto auditivo externo y la capa externa de la membrana timpánica se forman de una invaginación del ectodermo de la primera hendidura branquial. La mucosa de todas las cavidades del oído medio (trompa, caja del tímpano y mastoides) se forma por una invaginación del endodermo de la primera bolsa faríngea, aunque el mesodermo del primer y segundo arcos branquiales formará la cadena osicular y los músculos del oído medio.

ANATOMÍA DEL OÍDO.

Oído externo. Formado por el pabellón auricular y el conducto auditivo externo (CAE). El CAE tiene forma de S itálica y tiene las siguientes relaciones: anterior con la articulación temporomandibular, posterior con la mastoides y la tercera porción del nervio facial, superior con la fosa craneal media e inferior con la parótida. Inervación sensitiva por ramas del plexo cervical, V, VII y X pares craneales (ver figura 1). En unión entre el tercio externo del CAE (cartilaginoso) y los dos tercios internos (óseos) se encuentra el istmo, donde se suelen localizar los cuerpos extraños.

Figura 1. Inervación sensitiva del oído externo.

Oído medio. Es un sistema neumático (aireado) que incluye tres estructuras: trompa de Eustaquio, caja timpánica y mastoides. Las relaciones de la caja del tímpano se detallan en la tabla 1 (MIR 99-00F, 247). En su interior se encuentra la cadena osicular, formada por martillo, yunque y estribo. La trompa de Eustaquio comunica la caja timpánica con la rinofaringe y su función es la aireación de las cavidades del oído medio y el mantener el equilibrio de presiones. La musculatura peristafilina peritubárica (tensor y elevador del velo del paladar) se encarga de abrir la trompa al masticar y bostezar. La mastoides es una cavidad neumatizada compuesta por celdillas, la mayor de las cuales es el antro mastoideo.

La membrana timpánica tiene 2 porciones, la pars tensa (tres capas, con el triángulo luminoso en la parte anteroinferior, que desaparece en las retracciones timpánicas) y la pars fláccida (no tiene capa intermedia y es más susceptible de invaginación, como en los colesteatomas).


Oído interno. Es una estructura ósea o laberinto óseo, en cuyo interior, flotando en la perilinfa, está el laberinto membranoso, que contiene en su seno la endolinfa.


Figura 2. Anatomía de la caja del tímpano. Podemos definir 2 zonas con funciones distintas: Laberinto anterior o cóclea. Podemos distinguir 3 pisos, rampa vestibular (contiene perilinfa), conducto coclear o rampa media (contiene endolinfa y en su interior, sobre la membrana basilar, está el órgano de Corti con las células ciliadas internas y externas) y rampa timpánica (contiene perilinfa). Las rampas timpánica y vestibular están conectadas en la punta de la cóclea o helicotrema. La rampa vestibular está en contacto con la ventana oval (donde se inserta la platina del estribo) y la rampa timpánica con la ventana redonda. El sonido se transmite siguiendo este recorrido: pabellón . CAE . tímpano y cadena osicular . ventana oval . rampa vestibular . rampa timpánica. ventana redonda.

Las fibras auditivas procedentes del órgano de Corti van al ganglio espiral, donde está la primera neurona de la vía auditiva.


Laberinto posterior. Consta de 2 zonas, vestíbulo (compuesto por sáculo y utrículo) y los 3 conductos semicirculares, que parten del utrículo y están dispuestos en los 3 planos del espacio (superior, posterior y lateral u horizontal). El sáculo comunica con la cóclea mediante el ductus reuniens de Hensen o conducto sáculo-coclear.


Las fibras vestibulares, procedentes de máculas de sáculo y utrículo y de las crestas ampulares de los conductos semicirculares, van al ganglio de Scarpa. En este ganglio se encuentra la primera neurona de la vía vestibular.

La irrigación del oído interno proviene de la rama laberíntica o auditiva interna de la AICA o arteria cerebelosa anteroinferior.


Líquidos del oído interno.

Perilinfa: composición parecida al líquido cefalorraquídeo y líquidos extracelulares y se cree que penetra en el oído interno desde el espacio subaracnoideo a través del acueducto coclear, que desemboca en la rampa timpánica.

Endolinfa: composición parecida a los líquidos intracelulares, rica en potasio. Baña el interior del laberinto membranoso. Se sintetiza en la estría vascular, utrículo y sáculo y se reabsorbe a través del conducto endolinfático, que viaja en el interior del acueducto del vestíbulo hasta llegar al espacio extradural de la fosa craneal posterior, donde drena a través del saco endolinfático (MIR 94-95, 155).

Vía acústica: es una vía casi directa al córtex temporal y muy entrecruzada (principalmente contralateral), por lo que serán excepcionales las sorderas centrales. La 1ª neurona está en el ganglio espiral, donde llegan las fibras del órgano de Corti y salen las que forman el nervio auditivo, hasta los núcleos cocleares del troncoencéfalo (2ª neurona). Después, tras varios relevos neuronales, llega al córtex temporal (áreas 41 y 42).

Vía vestibular: establece pocas conexiones corticales, ya que la mayoría son con núcleos motores que responden por mecanismos reflejos para mantener el equilibrio. Hay conexiones con núcleos oculomotores y el fascículo longitudinal medial (reflejo vestíbulo-ocular), con la vía espinal (reflejo vestíbulo-espinal), X PC (manifestaciones vegetativas en el vértigo), fibras propioceptivas cervicales y con el cerebelo (donde se integra la información de todos los movimientos corporales). La 1ª neurona está en el ganglio de Scarpa, y en este ganglio las neuronas se agrupan en dos haces: nervio vestibular superior (lleva las fibras del utrículo y crestas ampulares de los conductos semicirculares superior y lateral) y nervio vestibular inferior (lleva las fibras del sáculo y conducto semicircular posterior), que llegan a los núcleos vestibulares del tronco (2ª neurona), situados en el suelo del IV ventrículo.

FISIOLOGÍA DE LA AUDICIÓN. El oído externo (OE) y el oído medio (OM) conducen o transmiten el estímulo sonoro aéreo al oído interno (OI), de modo que cuando se alteran existirá hipoacusia de transmisión o de conducción (MIR 95-96F, 104).

Además de conducir el estímulo sonoro, el OE y el OM lo amplifican: el CAE amplifica 10-15 dB, mediante una función de resonador para frecuencias entre 1500-2000 Hz (MIR 94-95, 160). Junto a esto, el oído medio amplifica otros 30 dB, mediante dos mecanismos:

diferencia de área entre el tímpano y la ventana oval (14/1) y por una relación de palanca de la cadena osicular, que multiplica la efectividad de la transmisión por 1,3.

El OI es un receptor que transforma un estímulo sonoro (mecánico) en uno eléctrico. La intensidad es percibida en función del número de estímulos por unidad de tiempo. La frecuencia mediante la distribución tonotópica, que se mantiene en toda la vía auditiva: los tonos graves estimularán las fibras situadas en la última espira de la cóclea (cerca del helicotrema) y los agudos estimularán la zona de la espira basal (junto a la ventana oval). El oído humano es capaz de captar frecuencias desde 16 a 20.000 Hz.

FISIOLOGÍA DEL EQUILIBRIO. El equilibrio se basa en mecanismos reflejos, donde hay sistemas aferentes que nos informan de la posición en el espacio (vista, laberinto posterior, sensibilidad propioceptiva); esa información se integra (núcleos vestibulares del tronco y cerebelo) y un sistema eferente para mantener el equilibrio, conexiones vestíbulo-oculares (su alteración genera nistagmo), vestíbulo-espinales (su alteración genera lateropulsión en el Romberg y la marcha) y con el núcleo del vago (su alteración genera manifestaciones vegetativas). Es decir, el oído es uno de los sistemas aferentes de información. Así nos informa de:

• Las aceleraciones lineales, que estimulan mediante las variaciones de presión que ejercen los otolitos sobre las células ciliadas de las máculas de utrículo y sáculo (MIR 96-97F, 157). • Las aceleraciones angulares, que estimulan mediante movimientos de la endolinfa que desplaza los estereocilios las células ciliadas de las crestas ampulares de los conductos semicirculares, de manera que se estimula un conducto semicircular y a la vez se inhibe su homólogo contralateral. VistaSensibilidadpropioceptivaAFERENCIASCENTROSEFERENCIASCortejovegetativoNistagmoRombergCerebeloNúcleosvestibularesLaberintopoterior Figura 5. Esquema del equilibrio

1.2. Métodos de exploración. EXPLORACIÓN RADIOLÓGICA.

Radiología simple: actualmente está siendo desplazada por las nuevas pruebas de imagen. La proyección de Schüller estudia el oído medio (neumatización de mastoides y ático), la articulación temporomandibular y las fracturas longitudinales de peñasco. Las proyecciones de Stenvers y transorbitaria se emplean para estudiar el oído interno, el CAI y las fracturas transversales de peñasco.

Tomografía computerizada: estudia mejor el oído medio al ser una cavidad ósea neumatizada.

Resonancia magnética: explora mejor el CAI, el ángulo pontocerebeloso, el oído interno y el recorrido del nervio facial.

EXPLORACIÓN FUNCIONAL DE LA AUDICIÓN. 1) Acumetría o diapasones. Permite un diagnóstico cualitativo sobre el tipo de hipoacusia.


• Prueba de Rinne. Monoaural, comparando vía aérea (VA), poniendo el diapasón delante del CAE, y ósea (VO), poniendo el diapasón sobre la mastoides. Rinne positivo (VA mejor que VO) en individuos normales o con hipoacusia perceptiva. Negativo


(VO mejor que VA) hipoacusia de transmisión (MIR 00-01F, 161; MIR 02-03, 60). Falso Rinne negativo, en hipoacusia perceptiva profunda unilateral (cofosis unilateral). Figura 6. Prueba de Rinne. Comparación vía aérea y vía ósea. • Prueba de Weber. Binaural, comparando la vía ósea, poniendo el diapasón sobre la frente o dientes. En una hipoacusia unilateral, lateraliza al oído enfermo si es de transmisión (debido a que en el oído sano el ruido ambiente percibido por vía aérea enmascara el percibido por vía ósea) y al sano, si es de percepción (debido a que el sonido es percibido por el oído con mejor audición por vía ósea). Si es una hipoacusia bilateral y simétrica, puede no lateralizarse. En una persona normal no se lateraliza (indiferente) (MIR 98-99F, 154). Figura 7. Prueba de Weber. Comparación binaural de la vía ósea. 2) Audiometrías. Permiten un diagnóstico cualitativo y cuantitativo, al estudiar umbrales auditivos (mínima intensidad a la que es audible un estímulo auditivo). La intensidad de un estímulo auditivo se mide en decibelios (10 veces el logaritmo decimal de la relación entre las intensidades de dos sonidos). Tipos de audiometría: • Audiometría tonal liminal: el estímulo son sonidos de frecuencias conocidas sin armónicos (tonos puros entre 125 y 8.000 Hz), de intensidad variable, tanto por VO (umbral óseo) como por VA (umbral aéreo). Lo normal, es que la VA y la VO se superpongan. En la hipoacusia perceptiva se afectan ambas vías y más en frecuencias agudas. En la hipoacusia de transmisión se altera la VA, sobre todo en frecuencias graves, y la VO se mantiene, generándose una diferencia o “gap” entre ambas. • Audiometría de altas frecuencias: estudia frecuencias más altas, desde 8.000 hasta 18.000 Hz. Es útil en el diagnóstico precoz de patologías que afectan antes a las altas frecuencias, como el trauma acústico o los producidos por ototóxicos. • Audiometría verbal: el estímulo son palabras y no tonos puros. En las hipoacusias de transmisión la inteligibilidad es normal, llegando al 100%, pero la curva se desplaza hacia la derecha según el nivel de pérdida tonal. Es una prueba indispensable en las hipoacusias perceptivas, donde la inteligibilidad está disminuida y la curva se inclina hacia la derecha, sin alcanzar el 100%; en las retrococleares se mantendrá en meseta y en las cocleares se forma una curva en campana, porque la inteligibilidad vuelve a disminuir a partir de un determinado nivel de intensidad (fenómeno de roll-over, signo indirecto de reclutamiento). En las hipoacusias retrococleares existe una discrepancia entre umbrales auditivos tonal (que no refleja mucha pérdida) y verbal (peor por la mala discriminación verbal). • Audiometrías supraliminales: el estímulo auditivo que utilizan está por encima del umbral del sujeto. Pretende estudiar las distorsiones de la sensación acústica que ocurren en las hipoacusias perceptivas, tanto de la intensidad (reclutamiento), como de la duración (adaptación patológica) del sonido, y así establecer el nivel coclear o retrococlear de la misma. Tabla 2. Pruebas funcionales del oído � miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO El reclutamiento de las hipoacusias cocleares consiste en que a partir de un nivel de intensidad del estímulo acústico aparece una sensación subjetiva de intensidad mayor, alcanzando antes el umbral doloroso y por tanto estrechándose el campo auditivo (espacio entre umbral auditivo y doloroso).

La adaptación patológica o fatiga auditiva patológica de las hipoacusias retrococleares, es una disminución de la sensibilidad auditiva al cabo de un cierto tiempo de percibir un estímulo sonoro, es decir, se deja de oír antes o se necesita mayor intensidad para seguir oyéndolo.

• Audiometría con respuesta eléctrica (PEATC -potenciales evocados auditivos de tronco cerebral- o BERA): es un registro mediante electrodos de superficie de las variaciones de potencial eléctrico de la vía auditiva (nervio y tronco), generados en los 10 primeros milisegundos (tempranos) tras una estimulación acústica. Utilidades clínicas: 1. Audiometría objetiva: se usa en niños menores de 4 años, en oligofrenias y en simuladores, determinando el umbral de intensidad de la onda V. 2. Como método de screening (sensible pero poco específica) de patología retrococlear (neurinoma del acústico), determinando las latencias de la onda V (intervalos I-V y I-III) y comparándolas con el lado sano. • Otoemisiones acústicas: son sonidos o vibraciones acústicas producidas fisiológicamente por las células ciliadas externas de la cóclea, que pueden ser registradas en el CAE, y su presencia indica buena función coclear (umbral auditivo por debajo de 30 dB). No nos informa del tipo de hipoacusia. Utilidades clínicas: 1. Audiometría objetiva en el screening auditivo neonatal. 2. Monitorización del daño coclear por trauma acústico y ototóxicos. 3. Estudio de acúfenos. 3) Impedanciometría: es el estudio de la impedancia (resistencia) que ofrece el sistema tímpano-osicular al paso del sonido (MIR 9495, 159), aunque los aparatos que existen miden su inversa, que es la complianza (elasticidad).

Pruebas impedanciométricas:

• Timpanometría: se miden las variaciones de complianza de la membrana timpánica y cadena osicular en función de las variaciones de presión a nivel del CAE. Obtendremos información: - Del estado de la cámara aérea y de las presiones del oído medio (funcionamiento de la trompa). El valor máximo de la complianza se desplazará hacia presiones negativas cuando el contenido aéreo esté disminuido por disfunción tubárica (ototubaritis). - Del funcionamiento del tímpano y la cadena osicular, según la forma y amplitud de la curva. Los procesos que reducen la movilidad tímpano-osicular (trasudados en caja de la otitis serosa, fijación osicular por timpanoesclerosis y otosclerosis, otitis adhesivas) disminuyen la complianza, aplanando el timpanograma. A la inversa, los procesos que aumentan la movilidad tímpano-osicular (luxaciones y fracturas de cadena, tímpanos atróficos o monoméricos) aumentan la complianza, elevando muy alto el timpanograma. Figura 8. Curvas de impedanciometría. Comentario: OMS= otitis media secretora; OMA= otitis media aguda.

• Reflejo estapedial o acústico-facial: los tonos puros, comprendidos entre 70 y 100 dBs por encima del umbral auditivo o de 60 dBs para el caso de ruidos blancos, disparan este arco reflejo (cóclea . nervio auditivo (VIII PC) . núcleo auditivo del tronco . núcleo motor facial (VII PC) . nervio facial . músculo del estribo) generando una contracción del músculo del estribo, que aumenta la impedancia tímpano-osicular, y que es registrada por el impedanciómetro. Obtendremos información: -Valoración del estado del oído medio: algunas patologías que generan una hipoacusia de transmisión producen ausencia del reflejo estapedial, típicamente en la otosclerosis, donde al inicio puede aparecer el fenómeno de on-off (alteración del reflejo sólo al principio y al final de la estimulación).

- Diagnóstico topográfico de hipoacusias perceptivas: en las cocleares con reclutamiento el test de Metz será positivo, disminución del umbral de aparición del reflejo estapedial (aparece con estímulos menores de 60 dB por encima del umbral de audición). En las retrococleares, el Reflex decay test estudia la adaptación auditiva patológica con el reflejo estapedial. - Parálisis faciales: diagnóstico topográfico (si está ausente, la lesión del nervio estará por encima de la salida de la rama del músculo del estribo) y pronóstico (si reaparece el reflejo, indica buen pronóstico de la parálisis facial). - Valoración de lesiones de tronco bulbo-protuberanciales, donde se altera el reflejo estapedial. EXPLORACIÓN DEL EQUILIBRIO. El diagnóstico topográfico y etiológico de las alteraciones del equilibrio se obtiene en un 80% a través de la historia y exploración clínica (MIR 98-99, 148). 1) Anamnesis. Es importante para diferenciar entre vértigo periférico (lesión en laberinto posterior o primera neurona de la vía vestibular) y central (lesión de los núcleos vestibulares y sus conexiones). El vértigo periférico es de comienzo brusco, corta duración, aunque pueden repetirse los episodios, predomina el vértigo sobre el mareo y la inestabilidad, y si asocia síntomas, estos son otológicos y no neurológicos. El paciente refiere mareo con sensación de giro de objetos y se acompaña de un cortejo vegetativo más o menos florido (MIR 00-01F, 63). 2) Exploración clínica. El vértigo periférico es un síndrome armónico (las desviaciones corporales por alteración del reflejo vestíbuloespinal coinciden con la fase lenta del nistagmo) y proporcionado (la intensidad del vértigo es proporcional a la del nistagmo).


Desproporcionado Proporcionado

Alteraciones del reflejo vestíbulo-espinal: las pruebas de equilibrio son Romberg (de pie, con pies juntos), marcha con ojos cerrados (Babinski-Weil), marcha simulada (Unterberger) y la prueba de los índices de Barany (brazos extendidos e índices extendidos), todas ellas con ojos cerrados para eliminar la información visual. En el vértigo periférico aparece en todas estas pruebas, tras un período de latencia, una desviación hacia el lado de la lesión vestibular (lado hipodominante) en concordancia con la fase lenta del nistagmo, a diferencia del vértigo central, donde no existe período de latencia y donde las desviaciones corporales son sin regla fija, irregulares y atáxicas y habitualmente no concordantes con la fase lenta del nistagmo.

Alteraciones del reflejo vestíbulo-ocular (nistagmo): son movimientos involuntarios y repetitivos de los ojos y se deben explorar en las distintas posiciones del globo ocular, con fijación de la mirada y usando gafas de Frenzel (de 20 dioptrías) para suprimir la fijación.

Características del nistagmo vestibular periférico espontáneo: siempre se acompaña de vértigo, es en resorte, con dos fases: una fase lenta, que es la patológica y no define al nistagmo; y una fase rápida compensadora, que es la que define la dirección del nistagmo. Se inhibe con fijación ocular y aumenta con gafas de Frenzel, su intensidad aumenta si se mira en la dirección de la fase rápida, es horizonto-rotatorio (nunca vertical), congruente (movimiento igual en los dos ojos) y de corta duración al hacerse latente por compensación central (MIR 03-04, 259). Es unidireccional (bate en un solo sentido independientemente de la posición de la mirada) (MIR 00-01, 57), lo habitual es que se trate de un nistagmo vestibular destructivo y se dirija hacia el lado sano y, con mucha menor frecuencia, que sea un nistagmo vestibular irritativo (laberintitis serosa) y se dirija hacia el lado enfermo. El nistagmo vestibular espontáneo central es por desinhibición y bate hacia el lado de la lesión.

Características de algunos nistagmos provocados:

• Nistagmo posicional dinámico: aparece por cambios de posición, desencadenado por movimientos como la maniobra de Dix-Hallpike. Tiene latencia, es reversible, agotable, fatigable y siempre se acompaña de vértigo. Es el nistagmo del vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB). • Nistagmo neumático (signo de la fístula): aparece al realizar cambios de presión en el CAE, con la pera de Politzer o el impedanciómetro, o mediante la presión digital sobre el trago. Indica la presencia de una fístula del oído interno espontánea o por colesteatoma, habitualmente del conducto semicircular lateral. El aumento de presión desplaza los líquidos laberínticos con una corriente utriculípeta, apareciendo un nistagmo hacia el lado enfermo y la descompresión un movimiento utriculífugo, apareciendo un nistagmo hacia el lado sano. Pruebas instrumentales del reflejo vestíbulo-ocular: se trata de estimular dicho reflejo en un sujeto sano, generando un nistagmo fisiológico calórico o rotatorio, para cuantificar la excitabilidad refleja vestibular.

• Prueba calórica: el estímulo es la irrigación del CAE con agua caliente o fría, la cual genera una corriente endolinfática en el conducto semicircular lateral del lado estudiado. Se produce un nistagmo calórico que bate hacia el lado estimulado, si es con agua caliente, y hacia el lado no estimulado, si es con agua fría (“huye del frío y se acerca al calor”). • Prueba rotatoria: el estímulo son rotaciones que producen aceleraciones angulares con corrientes endolinfáticas, que estimulan ambos conductos semicirculares horizontales, produciendo un nistagmo rotatorio, que sigue la dirección del giro. Pruebas del sistema retino-ocular y oculomotor: sistema sacádico, sistema de seguimiento ocular y estudio del nistagmo optocinético. El nistagmo optocinético es fisiológico y se genera tras seguir con los ojos el desplazamiento de un objeto en el campo visual y su dirección es contraria al movimiento del objeto. Su alteración indica patología central, siendo un signo precoz de esclerosis múltiple.

1.3. Patología del oído externo. PATOLOGÍA INFLAMATORIA.

Pericondritis del pabellón auricular. Aparece cuando tras un traumatismo, otohematoma, etc. se produce la infección del espacio subpericóndrico. Inicialmente el pabellón está enrojecido y edematoso, luego se forman abscesos subpericóndricos, que si persisten, necrosan el cartílago (“oreja en coliflor”). El tratamiento debe ser precoz con antibióticos que cubran a la Pseudomonas aeruginosa (ciprofloxacino, aminoglucósidos) y drenaje del absceso con vendaje compresivo.

Otitis externa circunscrita (forúnculo del oído). Infección de una glándula pilosebácea del CAE por Staphylococcus aureus. Cur- sa con otalgia, con signo del trago positivo y, si se fistuliza, habrá otorrea. Por otoscopia se observa una inflamación circunscrita en el tercio externo del CAE. Tratamiento con cloxacilina o amoxicilina más clavulánico por vía oral y mupirocina tópica; drenaje si fluctúa; en ningún caso se debe manipular.

Otitis externa difusa bacteriana. Dermoepidermitis de la piel del CAE, producida por bacterias gramnegativas (Pseudomonas aeruginosa la más frecuente) y Staphylococcus aureus. Se ve favorecida por factores que modifican el pH del CAE, como baño en piscinas (otitis del nadador) (MIR 02-03,59), erosiones y limpieza del CAE con bastoncillos, etc. Cursa con otalgia intensa, con signo del trago positivo y ocasional otorrea profusa muy líquida. En la otoscopia se ve edema del conducto, que puede llegar a ocluirlo, y otorrea. El tratamiento inicialmente es tópico con gotas de antibiótico (ciprofloxacino, polimixina, gentamicina) que asocian o no corticoide. En infecciones severas o persistentes y en inmunodeprimidos se administra antibiótico por vía oral (ciprofloxacino). Además, se deben aspirar las secreciones y no mojar el oído.


Figura 9. Otomicosis por Candida albicans.

Otomicosis. Infección del CAE por hongos, principalmente Aspergillus spp. y Candida, favorecida por el empleo prolongado de antibióticos, por manipulaciones, por entrada de agua y por otitis externas bacterianas previas. Cursa con prurito intenso y otorrea densa. En la otoscopia, además de la otorrea, se ven las hifas de color blanquecino en el caso de la Candida y negruzcas si se trata de Aspergillus niger. Tratamiento con limpieza frecuente de las secreciones, antifúngicos tópicos (clotrimazol, bifonazol) y alcohol boricado. En inmunodeprimidos y en casos resistentes se emplea un antifúngico por vía oral (itraconazol).

Otitis externa maligna o necrotizante. Se trata de un cuadro causado por Pseudomonas aeruginosa, poco frecuente pero muy grave, con una mortalidad cercana al 50% (MIR 00-01, 138; MIR 96-97F, 159). Es típico de ancianos diabéticos y de inmunodeprimidos (MIR 97-98, 99). Inicialmente afecta al CAE, produciendo otalgia intensa y otorrea persistente que no mejora con los tratamientos habituales. En la otoscopia llama la atención la presencia de tejido de granulación con formación de pólipos y esfacelos en las paredes del conducto. Posteriormente se produce una necrosis de estructuras adyacentes (tejidos blandos, cartílago y hueso) y una afectación de pares craneales. En primer lugar se altera el VII par con parálisis facial y cuando se extiende a la base del cráneo afecta al agujero yugular o rasgado posterior (IX, X, XI pares craneales) y al hipogloso. Se debe realizar un TC y una gammagrafía con Tc99 para un diagnóstico precoz y con Ga67 como criterio de resolución. Tratamiento hospitalario, con antibioterapia intravenosa prolongada (6 semanas) que asocie una penicilina antipseudomonas y un aminoglucósido (como ticarcilina más tobramicina), ciprofloxacino o ceftazidima, combinado con cirugía en algunas ocasiones (MIR 97-98F, 189-IF; MIR 95-96, 131).

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� miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO Otitis externa eccematosa (eccema ótico). Dermatitis del tercio externo del CAE, que evoluciona en brotes de prurito intenso. Tratamiento tópico con pomadas o soluciones de corticoides.

Miringitis bullosa. Infección por Mycoplasma pneumoniae que afecta a la membrana timpánica, en el contexto de una infección respiratoria por Mycoplasma. Una variante es la Miringitis ampollosa hemorrágica por el virus de la gripe. Producen ampollas de contenido hemorrágico en la membrana timpánica y paredes del CAE. Provocan otalgia intensa que cede con la rotura de las ampollas y otorragia.

PATOLOGÍA TRAUMÁTICA.

Otohematoma. Es la aparición de una colección hemática subpericóndrica tras un traumatismo. El tratamiento es siempre quirúrgico con incisión, drenaje y vendaje compresivo, así como protección antibiótica precoces. De lo contrario existe el riesgo de una pericondritis y necrosis del pabellón, con la posterior deformidad del mismo (“oreja en coliflor”).

PATOLOGÍA TUMORAL DEL OÍDO EXTERNO.

Tumores benignos. Los más frecuentes son los osteomas del CAE.

Tumores malignos. Los más frecuentes son el carcinoma epidermoide y el epitelioma basocelular. El tratamiento se basa en extirpación con márgenes suficientes y posterior reconstrucción.

PATOLOGÍA CONGÉNITA.

Quistes y fístulas preauriculares. Producidas por un cierre insuficiente de la unión entre el 1er y el 2º arcos branquiales. Aparecen como un quiste (coloboma auris) o una fístula, en la raíz del hélix. Suelen ser bilaterales y pueden asociarse a otras malformaciones. Tratamiento quirúrgico.

Fístulas auriculocervicales. Por un defecto de fusión de la 1ª hendidura y el 1er arco branquial. Son más raras y el orificio fistuloso aboca en el CAE o en el pabellón, bajando hacia el cuello en relación a la parótida y al nervio facial; se sitúan alrededor del ángulo mandibular, siempre por encima del hueso hioides.

Malformaciones del pabellón auricular (microtia y anotia) y atresias congénitas del CAE. Pueden estar asociadas a malformaciones craneoencefálicas del 1º y 2º arcos branquiales (síndromes de Treacher-Collins, Crouzon, Goldenhar, Pierre-Robin) y a malformaciones del oído medio.

PATOLOGÍA OBSTRUCTIVA DEL CAE.

Tapones de cerumen. El cerumen que producen las glándulas pilosebáceas del tercio externo del CAE (zona cartilaginosa) queda acumulado y retenido en el conducto. Esta situación es más frecuente en los conductos estrechos y si se usan bastoncillos. Cuando obstruyen por completo el CAE producen hipoacusia, autofonía y sensación de plenitud. Deben extraerse bajo visión directa con gancho abotonado o mediante irrigación con agua templada, siempre que no exista perforación timpánica (MIR 99-00F, 156).

Cuerpos extraños. Casi siempre se trata de niños. Pueden ser asintomáticos, pero si se impactan ocasionan otalgia e hipoacusia. La extracción bajo control otoscópico debe hacerse con gancho abotonado o aspirador y no con pinzas, por el riesgo de introducirlo más y lesionar el tímpano.

1.4. Patología del oído medio. ALTERACIONES DE LA VENTILACIÓN Y DRENAJE DEL OÍDO MEDIO.

Ototubaritis. La obstrucción tubárica transitoria por procesos rinofaríngeos genera una hipopresión en el OM, que produce hipoacusia transitoria, con sensación de taponamiento y autofonía. En la otoscopia se ve una retracción timpánica. El tratamiento se realiza con descongestionantes nasales y antiinflamatorios.

Otitis media serosa y mucosa o con derrame. Inflamación del oído medio en la que existe una colección de líquido en ausencia de síntomas y signos de infección piógena aguda. La obstrucción tubárica crónica produce una falta de aireación del OM y una hipopresión mantenida en dicha cavidad, que origina un trasudado seroso de aspecto claro (otitis serosa). Si persiste esta situación, se produce un aumento de glándulas mucosas, que secretan un

exudado denso, opalescente, no purulento (otitis mucosa). Es una patología propia de niños debido a la hipertrofia adenoidea (causa más frecuente de hipoacusia de transmisión en niños entre 2 y 6 años). En adultos está producido por infecciones rinofaríngeas o procesos alérgicos y, si es unilateral, se debe descartar siempre un cáncer de cavum (MIR 02-03, 59; MIR 04-05, 152).

MUY IMPORTANTE 

• En un adulto con otitis serosa unilateral es obligatorio descartar cáncer de cavum. • La principal causa de otitis serosa en el niño es la hipertrofia adenoidea. Las manifestaciones clínicas incluyen hipoacusia de transmisión, sensación de taponamiento ótico, chasquidos con la deglución y autofonía, pero no hay otalgia ni otorrea. Aunque es frecuente que curse asintomática, sobre todo en niños, y que se recupere espontáneamente sin tratamiento. En la otoscopia el tímpano está íntegro, pero retraído y opaco, con niveles hidroaéreos y burbujas en caja; en los casos crónicos tiene un aspecto azulado (blue-drum). La timpanometría es característicamente plana.

Para el tratamiento empleamos vasoconstrictores y antiinflamatorios a los que se añade tratamiento antibiótico (ya que se aíslan en el exudado gérmenes en un porcentaje considerable de casos y es el tratamiento médico que ha demostrado ser más eficaz) y, si existe hipertrofia adenoidea obstructiva, se realiza adenoidectomía. Si persiste, miringotomía con colocación de drenajes transtimpánicos en los cuadrantes inferiores.


Figura 10. Otitis media serosa del oído derecho.

OTITIS MEDIA AGUDA (OMA). Es una infección aguda de la mucosa que tapiza las cavidades del oído medio, la cual en condiciones normales es estéril. Suele ser una infección monobacteriana y los gérmenes más habituales son: Streptococcus pneumoniae 35%, H. influenzae 25%, M. catarrhalis 13%, S. pyogenes 4% (MIR 00-01F, 193). La vía de propagación más común es la tubárica, con una diseminación retrógrada desde infecciones del tracto respiratorio superior hacia el oído. La mayor incidencia de la enfermedad se presenta entre los 6 meses y los 3 años de edad debido a una peor función tubárica y a la presencia de un reservorio de bacterias patógenas en rinofaringe por la hipertrofia adenoidea. En su evolución se pueden distinguir dos fases:

• Fase de colección: hay un acúmulo de contenido purulento en el interior de la caja timpánica que produce una distensión del tímpano. Esto provoca la aparición de otalgia intensa pulsátil, hipoacusia, fiebre y malestar general, y en niños, náuseas y vómitos. En la otoscopia se ve un tímpano abombado, enrojecido y contenido purulento en la caja. Pág. 8


� O.R.L. O.R.L. • Fase de otorrea: salida de material purulento y otorragia por perforación timpánica espontánea en la pars tensa posteroinferior. Es característica la mejoría de la clínica con cese de la otalgia. Tratamiento: antibioterapia sistémica empírica de amplio espectro que cubra gérmenes productores de betalactamasas. En general se usa amoxicilina-clavulánico y en los pacientes alérgicos a betalactámicos empleamos macrólidos. Cuando se ha producido la perforación timpánica podemos añadir antibioterapia tópica. En niños con OMA recurrentes está indicada la profilaxis antibiótica de mantenimiento, la adenoidectomía y la miringotomía con inserción de drenajes transtimpánicos. En OMA complicadas y en inmunodeprimidos también está indicada la miringotomía (MIR 95-96F, 103).


Figura 11. Otitis media aguda de oído derecho.

Formas especiales de OMA.

• OMA del lactante: los síntomas locales se presentan de forma más discreta. Los síntomas generales (digestivos, fiebre, males- tar general) son más manifiestos y el riesgo de complicación es mayor. OTITIS MEDIA CRÓNICA (OMC). Se trata de una inflamación crónica del oído medio que genera un cuadro de otorrea purulenta crónica o recidivante. Cursa sin otalgia y se acompaña de hipoacusia variable en función de las lesiones del tímpano y de la cadena osicular (MIR 98-99, 146). Existen dos grandes formas clínicas:

Otitis media crónica simple, supurativa o benigna: inflamación crónica y recidivante de la mucosa del oído medio, pero a diferencia del colesteatoma no hay osteólisis de sus paredes. En la otoscopia aparece una perforación central y suele existir lesión de la cadena osicular. Su principal causa es la existencia previa de una perforación timpánica, como secuela de una OMA o de un traumatismo, y la disfunción tubárica contribuiría a la cronificación del proceso. Los episodios de infección y otorrea suelen estar relacionados con la entrada de agua en el oído o con infecciones del área rinofaríngea. En general suelen estar producidos por gérmenes saprófitos del CAE (Pseudomonas y otros gramnegativos, S. aureus) y del tracto respiratorio superior. El tratamiento durante la fase activa supurativa se realiza con antibioterapia local y/o sistémica y en la fase de remisión, tras 3 ó 6 meses sin otorrea, se puede realizar un tratamiento quirúrgico mediante timpanoplastia. Con ello se pretende realizar una reconstrucción timpánica y de la cadena osicular, aunque a diferencia del colesteatoma, el tratamiento quirúrgico no es imprescindible.

Colesteatoma u otitis media crónica colesteatomatosa: se trata de una inflamación crónica y no de un tumor, aunque tiene un comportamiento pseudotumoral. Generada por la presencia de un epitelio queratinizante en las cavidades del oído medio (preferentemente el ático) capaz de producir osteólisis de sus paredes y, por

tanto, un elevado riesgo de complicaciones que obligan siempre a su tratamiento quirúrgico (MIR 00-01F, 158).

PATOGENIA.

• Colesteatoma adquirido primario (los más frecuentes, 90%): invaginación progresiva de la membrana timpánica a nivel de la pars flaccida, hacia el ático del oído medio (epitímpano posterior), favorecida por una hipopresión secundaria a un mal funcionamiento de la trompa de Eustaquio. • Colesteatoma adquirido secundario a una perforación timpánica ya existente, con invasión del epitelio del CAE hacia el oído medio a través de la perforación. • Colesteatoma congénito: muy raro, aparece en niños sin perforación timpánica ni antecedentes de infección ótica previa; son muy agresivos y recidivantes. Se cree que se originan a partir de restos embrionarios ectodérmicos en el interior del hueso temporal. CLÍNICA. Otorrea crónica, típicamente fétida y persistente a pesar del tratamiento médico. La hipoacusia suele ser intensa por las graves lesiones de la cadena osicular. Pueden aparecer cualquiera de las complicaciones tanto intratemporales como intracraneales de las otitis medias, son muy típicas las fístulas del conducto semicircular lateral, que deben sospecharse ante la aparición de clínica vertiginosa y se confirman con el signo de la fístula. La otoscopia es la exploración más importante en el diagnóstico de un colesteatoma y en ella se observará una perforación timpánica marginal en la región atical con escamas blanquecinas en el oído medio. En radiología (TC) se observa una masa con densidad de partes blandas que erosiona los bordes óseos del oído medio.

MUY IMPORTANTE 

• Siempre se debe descartar un colesteatoma cuando se ve un pólipo en el CAE que procede del ático. • El objetivo principal del tratamiento del colesteatoma es evitar las complicaciones. TRATAMIENTO. Es siempre quirúrgico mediante timpanoplastia con mastoidectomía abierta (radical o radical modificada) o cerrada (conservando la pared posterior del CAE) y posterior reconstrucción tímpano osicular funcional auditiva. El objetivo del tratamiento será, ante todo, evitar la aparición de complicaciones, y no el mejorar la audición (MIR 97-98F, 184).

Figura 12. Colesteatoma con pólipo atical en epitímpano posterior del oído derecho

Timpanoesclerosis. Es una secuela de procesos otíticos de repetición. Ocurre en el 10% de las otitis medias crónicas simples.


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� miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO Consiste en una degeneración hialina del colágeno, con formación de placas de calcio en la mucosa del OM, sobre todo alrededor de la cadena osicular y tímpano, produciendo una hipoacusia de transmisión importante.

Otitis crónica adhesiva. Obstrucción tubárica crónica con membrana timpánica atrófica y retraída hasta adherirse al fondo de la caja timpánica y cadena osicular, desapareciendo así el espacio aéreo del oído medio. Produce una hipoacusia de transmisión progresiva. Tratamiento con cirugía, y en estadios avanzados, con prótesis auditivas.

COMPLICACIONES DE LAS OTITIS MEDIAS AGUDAS Y CRÓNICAS. Toda infección que dure más de dos semanas obliga a descartar la existencia de complicaciones. Podemos clasificar las complicaciones de las otitis medias en dos grupos: 1) Intratemporales.


Mastoiditis (MIR 01-02, 147; MIR 99-00, 50). Supone no sólo la existencia de una infección en mastoides, sino una afectación ósea con osteólisis. Es la complicación más frecuente de la OMA, sobre todo en niños, aunque es más frecuente que aparezca por OMC en adultos. Suele preceder al resto de las complicaciones intratemporales. Hay dos fases:

• Mastoiditis aguda coalescente: se produce reabsorción de los tabiques óseos de las celdillas, formándose una gran cavidad infectada. Clínica: persistencia de los síntomas de la otitis, con otorrea en aumento y aparece dolor, edema y eritema retroauricular que aumenta a la presión, con fiebre y malestar general. En la otoscopia se puede ver un abombamiento de la pared posterosuperior del CAE. En la radiología simple y el TC se observa opacidad y destrucción ósea mastoidea. • Mastoiditis exteriorizada (absceso subperióstico): puede tener varias localizaciones: lateral (el más frecuente y desplaza el pabellón hacia delante), inferior (afecta al esternocleidomastoideo y provoca tortícolis). Tratamiento con antibióticos intravenosos (cefalosporinas de tercera generación) y muchas veces precisa drenaje quirúrgico con miringotomía o mastoidectomía, según la evolución.

Petrositis. Es una mastoiditis con destrucción ósea del ápex petroso o punta del peñasco. Se manifiesta por el síndrome de Gradenigo: otorrea asociada a dolor retroocular (por neuralgia del trigémino) y diplopía por afectación del sexto par craneal. Alto riesgo de complicación intracraneal. La resonancia con contraste es la prueba más fiable para su diagnóstico. Tratamiento antibiótico y mastoidectomía ampliada al ápex petroso.

Laberintitis. Es la inflamación de las estructuras endolaberínticas secundaria a otitis medias agudas y más por crónicas. Podemos distinguir dos grupos:

• Laberintitis difusas: - Laberintitis serosa, en la que existe sólo una inflamación difusa sin contenido purulento: cursa con vértigo espontáneo y nistagmo irritativo (hacia el lado enfermo) e hipoacusia perceptiva, ambos reversibles al curar la otitis. - Laberintitis purulenta o infección por gérmenes piógenos con colección purulenta endolaberíntica: vértigo espontáneo intenso por arreflexia vestibular con nistagmo paralítico (se invierte y bate hacia el lado sano) y cofosis, irreversibles al destruirse el laberinto (MIR 95-96, 133). • Laberintitis circunscritas o Fístulas del oído interno. Suelen ser secundarias a un colesteatoma y se localizan principalmente en el conducto semicircular lateral. Cursan con episodios de vértigo inducido por movimientos de la cabeza, mediante aumentos de presión en CAE (signo de la fístula), ruidos intensos (fenómeno de Tulio) o aspiraciones. Confirmación diagnóstica con TC. Riesgo elevado de complicación intracraneal. Tratamiento antibiótico intravenoso y cirugía de la patología del OM (colesteatoma), con cierre de fístulas laberínticas, si existieran.

Parálisis facial. Puede estar causada por una OMA con o sin mastoiditis, sobre todo en niños, que tienen un conducto de Falopio dehiscente. En estos casos la instauración es brusca y precisa antibioterapia y miringotomía. Sin embargo, la causa más frecuente

de parálisis facial otítica es el colesteatoma (aparece en el 1% de los colesteatomas). Este produce erosión del conducto de Falopio en su segunda porción, es un cuadro de instauración más lenta y precisa antibioterapia y cirugía inmediata con revisión del facial.

2) Intracraneales. Por orden de frecuencia:

• Meningitis otógena (Streptococcus pneumoniae y H. influenzae) (MIR 94-95, 41-IF). • Abscesos subdural, extradural y cerebral. • Tromboflebitis del seno sigmoide o lateral. Cursa con cefalea, síntomas sépticos (fiebre en picos y malestar general) y es típico el signo de Griesinger: edema y dolor retroauricular por trombosis de la vena emisaria mastoidea. Diagnóstico con RMN y arteriografía. Puede complicarse con hidrocéfalo otógeno, es decir, síntomas de hipertensión intracraneal asociados a otitis media. Conviene recordar que casi todas las complicaciones de las otitis medias crónicas requieren tratamiento quirúrgico.

OTOSCLEROSIS. Es una osteodistrofia de la capa media encondral ósea de la cápsula laberíntica, que sufre un proceso de maduración en dos fases: otoespongiosis (fase activa en la que se forma hueso esponjoso muy vascularizado) y otoesclerosis (fase final inactiva con formación de hueso mineralizado). En el 80% de los casos el foco otoscleroso se localiza en la ventana oval y produce una fijación de la parte anterior de la platina del estribo (MIR 01-02, 148). Se trata de una enfermedad que muestra predilección por la raza blanca (0,5-2%), el sexo femenino (2/1) y que empeora con el embarazo. La herencia es autosómica dominante con expresividad variable (MIR 97-98F, 182).

Clínica: suele debutar entre 20-30 años con hipoacusia de transmisión progresiva y acúfenos de carácter bilateral en el 80% de los casos (MIR 98-99F, 153). Los síntomas vestibulares son menos frecuentes (inestabilidad más que vértigo) y no hay otalgia ni otorrea. Pueden aparecer las llamadas paraacusias de Willis (oye mejor en ambientes ruidosos) y de Weber (resonancia de su propia voz y oye peor al masticar) (MIR 03-04, 59). En el diagnóstico audiológico: el Rinne será negativo con Weber lateralizado al oído más enfermo, Schwabach alargado, Gellé patológico y gap óseo-aéreo en la audiometría tonal con muesca de Carhart (caída de la vía ósea en 2000 Hz). El timpanograma puede ser normal o con complianza algo disminuida y el reflejo estapedial se encuentra ausente, con fenómeno on-off al inicio. En un 10% de las otosclerosis puede existir afectación coclear con hipoacusia mixta o perceptiva pura (otosclerosis coclear). La otoscopia es normal en la mayoría de pacientes, aunque en focos activos de otoespongiosis puede aparecer el signo de Schwartze (enrojecimiento del promontorio), visible en el 10% de los enfermos. En el TC, en fase de otoespongiosis, se observan focos radiolucientes que alternan con focos escleróticos radioopacos en la cápsula laberíntica.

Existen enfermedades sistémicas óseas que fijan la platina del estribo y simulan una otosclerosis, como la enfermedad de Paget, la osteogénesis imperfecta y la osteopetrosis. (MIR 98-99F, 157).

El tratamiento de elección es la estapedectomía (si se realiza una platinectomía) o la estapedotomía (si se realiza una platinotomía), se debe operar en primer lugar el oído peor y cuando al menos el GAP óseo-aéreo es mayor de 20 o 30 dB; se puede usar fluoruro sódico para frenar la evolución de focos activos y prótesis auditiva, si se rechaza la cirugía (MIR 94-95, 158).

RECUERDA 

Se debe sospechar otosclerosis ante una hipoacusia de transmisión que empeora con el embarazo. TRAUMATISMOS DEL OÍDO MEDIO.

Barotrauma. Lesiones producidas por aumentos de presión atmosférica en el aire (vuelos en el descenso) o en el agua (submarinismo en el descenso) no correctamente compensados con la apertura de la trompa por enfermedad tubárica (catarros, alergias). Aparece otalgia aguda con acúfenos e hipoacusia (sensación de taponamiento). En la otoscopia se ve un tímpano enrojecido y retraído, a veces con derrame serohemático en caja e incluso perforaciones timpánicas. Tratamiento con antiinflamatorios,

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� O.R.L. O.R.L. analgésicos y vasoconstrictores nasales y, en casos persistentes, puede estar indicada la miringotomía con colocación de drenajes transtimpánicos.

Traumatismos timpanoosiculares directos (bastoncillos, extracción de cuerpos extraños) e indirectos (Blast injury por exposición a una onda expansiva). Producen perforaciones timpánicas, luxaciones o fracturas osiculares e incluso daño laberíntico. El paciente refiere otalgia y otorragia, con hipoacusia de transmisión y acúfenos. El 90% de las perforaciones timpánicas cierran espontáneamente (MIR 00-01, 139).

PATOLOGÍA TUMORAL DEL OÍDO MEDIO.

Paraganglioma, tumor glómico o quemodectoma yugulo-timpánico. Es el tumor más frecuente del oído medio. Son benignos. Están muy vascularizados por ramas de la carótida externa (arteria faríngea ascendente) y ello justifica su principal riesgo quirúrgico, que es el sangrado. Se originan a partir de células paraganglionares neuroectodérmicas de la cresta neural, existentes en frecuencias similares en el plexo timpánico de Jacobson a nivel del promontorio (glomus timpánicos) y en el golfo de la yugular (glomus yugulares). La clínica depende de su localización principal:

• Timpánicos (síntomas otológicos): acúfeno unilateral, pulsátil, sincrónico con el pulso. Hipoacusia de transmisión con sensación de presión ótica y timpanograma plano pulsátil. En la otoscopia se ve por transparencia una masa rojiza pulsátil en el oído medio. • Yugulares (afectación de pares craneales): síndrome del agujero yugular o rasgado posterior de Vernet (IX, X, XI) y condíleo-rasgado posterior de Collet-Sicard (IX, X, XI y XII). Los métodos diagnósticos de elección son la RM y arteriografía y deben detectarse catecolaminas en orina. Su tratamiento es quirúrgico con embolización previa (48 horas antes), lo cual disminuye significativamente el sangrado intraoperatorio.

Carcinoma epidermoide de oído medio. Es muy infrecuente y se origina en el límite entre CAE y oído medio, sobre todo de pacientes ancianos con otitis medias crónicas. Produce otalgia, otorragia y parálisis facial. Su pronóstico es malo a pesar de la cirugía amplia (petrosectomía total) y de la radioterapia.

1.5. Patología del oído interno. PRESBIACUSIA. Enfermedad coclear más frecuente, afecta al 25% de los mayores de 60 años. Suele producirse por lesión del órgano de Corti, con pérdida de células ciliadas, sobre todo en la espira basal de la cóclea. Produce una hipoacusia perceptiva bilateral simétrica de carácter progresivo y puede haber acúfeno agudo (MIR 95-96F, 104). Hay reclutamiento positivo y mala inteligibilidad, sobre todo en ambientes ruidosos (la persona con presbiacusia suele quejarse de no entender, más que de no oír); inicialmente es peor en frecuencias agudas superiores a 2.000 Hz, y cuando existe ya una pérdida superior a 30 dB, en frecuencias conversacionales produce incidencia social (MIR 99-00, 48). Tratamiento con prótesis auditivas, entrenamiento auditivo y labiolectura.

HIPOACUSIA BRUSCA. Hipoacusia unilateral perceptiva, brusca (aparece en menos de 12 horas) e intensa (mayor de 30 dB en tres frecuencias), acompañada de acúfenos (70%) y alteración del equilibrio (40%). Lo más frecuente es que sea idiopática, aunque en algunos casos se puede demostrar una etiología concreta: neurinoma del acústico, ototóxicos, sífilis, enfermedades neurológicas como la esclerosis múltiple y enfermedades autoinmunes como el LES, la PAN y el síndrome de Cogan. Factores de mal pronóstico: hipoacusia intensa con pérdida en agudos, presencia de vértigo y edad avanzada. Tratamiento con corticoides y vasodilatadores.

HIPOACUSIA INMUNE O AUTOINMUNE. Disfunción cocleovestibular que se debe sospechar ante hipoacusias neurosensoriales progresivas bilaterales inexplicables, asociadas a acúfenos y vértigo, que responden y mejoran con corticoides, que en ocasiones se asocian a trastornos inmunológicos (artritis reumatoide, LES, tiroiditis, etc.). El prototipo es el síndrome de Cogan, que asocia disfunción cocleo-vestibular a queratitis intersticial.

OTOTOXICIDAD. Alteraciones transitorias o definitivas de la función coclear o vestibular, provocadas por fármacos o por sustancias no farmacológicas.


• Aminoglucósidos (sobre todo en pacientes con función renal alterada). Predominio coclear: neomicina, amikacina, kanamicina y dihidroestreptomicina (el más ototóxico). Predominio vestibular: estreptomicina y gentamicina (utilizada en el tratamiento de la enfermedad de Ménière). • Antineoplásicos, sobre todo cisplatino y carboplatino. • Diuréticos de asa: furosemida, ácido etacrínico. • Antipalúdicos derivados de la quinina, son cocleotóxicos irreversibles (MIR 95-96F, 171-FM). • Son cocleotóxicos reversibles la eritromicina intravenosa en altas dosis, la vancomicina y los salicilatos (ácido acetilsalicílico) en altas dosis. En la insuficiencia renal, la urea produce una hipoacusia fluctuante.


TRAUMA ACÚSTICO. Exposición coclear a un ruido muy intenso de forma aguda (única exposición superior a 140 dB) o crónica (hipoacusias profesionales, por exposición mantenida a intensidades superiores a 80 dB). Se produce primero una lesión de las células ciliadas externas, luego de las internas y por último de las fibras nerviosas y ganglio de Corti. Se produce acúfeno e hipoacusia neurosensorial con escotoma en

4.000 Hz (como signo precoz en la audiometría que el individuo no suele notar), que se va profundizando hasta afectar a todas las frecuencias agudas con curva descendente. La afectación será unilateral si se trata de un trauma sonoro agudo y bilateral, si es uno crónico. No hay tratamiento, salvo prótesis auditivas, y es esencial la prevención laboral. Figura 13. Trauma acústico con escotoma en 4.000 Hz.

HIPOACUSIAS INFANTILES. Pueden ser prelocutivas o prelinguales (antes de la adquisición del lenguaje, en menores de 2 años), perilocutivas o perilinguales (entre 2 y 5 años) y postlocutivas o postlinguales (después de adquirir el lenguaje, mayores de 5 años). Las causas de hipoacusia infantil son: 1) Malformaciones congénitas del oído interno. 2) Hipoacusias neurosensoriales hereditarias. El 50% de las sorderas congénitas se atribuyen a defectos genéticos. Pueden ser:

• Sindrómicas (25%): sobre todo asocian alteraciones oculares como retinitis pigmentaria y malformaciones craneofaciales. - Usher: el tipo I es congénito y el más severo, al tener una displasia completa cocleovestibular y asociar retinitis pigmentaria (sordera más ceguera). - Pendred: bocio difuso con hipotiroidismo y se produce por una mutación de un gen del cromosoma 7. - Alport: glomerulonefritis y alteraciones oculares, herencia ligada al cromosoma X. • No sindrómicas (más frecuentes 75%): varios patrones de herencia. Pág. 11


� miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO 3) Hipoacusias neurosensoriales adquiridas congénitas y en el período postnatal. Por infecciones congénitas(TORCHS) o postnatales (principalmente meningitis bacteriana meningocócica y parotiditis), prematuridad.

Screening y tratamiento de las hipoacusias infantiles. Es imprescindible hacer el diagnóstico de sordera antes de los dos años de vida y, si es posible, dentro de los primeros nueve meses, para evitar trastornos del lenguaje al tratar precozmente dichas hipoacusias. En neonatos se realizará mediante otoemisiones acústicas o potenciales evocados auditivos y en niños mayores de tres años con exploraciones audiométricas infantiles. El protocolo de screening neonatal se realiza con otoemisiones en las primeras 72 horas que, si están alteradas, se repiten al mes, y si también están otra vez alteradas, se realizan PEATC.

TRATAMIENTO. Prótesis auditivas, si existe reserva coclear útil o mediante implantes cocleares en las sorderas bilaterales perceptivas cocleares. La rehabilitación debe llevarse a cabo lo más temprano posible para adquirir un lenguaje y un desarrollo intelectual adecuados.

SÍNDROMES VESTIBULARES PERIFÉRICOS.

Síndrome de Ménière. Se produce una distensión del laberinto membranoso debido a un aumento de endolinfa (MIR 96-97, 196) (hidrops laberíntico). La forma idiopática es la más frecuente (enfermedad de Ménière). Un 20% de los casos son bilaterales. Afecta a adultos entre 30-50 años, sin predilección de sexo, y cursa con crisis paroxísticas y recurrentes de (MIR 01-02, 144; MIR 99-00, 49):

• Vértigo periférico: de corta duración (entre una y varias horas), al evolucionar la enfermedad disminuye hasta desaparecer en algunos casos. La prueba calórica al principio será normal, pero con el tiempo aparecerá una hipoexcitabilidad calórica. • Acúfenos, que pueden ser premonitorios, porque aparezcan o aumenten de intensidad antes de la crisis de vértigo, aunque al final se harán constantes. • Hipoacusia neurosensorial coclear con reclutamiento positivo, afectando a todas las frecuencias o incluso ascendente, afectando más a las graves. Al inicio es fluctuante: aumenta junto con la crisis de vértigo y mejora tras ella, pero en estadios avanzados de la enfermedad se hace constante. • Sensación de plenitud en el oído durante la crisis. El tratamiento del episodio agudo se realizará con sedantes vestibulares y antieméticos. El tratamiento fisiopatológico de mantenimiento, que pretende disminuir el número e intensidad de las crisis de vértigo y la evolución de la hipoacusia y los acúfenos, se realiza con dieta hiposódica, diuréticos (acetazolamida e hidroclorotiazida) y vasodilatadores (betahistina). El tratamiento quirúrgico se reserva para casos refractarios al tratamiento médico cuando el vértigo es incapacitante y puede hacerse con técnicas que conservan la audición (descompresión o drenaje del saco endolinfático, sección del nervio vestibular, perfusión intratimpánica de vestibulotóxicos como gentamicina) o con técnicas que no la conservan (laberintectomía).

Neuritis vestibular. Es la segunda causa más frecuente de vértigo periférico tras el VPPB. Vértigo retrolaberíntico por afectación de la primera neurona del nervio vestibular. Se cree que la causa es vírica, por la frecuencia elevada de antecedentes de infección de vías altas. Produce una crisis única e intensa de vértigo espontáneo por arreflexia o hiporreflexia vestibular, que dura varios días, con audición normal. El tratamiento de la crisis será con sedantes vestibulares y antieméticos. La recuperación completa se produce en el 50% de los casos, mientras que en el 50% restante queda como secuela una paresia vestibular unilateral detectable en la prueba calórica (MIR 96-97F, 158).

Vértigo posicional paroxístico benigno (VPPB). Causa más frecuente de vértigo periférico. Se produce por canalitiasis (porciones de la otoconia del utrículo que flotan en la endolinfa de un conducto semicircular originan un movimiento de la endolinfa que estimula anormalmente la cresta ampular) y menos frecuentemente por cupulolitiasis (otolitos de la mácula del utrículo que se adhieren a la cresta ampular del conducto semicircular). El conducto semicircular posterior es el más frecuentemente afectado. Es más frecuente en ancianos.

Tabla 4. Diferencias entre enfermedad de Ménière, neuritis vestibular y VPPB.

����)�. �� ����. +� ��* ��. +��. ���!. Hidrops endolinfático Neuritis vírica Canalitiasis/ Cúpulolitiasis ��%������. ". �. ��!��. Laberíntico Retrolaberíntico Laberíntico ���!�. ".

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Repetidas Duran horas Única Dura días Repetidas Duran segundos ,�%����!�. Sí (al inicio fluctuante y peor en graves) No No ���#�����#. ��!��%�#������. Fármacos o cirugía (etiológico) Sintomático y de las secuelas si existen Maniobras de reubicación canalicular

CLÍNICA. Crisis de vértigo provocadas por movimientos cefálicos de extensión y giro (al acostarse, al mirar a un estante, etc.) y de corta duración (un minuto).


DIAGNÓSTICO. Se diagnostica mediante la inducción del vértigo y el nistagmo con la maniobra o test de Dix-Hallpike. El nistagmo de VPPB típicamente tiene un período de latencia, se agota tras 30 segundos, tiene habituación o fatiga si se repite la maniobra, es reversible y se dirige hacia el oído más declive (MIR 95-96F, 161).


TRATAMIENTO. El tratamiento no es farmacológico, sino con maniobras de reubicación canalicular (maniobras de Epley y Semont) (MIR 04-05, 154).


NEURINOMA DEL ACÚSTICO. Se trata del tumor más frecuente del ángulo pontocerebeloso (90%), seguido por meningiomas, quistes aracnoideos y neurinomas del facial.


Histológicamente es un schwannoma, de crecimiento lento y que se origina en el interior del CAI a partir del nervio vestibular del VIII PC. En la neurofibromatosis tipo 2 son típicamente bilaterales.


Figura 14. Neurinoma del VIII par craneal. Se origina en la rama vestibular.

CLÍNICA. Varía en función del crecimiento del tumor:


• Fase intracanalicular (la sospecha ante síntomas del VIII PC unilaterales es la base del diagnóstico precoz): hipoacusia neurosensorial unilateral (95% de los pacientes), peor en agudos y Pág. 12


� O.R.L. O.R.L. progresiva (aunque un 10% de los neurinomas debutan como hipoacusia brusca), con importante alteración de la inteligibilidad, sin reclutamiento y con adaptación patológica. Acúfeno unilateral y síntomas vestibulares, siendo más frecuente la inestabilidad que el vértigo, ya que el crecimiento del tumor permite la compensación central.

• Fase cisternal: ocupa el ángulo pontocerebeloso sin comprimir el tronco y afecta a otros pares craneales en el siguiente orden de frecuencia: trigémino (hipoestesias o parestesias faciales y abolición del reflejo corneal), facial (parálisis facial, signo de Hitselberger) y pares bajos (IX, X, XI y XII) (MIR 98-99F, 155). • Fase compresiva: compresión del tronco y cerebelo, dando síntomas de hipertensión intracraneal y síndrome cerebeloso. MUY IMPORTANTE Ante una hipoacusia unilateral progresiva de características neurosensoriales se debe descartar un neurinoma del acústico. Para el diagnóstico, además de pruebas audiológicas y vestibulares, los PEATC son un buen método de screening (alargamiento del intervalo I-V), aunque el método diagnóstico de elección es la RM con gadolinio.

TRATAMIENTO. Quirúrgico con diferentes vías de abordaje (translaberíntica, retrosigmoidea y transtemporal) según el tamaño del tumor. Los objetivos de la cirugía son, por orden de prioridad: salvar la vida del paciente,


evitar un daño neurológico irrecuperable, eliminación completa del neurinoma, conservar el VII par y recuperar la audición. 1.6. Nervio facial. 1.6.1 Anatomía del nervio facial. COMPONENTES DEL NERVIO FACIAL. • Fibras motoras: para toda la musculatura de la cara, músculo platisma del cuello, vientre posterior del músculo digástrico y el músculo del estribo (nervio del músculo del estribo). • Fibras parasimpáticas: regulación de la secreción salival de glándulas submaxilar y sublingual (nervio “cuerda del tímpano”) y regulación de la secreción lacrimal y nasal (nervio petroso superficial mayor). • Fibras sensitivas: sensibilidad gustativa de los 2/3 anteriores de la lengua (nervio “cuerda del tímpano”) y sensibilidad cutánea del área de Ramsay Hunt (rama de Ramsay Hunt). Figura 15. Recorrido del nervio facial. RECORRIDO DEL NERVIO FACIAL. El nervio facial realiza un trayecto de 2 cm en el interior del hueso temporal dentro de un canal óseo Figura 16. Inervación del núcleo motor del facial. CAUSAS DE PARÁLISIS FACIAL PERIFÉRICA (MIR 98-99F, 158). Existen múltiples causas de parálisis facial: idiopáticas (p. e. parálisis de Bell, la más frecuente), traumáticas (p. e. fracturas temporales), otíticas (p. e. colesteatoma), yatrogénicas (p. e. cirugía de la parótida), tumorales (p. e. neurinoma del acústico), neurológicas (p. e. esclerosis múltiple), metabólicas (p. e. diabetes mellitus), tóxicas (p. e. alcoholismo)... Parálisis facial idiopática, parálisis de Bell o “a frigore”. La más frecuente (60%). Se cree que se trata de una neuritis vírica (virus herpes simple y CMV), con edema perineural que produce una compresión isquémica del nervio. Se instaura en unas 48 horas y suele asociarse a otalgia leve retroauricular (MIR 99-00, 46). El tratamiento es médico con corticoides en pauta descendente, que acortan el tiempo de recuperación. Basándose en su posible origen vírico, muchos autores utilizan antivíricos como el aciclovir. Siempre se debe realizar protección ocular por el riesgo de que aparezcan úlceras corneales. La descompresión quirúrgica del nervio facial se plantea cuando persiste una mala evolución y en la electroneurografía existe una degeneración axonal mayor del 60% (indicación relativa) o mayor del 90% (indicación absoluta). Pronóstico bueno: 70% de recuperación completa, que suele ser lenta, 15% paresia residual y un 15% espasmo postparalítico y sincinesias. La presencia de una parálisis facial incompleta en la primera semana es el factor pronóstico más favorable. propio llamado conducto facial o de Falopio, cambiando dos veces de dirección mediante dos angulaciones o codos, que delimitan por tanto tres porciones:

• 1ª porción o laberíntica, denominada así porque va dentro del CAI, junto con los nervios vestibulares y auditivo del VIII par craneal. No da ninguna rama hasta llegar al primer codo, que es el ganglio geniculado, donde sale el nervio petroso superficial mayor. • 2ª porción, timpánica u horizontal, discurre en el interior del conducto de Falopio, por la pared interna y posterior de la caja del tímpano, hasta llegar al segundo codo, donde sale el nervio del músculo del estribo. • 3ª porción, mastoidea o vertical, en el interior del conducto de Falopio, atraviesa la mastoides junto a la pared posterior del CAE y sale el nervio “cuerda del tímpano”. Posteriormente se hace extracraneal, al salir por el orificio estilomastoideo, y da la rama sensitiva de Ramsay Hunt. En el interior de la parótida se divide en dos ramas motoras para la musculatura de la cara: superior o temporofacial e inferior o cervicofacial.

1.6.2. Parálisis facial. Cuando se produce una lesión supranuclear (corteza cerebral, cápsula inerna…) la parálisis muscular afecta sobre todo a los músculos inferiores de la cara, ya que los superiores (orbicular de los párpados) reciben inervación bilateral. En una lesión nuclear o periférica se afecta toda la hemicara (MIR 00-01, 57; MIR 99-00, 46).

Pág. 13


� miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO Figura 17. Parálisis facial periférica idiopática derecha.

Síndrome de Ramsay-Hunt o zoster ótico (7%). Reactivación de una infección del ganglio geniculado por el virus herpes zoster. Produce primero otalgia intensa y después, tras 2-4 días, vesículas en el pabellón y CAE (área de Ramsay Hunt), así como en faringe, más parálisis facial de mal pronóstico, febrícula, astenia, anorexia y afectación del VIII PC con vértigo, hipoacusia y acúfeno. Tratamiento con antivíricos como aciclovir (MIR 00-01F, 160; MIR 00-01, 57).


Figura 18. Herpes zoster ótico (lesiones en área de Ramsay Hunt).

DIAGNÓSTICO TOPOGRÁFICO. Se pueden utilizar los siguientes métodos:


Estudio de la secreción lagrimal (test de Schirmer): estudia la función del nervio petroso superficial mayor.

Valoración del reflejo estapedial: estudia la función del nervio estapedial.

Gustometría y sialometría: estudian la función del nervio cuerda del tímpano.

ELECTRODIAGNÓSTICO. Sirve para establecer el grado de lesión y el pronóstico de la parálisis. El más utilizado, ya que permite cuantificar el daño axonal, es la electroneurografía, y tiene valor entre los 3-10 días tras la parálisis.


TEMA 2. LARINGOLOGÍA.

2.1. Recuerdo anatómico. 2.1.1. Laringe. En la laringe se distinguen tres regiones:

• Supraglotis o vestíbulo laríngeo: está formada por epiglotis, repliegues aritenoepiglóticos, bandas ventriculares o cuerdas vocales falsas y los ventrículos de Morgagni (separan la supraglotis de la glotis entre las bandas y las cuerdas vocales verdaderas). • Glotis: espacio libre entre las cuerdas vocales verdaderas, que está formado por estas y los aritenoides. • Subglotis: desde la cara inferior de la cuerda vocal al borde inferior del cricoides, llegando a la traquea. Síndrome de Melkersson-Rosenthal. Cuadro infrecuente que asocia brotes recurrentes de parálisis facial con edema hemifacial (inicialmente reversible y luego permanente) sobre todo en labio y lengua geográfica.

Síndrome de Heerfordt (fiebre uveoparotídea). Forma extrapulmonar de sarcoidosis, con parálisis facial que puede ser bilateral, fiebre, uveítis anterior y parotiditis. La parálisis facial es el signo neurológico más frecuente en la sarcoidosis.

CLÍNICA. Hay una parálisis motora de la hemicara con desviación de la comisura de la boca al lado sano y babeo en el lado de la lesión. Se pierden las arrugas frontales y existe un cierre incompleto del párpado, lo que da lugar a separación del punto lagrimal de la conjuntiva y por consiguiente a epífora. Es típico que, al intentar forzar el cierre de los párpados, en el lado afecto desvíen la mirada hacia arriba (fenómeno de Bell).

Si la lesión se localiza por encima de la salida de la cuerda del tímpano, a la parálisis facial se añadirá disgeusia de los 2/3 anteriores de la hemilengua ipsilateral e hiposialia. Si la lesión es proximal a la salida del nervio del músculo del estribo, habrá además algiacusia (audición dolorosa) por ausencia del reflejo estapedial. Si es proximal al ganglio geniculado, se añade disminución de la secreción lagrimal (MIR 00-01, 57; MIR 99-00, 46).

Figura 19. Regiones laríngeas.

El esqueleto de la laringe lo forman los cartilagos tiroides, cricoides y epiglótico y los dos cartílagos aritenoides. Además, la laringe está unida al hueso hiodes por la membrana tirohioidea (está atravesada por el pedículo laríngeo superior, con arteria, vena y rama interna del nervio laríngeo superior) y a la tráquea por la membrana cricotraqueal. Además, entre cricoides y tiroides está la membrana cricotiroidea (donde se realiza la coniotomía).

Tabla 5. Funciones de los músculos laríngeos. ������. �. -� ��. • Cricoaritenoideo posterior o posticus. ������. �. -� ��. • Cricoaritenoideo lateral. • Interaritenoideo. • Tiroaritenoideo lateral. ��� �. �. -� ��. • Tiroaritenoideo medial (músculo vocal). • Cricotiroideo o anticus.

Inervación.

• Motora: todos los músculos intrínsecos laríngeos están inervados por el nervio laríngeo inferior o recurrente (recurre en la arteria subclavia en el lado derecho y en el cayado aórtico en el Pág. 14


� O.R.L. O.R.L. lado izquierdo) (MIR 04-05,240) menos el cricotiroideo o anticus, que está inervado por la rama externa del nervio laríngeo superior (MIR 95-96F, 101).

• Sensitiva: la rama interna del nervio laríngeo superior recoge la sensibilidad de supraglotis y glotis, y el inferior de la subglotis. Es importante recordar que la glotis carece de drenaje linfático. Figura 20. Músculos intrínsecos de la laringe.

2.1.2. Pares craneales IX, X, XI, XII. • Nervio glosofaríngeo (IX PC): es un nervio mixto cuyas fibras motoras se originan en el núcleo ambiguo (bulbar). Sale del cráneo por el agujero rasgado posterior junto al X y XI PPCC y a la vena yugular. Da las siguientes ramas: a) Nervio timpánico de Jacobson: inerva la caja del tímpano y la trompa de Eustaquio. b) Ramas carotídeas para el glomus carotídeo (barorregulador y quimiorreceptor).

c) Ramas faríngeas y tonsilares: junto al X PC recoge la sensibilidad de la mucosa faríngea y amigdalina, siendo responsable de los reflejos de la deglución y nauseoso, e inerva el constrictor superior de la faringe.

d) Recoge la sensibilidad gustativa de la porción posterior de la lengua (por detrás de la V lingual). e) Es el nervio secretor de la parótida.

• Nervio vago o neumogástrico (X PC): es un nervio mixto con un amplio territorio de distribución. Sus fibras motoras se originan en el núcleo ambiguo, las fibras sensitivas en los ganglios yugular y plexiforme y las fibras vegetativas en el núcleo dorsal del vago (también llamado núcleo cardioneumogastroentérico). Sale del cráneo por el agujero rasgado posterior junto al XI, separado del golfo de la vena yugular por el ligamento yugular. A partir del cuello, los nervios vagos derecho e izquierdo tienen recorridos y relaciones diferentes. El nervio vago derecho cruza la cara externa de la arteria carótida primitiva y pasa entre la arteria subclavia y el confluente venoso yugulosubclavio. Después cruza la cara externa del tronco braquiocefálico y baja por la cara derecha de la tráquea. El nervio vago izquierdo no se relaciona con la arteria subclavia, desciende hasta el cayado aórtico, por la cara externa de la carótida primitiva izquierda.

Ambos forman un plexo pulmonar y otro esofágico, y se unen después que han pasado el diafragma a través del orificio esofágico (el vago izquierdo por delante del esófago, y el derecho por detrás).

RAMAS CERVICALES. a) Ramos faríngeos: inerva los músculos y mucosa de la faringe y


los músculos del velo del paladar. b) Nervio laríngeo superior c) Ramos carotídeos: se unen con el IX y con el simpático y forman

un plexo nervioso.

RAMAS TORÁCICAS. a) Nervio recurrente o laríngeo inferior.


b) Ramos cardíacos. c) Ramos pulmonares anteriores y posteriores o bronquiales. d) Ramos esofágicos.


RAMAS ABDOMINALES. El nervio vago derecho da ramas para la cara posterior del estómago y ramos para los plexos mesentéricos superior e inferior. El nervio vago izquierdo da ramos para el plexo coronario-estomáquico, para la cara anterior del estómago y ramos hepáticos. Es el nervio fundamental de la inervación vegetativa visceral.


• Nervio espinal o accesorio del vago (XI PC). Tiene dos ramas: a) Rama interna: se une al X PC y contiene fibras para el velo del paladar, faringe y laringe. b) Rama externa: inerva los músculos esternocleidomastoideo y trapecio.

• Nervio hipogloso (XII PC): es el nervio motor de la lengua e interviene en la masticación, en la deglución y en la articulación del lenguaje. No participa en la sensibilidad gustativa (MIR 94-95, 250-AT 1). 2.2. Patología congénita de la laringe. Debe sospecharse en niños menores de 6 meses, con estridor bifásico de predominio inspiratorio y disnea (crup) constante o en episodios recurrentes.

Laringomalacia. Es la más frecuente (75%). Se produce por una flaccidez o hiperlaxitud del esqueleto cartilaginoso de la laringe en la supraglotis, sobre todo de la epiglotis. Se manifiesta por un estridor inspiratorio agudo que aumenta con el llanto y en decúbito supino, que van disminuyendo progresivamente, desapareciendo antes del año de vida. Diagnóstico por fibroscopia flexible. No precisa tratamiento (MIR 02-03,190-PD 3).

2.3. Laringitis agudas. La etiología suele ser infecciosa. En los adultos suelen producir más disfonía y en niños más disnea con estridor; esta diferencia viene condicionada por las peculiaridades anatómicas de la laringe infantil (colapsabilidad, epiglotis en forma de omega, cuerdas vocales más cortas, menor diámetro y mayor reactividad de la subglotis).

FORMAS CLÍNICAS MÁS FRECUENTES EN NIÑOS.

Laringitis supraglótica o Epiglotitis o Supraglotitis. Está producida por H. influenzae tipoB (MIR 00-01, 142; MIR 97-98, 175-PD 3; MIR 95-96F, 20-PD 3) (su frecuencia disminuye con la vacunación). Afecta a niños de 2 a 6 años, que presentan bruscamente un cuadro de fiebre, malestar general, disnea con estridor inspiratorio que empeora en decúbito supino y que hace que permanezca sentado con el cuello en hiperextensión para que la epiglotis por gravedad no colapse el vestíbulo laríngeo. Además, intensa odinofagia que genera dificultad para deglutir la saliva y alteración en la resonancia de la voz (“voz en patata caliente”) (MIR 96-97F, 121).

Ante la sospecha de este cuadro, está indicada la realización de una radiografía simple lateral cervical para partes blandas y confirmar el engrosamiento epiglótico, ya que está contraindicada la exploración por laringoscopia indirecta o fibroscopia laríngea, por lo que se puede provocar un espasmo con empeoramiento de la disnea.

Se debe asegurar la vía aérea y, por si fuera preciso, estar preparados para intubación orotraqueal o traqueotomía. Antibiótico (Ceftriaxona), Corticoides intravenosos.

MUY IMPORTANTE 

La epiglotitis aguda es producida por Haemophilus influenzae tipo B, y en su tratamiento, mantener la vía aérea permeable es fundamental. Laringitis glotosubglótica o Crup. Es la más frecuente, siendo la responsable del 80% de los episodios de disnea en niños mayores de un año. De etiología vírica (Parainfluenza, Influenza A y B). Afecta a niños de menor edad, de comienzo progresivo tras un catarro banal, con estridor de predominio inspiratorio de tono grave, con tos y disnea, así como leve disfonía. No cursa con disfagia ni odin-

Pág. 15


� miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO ofagia intensa y es menos disneizante y tiene mejor estado general 1. Cervicales: cirugía sobre las glándulas tiroides y paratiroides, que la epiglotitis. tumores malignos cervicales sobre todo de tiroides.

Se puede realizar radiografía simple anteroposterior cervical en 2. Torácicas (lesionan con mayor frecuencia el nervio recuinspiración, donde se ve un afilamiento de la columna de aire en rrente izquierdo debido a su recorrido): tumores malignos forma de “punta de lápiz”. de pulmón y esófago, cirugías endotorácicas y enfermedades

Tratamiento con Adrenalina racémica en aerosol, corticoides, cardíacas (estenosis mitral, aneurismas aórticos) (MIR 99profilaxis antibiótica (Amoxicilina-clavulánico), si dura más de 48 00F, 154). horas. No suelen precisar intubación.

Tabla 6. Diagnóstico diferencial de las laringitis agudas.


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Laringitis estridulosa o espasmódica o Pseudocrup. Tras infección respiratoria banal, comienzo brusco típicamente durante el sueño, de estridor inspiratorio, tos metálica con o sin disnea manifiesta y afebril. Cede espontáneamente o con humidificación ambiental, con posibles recurrencias. Lo más importante es el diagnóstico diferencial con los dos procesos anteriores.

Laringitis diftérica o Crup verdadero. Poco frecuente en la actualidad. Producida por Corynebacterium difteriae, que se transmite por vía aérea. Aparece disfonía con tos perruna y disnea con estridor. En la exploración se suele acompañar de una amigdalitis con placas adherentes que sangran al desprenderlas y que también se pueden ver en la laringe. La consecuencia más grave de la infección es la enfermedad sistémica que se produce por la absorción de la toxina. Ésta origina cambios degenerativos a nivel cardíaco (insuficiencia cardíaca o arritmias), neurológico (afectación de pares craneales) y renal fundamentalmente. Tratamiento con humedad, penicilina y antitoxina.

DIAGNÓSTICO DIFERENCIAL.

· Aspiración de cuerpo extraño, absceso retrofaríngeo o periamigdalar, angioedema por reacción alérgica, asma… · Traqueítis bacteriana: suele aparecer en menores de 3 años causada por S. aureus principalmente. Tras un cuadro de laringotraqueítis aguda aparece empeoramiento con fiebre, dificultad respiratoria progresiva con estridor inspiratorio y espiratorio y secreciones espesas (MIR 96-97F, 196-PD 3).

FORMAS CLÍNICAS EN ADULTOS.

Laringitis catarral. Suele ser vírica (rinovirus, parainfluenza e influenza, adenovirus). Cursa con disfonía y tos seca irritativa y en ocasiones con dolor. En la exploración se ve la laringe roja, edematosa y con secreciones. Tratamiento con reposo vocal, evitar irritantes (tabaco y alcohol), humidificación, expectorantes y antiinflamatorios.

Epiglotitis del adulto. Se diferencia de las del niño en que se puede explorar la laringe para confirmar el diagnóstico y para descartar que sea consecuencia de tumores, cuerpos extraños y laringopioceles (MIR 96-97F, 121).

2.4. Parálisis faringolaríngeas. La inervación de la laringe depende del X par craneal, con el nervio laríngeo superior y el nervio laríngeo inferior o recurrente. Las parálisis periféricas son las más frecuentes y se producen por lesiones en el X par craneal o sus ramas laríngeas. De la periferia hacia el centro, los diferentes puntos de lesión son:

• Lesión del nervio laríngeo inferior o recurrente. Es la más frecuente. Las causas más frecuentes son: Tabla 7. Parálisis laríngeas. La cuerda paralizada se queda en posición paramediana (aducción) y aparece una disfonía con diplofonía (voz bitonal) (MIR 00-01F, 162).

Si la parálisis es bilateral (sobre todo por cirugía de la glándula tiroides o traumatismos laríngeos), al quedarse las dos cuerdas vocales en posición paramediana, además de disfonía aparecerá disnea, y es necesaria la realización de una traqueotomía.

• Lesión del nervio laríngeo superior. Difícil de diagnosticar debido a la escasa sintomatología que genera. Suele ser secundaria a cirugías cervicales, sobre todo de la glándula tiroides. Produce riesgo de aspiraciones por anestesia del vestíbulo laríngeo y las cuerdas están en posición normal, pero con un cierto acortamiento que genera una voz con poca fuerza y con pérdida de frecuencias agudas y fatiga vocal (MIR 98-99F, 235). • Lesión del tronco del vago (combinada de ambos nervios laríngeos). Suelen producirse por tumores de la base del cráneo (cáncer de cavum, paragangliomas, metástasis cervicales). La cuerda vocal paralizada se sitúa en posición intermedia o lateral (abducción). Se producirán aspiraciones durante la deglución con crisis de tos e infecciones traqueobronquiales y una disfonía por déficit de cierre. Cuando se produce por lesiones altas del Pág. 16


� O.R.L. O.R.L. vago por encima del ganglio nodoso o en el agujero yugular, se asociará disfagia y parálisis asociada de otros pares craneales. Cuando se produce por lesiones del vago inferiores a las ramas faríngeas, no habrá disfagia y no habrá parálisis asociada de otros pares craneales (MIR 94-95, 156).

El tratamiento de la disfonía generada en estas parálisis suele ser rehabilitador.

En las parálisis bilaterales en aducción, para evitar la traqueotomía, se pueden realizar técnicas quirúrgicas que amplíen el espacio aéreo glótico, como son la cordectomía, aritenoidectomía y abducción aritenoidea.


Figura 21. Recorrido del nervio vago y sus ramas.

2.5. Pseudotumores laríngeos y laringoceles. La etiología se basa fundamentalmente en el abuso vocal y/o utilización de irritantes (tabaco, alcohol y reflujo gastroesofágico), pero el resultado será el mismo: alteración mantenida de la mucosa vocal.

La clínica se puede deducir de la localización de estas lesiones (borde libre de la cuerda vocal): disfonía con voz de tono grave con fallos vocales y diplofonía (sobre todo si están localizadas entre tercio anterior y dos tercios posteriores, que es la zona de máxima vibración) al alterar la capacidad vibratoria de las cuerdas y producir un cierre incompleto de las cuerdas en fonación, disnea (sobre todo los edemas de Reinke) si son de gran tamaño y obstruyen la luz glótica, tos irritativa, y carraspeo.

Comentaremos ahora las características de cada una de ellas:

• Nódulos vocales: afectan más a mujeres (de hecho, son la neoformación benigna más frecuente en el sexo femenino) y niños, donde son la causa más frecuente de disfonía. Aparecen por un mal uso excesivo de la voz, sobre todo en profesionales de la voz (cantantes, profesores, etc.) (MIR 99-00, 47; MIR 02-03, 61). Al igual que los pólipos, su localización es anterior, pero a diferencia de ellos, los nódulos vocales son bilaterales (“kissing nodes”). El tratamiento inicial será con foniatría, y si fracasa, con microcirugía endolaríngea. • Pólipo vocal: es la tumoración benigna de la cuerda vocal más frecuente en la población general, sobre todo en varones. Aparecen tras esfuerzos vocales, sobre todo si se precede de catarros y fuman. Pueden ser sesíles o pediculados, suele localizarse en la zona anterior de la glotis y ser unilateral. Pueden producir lesiones por contacto en la otra cuerda. El tratamiento de elección es microcirugía laríngea, aunque se suele acompañar de foniatría. Figura 22. Pólipo de cuerda vocal derecha.

• Edema de Reinke: su aparición está condicionada por la exposición a irritantes (tabaco, alcohol, ácidos) y por el abuso vocal. Otros procesos como el hipotiroidismo favorecen su desarrollo. Se producen por una colección de edema a nivel submucoso en la lámina propia del corion, entre la mucosa y el ligamento vocal (espacio de Reinke). Tumefacción sesil de aspecto gelatinoso, que es generalmente bilateral y a lo largo de toda la cuerda (MIR 99-00, 45). Además de suspender dichos hábitos, el tratamiento pasa por una decorticación o cordotomía (que no cordectomía) con láser CO2 o microcirugía, en dos tiempos para evitar la formación de sinequias entre las superficies cruentas (MIR 94-95, 157). Hay que hacer diagnóstico diferencial con un tumor ventricular si aparece de forma unilateral. Tabla 8. Tumoraciones glóticas benignas. • Paquidermia de contacto: aparece por una sobrecarga fonatoria y aquí también el habla es dolorosa. La localización es en la apófisis Pág. 17


� miniMANUAL 1 CTO miniMANUAL 1 CTO vocal y suele ser bilateral. El tratamiento se basa inicialmente en una rehabilitación foniátrica y si no cede, microcirugía.

• Quistes intracordales: lesión de aspecto redondeado cubierta por mucosa en la cuerda vocal. Tratamiento es microcirugía laríngea. LARINGOCELE. Es una dilatación del sáculo o apéndice del ventriculo laríngeo de Morgagni, que suele ser adquirido por aumentos de presión intralaríngeo (tosedores crónicos, sopladores de vidrio, trompetistas),


o por obstrucciones del orificio sacular (carcinomas de ventriculo en el 2-10% de los casos), y más raros congénitos en niños. Pueden rellenarse de moco (laringomucocele) o pus (laringopioceles). La mayoría son asintomáticos, más frecuentes unilaterales y en varones. Figura 23. Laringocele externo o mixto. Maniobra de Valsalva.


Figura 24. Laringocele externo o mixto, emergiendo por la membrana tirohioidea.

Pueden ser:

• Internos (35%): confinados al interior de la laringe, abombando la banda ventricular, produciendo disfonía, sensación de cuerpo extraño con tos, y si son muy grandes, pueden llegar a producir disnea (MIR 97-98, 104). • Externos (15%): se extiende superiormente atravesando la membrana tirohioidea y produce una tumoración cervical lateral que aumenta con la maniobra de Valsalva y disminuye al vaciarlo por compresión. • Mixtos (los más frecuentes 50%): con los dos componentes anteriores combinados. Si son pequeños y no dan clínica, pueden no precisar tratamiento; si son sintomáticos, se realiza tratamiento quirúrgico para su extirpación.

Tabla 9. Laringitis crónicas inespecíficas / precancerosas Se dividen en dos grupos:

• Laringitis atróficas: típicas del anciano, no malignizan y no se tratan. • Laringitis hiperplásicas: son precancerosas. Están relacionadas con el consumo de alcohol y tabaco. Dentro de este grupo, las hipertróficas blancas (leucoplasia, queratósica y papiloma escamoso del adulto) malignizan con más frecuencia que las hipertróficas rojas)(MIR 95-96, 132). Se tratan con decorticación-biopsia por microcirugía. 2.6. Tumores malignos de la laringe. ETIOLOGÍA Y EPIDEMIOLOGÍA. El cáncer de laringe es el más frecuente de los tumores de cabeza y cuello.


En los países mediterráneos y latinos son más frecuentes los de localización supraglótica, y en los anglosajones, los glóticos.

Su frecuencia de aparición está relacionada directamente con el consumo de tabaco y afecta más a varones, de edades avanzadas (pico de frecuencia en la sexta decada de la vida); muchas veces asocian hábito enólico (más en los supraglóticos), lo cual multiplica el riesgo de padecer cáncer. Todos los tumores de cabeza y cuello, con la excepción de los nasosinusales y de cavum, parecen estar etiológicamente asociados con el consumo de tabaco y, en menor medida de alcohol. Otros factores de riesgo implicados son: los productos químicos derivados de la exposición ocupacional de trabajadores de la industria química

o textil y el HPV (potencial oncogénico demostrado en el cáncer tonsilar y laríngeo). Parece existir una relación inversa entre el consumo de frutas y verduras y el cáncer de cabeza y cuello. Dado que toda la mucosa de pulmón, esófago y área faringolaríngea está expuesta a los mismos carcinógenos, no es raro encontrar segundas neoplasias primarias, lo cual se observa en un 20-25% de los pacientes con cáncer de laringe en los 5 años siguientes al diagnóstico. Estas neoplasias suelen ser histológicamente similares a la primera (carcinomas epidermoides).

El principal factor pronóstico de los pacientes con cáncer de laringe son las metástasis ganglionares cérvicales (N), más que el propio tumor primario (T) (MIR 04-05, 151). Si hablamos de las metástasis a distancia, hay que decir que son poco frecuentes.

ANATOMÍA PATOLÓGICA. El tipo histológico más frecuente es el carcinoma epidermoide y, en cuanto a la anatomía patológica macroscópica, hay for- mas vegetantes, ulceradas e infiltrantes (MIR 96-97F, 160). Los supraglóticos con mayor frecuencia son poco diferenciados y mas agresivos, y al contrario, los glóticos suelen ser más diferenciados, y por tanto, menos agresivos localmente y con menos metástasis.


CLÍNICA Y DIAGNÓSTICO. La localización del tumor tiene gran importancia en el pronóstico y en los síntomas que generan:


• Los síntomas del tumor primario se aprecian antes en los glóticos (disfonía que dura 2-3 semanas en un varón con factores de riesgo debe ser siempre explorada) (MIR 03-04, 60; MIR 98-99, 147; MIR 95-96, 130); esto permite que se diagnostiquen como tumores más pequeños y, dada la ausencia de linfáticos en la glotis, es rara la afectación ganglionar, el pronóstico es bueno (MIR 96-97F, 162). • Los supraglóticos producen síntomas más vagos, como parestesias faríngeas o sensación de cuerpo extraño, y sólo cuando son avanzados producen odinofagia con otalgia refleja y disfagia, por ello se diagnostican con un tamaño más grande, y como dan metástasis ganglionares con mayor frecuencia (40 % de los casos), tendrán peor pronóstico (MIR 01-02, 146; MIR 00-01, 141). • Los subglóticos presentan disnea y estridor y tienen mal pronóstico (MIR 96-97, 193). Son excepcionales. La estadificación de estos tumores también sigue la clasificación TNM (ver ANEXO al final del capítulo).

Pág. 18


� O.R.L. O.R.L. TRATAMIENTO. Local.

• Estadios T1, T2: cirugía conservadora por vía externa o por vía endoscópica con láser de CO2 (cordectomía en los glóticos y laringuectomía parcial horizontal supraglótica en los supraglóticos) (MIR 00-01, 141). Se añade radioterapia si existen factores adversos (borde afectado). La radioterapia es igual de eficaz en T1N0M0 glótico. • Estadios T3, T4: siempre que sea posible cirugía parcial (laringuectomía casi total, laringuectomía con reconstrucción epiglótica de Tucker); si no es posible, laringuectomía total. Generalmente se añade luego radioterapia (MIR 00-01, 140). Otra alternativa válida es la quimioterapia asociada a la radioterapia. Regional.

• N0: vaciamiento profiláctico, salvo en T1, T2 glótico. • N+: vaciamiento funcional o radical en función del tipo de adenopatía. El vaciamiento suele ser bilateral. RECUERDA Ante una disfonía de más de 15 días de evolución en adulto, se debe descartar un cáncer de laringe. El cáncer de laringe de localización glótica tiene mejor pronóstico porque: • produce síntomas antes (disfonía). • las cuerdas vocales no tienen linfáticos y no suelen presentar diseminación ganglionar. Actualmente se intenta prevenir la aparición de segundas neoplasias y la degeneración de precancerosis laríngeas mediante la toma de betacarotenos o de ácido retinoico; ambos parecen inducir regresión de las lesiones preneoplásicas.


Tabla 10. Estenosis laringotraqueales adquiridas. La intubación prolongada es la primera causa de estenosis laringotraqueal adquirida. Para evitarla, se debe realizar una traqueotomía (siempre en 2º o 3º anillos traqueales) si se prevé una intubación prolongada (MIR 02-03, 58; MIR 99-00, 63).

TEMA 3. FARINGOLOGÍA.


3.1. Recuerdo anatómico. En la faringe distinguimos tres regiones: nasofaringe (rinofaringe

o epifaringe) que llega hasta la cara posterior del paladar blando; orofaringe: desde el nivel del paladar blando hasta el borde libre de la epiglotis; hipofaringe, que llega hasta el límite inferior del cricoides y lo forman los dos senos piriformes, la pared posterior y la región retrocricoidea. El componente muscular es el esencial en la faringe, que está formado por los músculos constrictores (superior, medio e inferior) y por los elevadores (palatofaríngeo, estilofaríngeo y salpingofaríngeo). Además, están los músculos tensor y elevador del velo del paladar, conocidos también como periestafilino externo e interno respectivamente, que actúan de forma conjunta con los anteriores.

El tejido linfoepitelial asociado a la mucosa de las paredes de la faringe recibe el nombre de anillo linfático de Waldeyer. Tiene un desarrollo progresivo con la edad. Así, en la primera infancia (hasta los 5 años) predomina la amígdala faríngea; en la segunda infancia, las amígdalas palatinas, y en el adulto la amígdala lingual.

3.2. Hiperplasia de tejido linfoepitelial faríngeo. HIPERPLASIA DE AMÍGDALA FARÍNGEA (ADENOIDES O VEGETACIONES). Es una patología que se presenta fundamentalmente en la edad infantil, y la clínica que ocasiona deriva de:


• Obstrucción del cavum, y así aparecen obstrucción nasal con rinolalia cerrada, respiración oral, ronquidos nocturnos (síntoma muy sugestivo de hiperplasia adenoidea) que en ocasiones llega a producir síndrome de apnea obstructiva del sueño, alteraciones de la implantación dentaria, y la típica facies adenoidea, obstrucción de estructuras circundantes como la trompa de Eustaquio con aparición de otitis serosas de repetición (MIR 98-99, 151).

• Problema inflamatorio que se extiende a zonas vecinas, generando rinosinusitis, otitis medias agudas de repetición e infecciones del árbol traqueobronquial. En el diagnóstico, además de la clínica, nos ayudan la realización de radiografía simple de cavum en proyección lateral y la endoscopia flexible (MIR 00-01, 185).

HIPERPLASIA DE AMÍGDALAS PALATINAS (ANGINAS). Producen alteraciones en la deglución con disfagia, voz gangosa al disminuir la movilidad velopalatina y ronquidos nocturnos que en ocasiones llegan a producir un auténtico síndrome de apnea obstructiva del sueño (MIR 99-00F, 159). En los casos de hipertrofia amigdalar asimétrica unilateral, se deben descartar neoplasias malignas (carcinoma epidermoide y linfomas no Hodgkin).

3.3. Patología infecciosa. Muy frecuente sobre todo en la infancia y en adultos hasta la 3ª década, en los que suele limitarse a las amígdalas palatinas y lingual.

ADENOIDITIS. Es la infección e inflamación del tejido de la amígdala faríngea, que afecta fundamentalmente a niños menores de 6 años, dado que este tejido más adelante tiende a involucionar. En la etiología se implican tanto agentes virales (rinovirus y adenovirus) como bacterianos (neumococo, H. influenzae). Las manifestaciones clínicas de este cuadro son las siguientes: obstrucción nasal con rinorrea, fiebre y síntomas de vecindad como otitis medias de repetición, rinosinusitis, laringitis. Tratamiento médico antibiótico y sintomático y cirugía, si es recurrente.

AMIGDALITIS AGUDAS.

Bacteriana. Aunque las amigdalitis víricas son más frecuentes, dentro de las causas bacterianas el germen responsable más común es el Estreptococo betahemolítico del grupo A. Produce fiebre alta con mal estado general y disfagia con odinofagia importante asociada a otalgia refleja. Al explorar la orofaringe se ven amígdalas congestivas, hipertróficas con placas blanquecinas en el interior de las criptas (amigdalitis pultácea), con aparición de petequias en el paladar y son muy frecuentes las adenopatías inflamatorias submandibulares y yugulares, rodaderas y dolorosas a la palpación. En el caso de la escarlatina, se asocia además una lengua roja y exantema (MIR 95-96, 122-IF 5).

Si se sospecha faringoamigdalitis estreptocócica, se debe realizar un test de diagnóstico rápido y comenzar tratamiento si fuera positivo. Si el test fuera negativo, habría que realizar cultivo (MIR 03-04, 113-IF 5).

El tratamiento de elección sigue siendo la penicilina (habitualmente penicilina benzatina en monodosis o penicilina V diez días), acompañada de medidas generales como analgésicos, antitérmicos y abundante hidratación (MIR 02-03, 87-IF 5).

Mononucleosis infecciosa. Ver Infecciosas.


1. Adenoiditis crónica. 2. Obstrucción grave vía aérea (SAOS). 3. OM secretora, OM aguda recidivante, OM crónica adhesiva. 4. Malformaciones cráneofaciales. 1. Amigdalitis recidivante (>6/año). 2. Obstrucción grave vía aérea (SAOS). 3. Abceso periamigdalino de repetición. 4. Hipertrofia unilateral u otras sospechas de tumor. 5. Neoamígdala.


Otras amigdalitis. Otras formas menos comunes de amigdalitis COMPLICACIONES DE LAS INFECCIONES AGUDAS DE

se resumen en la tabla 12.


• Anaerobios asociados a espiroquetas. • Odinofagia unilateral leve con buen estado general. • Úlcera en polo superior de amigdalas y encías con pseudomembranas. Boca séptica. • Tratamiento: penicilina.

• Corynebacterium diphtheriae. • Odinofagia, disfonía, tos y fiebre. • Falsas membranas grisáceas adheridas que sangran al desprenderlas. • Tratamiento: penicilina.

• Estreptococo ßhemolítico del grupo A. • Odinofagia, exantema. • Amígdalas rojas, lengua aframbuesada y enantema. • Tratamiento: penicilina

• VHS-I. • En niños y jóvenes, odinofagia y fiebre elevada. • Vesículas en toda la cavidad oral y amígdalas. • Tratamiento: sintomático.

• Coxsackie A. • Niños con odinofagia y fiebre. • Vesículas en paladar blando y pilares amigdalinos. • Tratamiento: sintomático.

Figura 25. Amigdalitis vírica (Herpangina).


LA FARINGE.

Locales (infecciones cervicales profundas). Suelen ser de etiología polimicrobiana, destacando gérmenes anaerobios (Peptoestreptococo, Fusobacterium y Bacterioides).

Absceso o flemón periamigdalino. Es la complicación más frecuente de las faringoamigdalitis agudas. Se localiza entre la amígdala y la aponeurosis del músculo constrictor de la faringe.

Tras 7-10 días de evolución del cuadro de amigdalitis, la odinofagia se hace característicamente unilateral, asociando otalgia refleja; además aparecen trismus, voz gangosa y sialorrea. En la exploración se observa un absceso supratonsilar que abomba el pilar amigdalino anterior y paladar blando hacia delante y la amígdala hacia abajo y medialmente, desplazándose la úvula hacia el lado sano (MIR 97-98, 100).

El diagnóstico se basa en realizar una punción y aspiración del espacio periamigdalino (MIR 97-98F, 183).

El tratamiento en el caso de flemón solo requerirá tratamiento antibiótico con penicilina intravenosa asociada a corticoterapia, y en el caso de que sea un absceso, además se realiza drenaje por incisión y desbridamiento en el pilar amigdalino anterior. En los abscesos recidivantes se recomienda amigdalectomía en frío.

Absceso parafaríngeo o laterofaríngeo. Es menos frecuente pero más grave, ya que se extiende lateralmente a los músculos constrictores faríngeos en el espacio parafaríngeo.


Absceso intratonsilar (en la profundidad de las criptas) • Odinofagia unilateral. • Drena espontáneamente por una cripta. Se respeta (medial) • Mala resolución (recidivas). • Extensión periamigdalina. Flemón/absceso periamigdalino (la más frecuente) • Odinofagia unilateral con otalgia refleja y trismus. • Abombamiento de región periamigdalar. Se respeta (medial) • Extensión a espacio parafaríngeo y retrofaríngeo. Flemón/absceso parafaríngeo • Clínica similar al periamigdalino y puede asociar dolor cervical y tortícolis. • Abombamiento de la pared faríngea por detrás de la amígdala, hasta hipofaringe. Se sobrepasa (lateral) • Hemorragia. • Sepsis post-angina (enfermedad de Lemierre). Absceso retrofaríngeo • Aumento del espacio retrofaríngeo en la lateral del cuello y TAC.radiografía • Odinofagia y disnea, sobre todo en niños. En adultos descartar mal de Pott. Se sobrepasa (lateral) • Asfixia. • Mediastinitis. Angina de Ludwig o absceso de suelo de boca (submaxilar y submentoniano) • Origen dentario. • Dolor y tumefacción en suelo de boca. – • Extensión a vaina carotidea. • Extensión retrofaríngea con mediastinitis.


Cursa con disfagia y odinofagia importantes, pero asociada a intenso dolor laterocervical y tortícolis. En la exploración, un abombamiento de la pared lateral de la faringe por detrás de la amígdala y que desciende hasta la hipofaringe. Será necesario realizar un TAC cervical para valorar su extensión.

El tratamiento es con antibióticos y corticoides intravenosos, y si la colección purulenta es importante, exige un drenaje vía externa por cervicotomía.

Tiene riesgo de complicaciones graves por afectación del paquete vascular cervical, sobre todo de tromboflebitis séptica de la vena yugular interna (sepsis postanginosa o enfermedad de Lemiere) con riesgo elevado de tromboembolismo pulmonar séptico y que exige un tratamiento quirúrgico con ligadura de la vena yugular interna (MIR 98-99F, 156).

Absceso retrofaríngeo. Aquí también se sobrepasa el plano muscular de los constrictores faríngeos, pero extendiéndose posterior- mente al espacio retrofaríngeo. Más frecuente en niños secundario a linfadenitis supuradas. En adultos y niños mayores suelen deberse a la ingesta de cuerpos extraños (espinas, huesos de pollo, etc.), y si tienen una evolución subaguda o crónica, hay que descartar una TBC vertebral o mal de Pott.

Además de la disfagia y odinofagia, el paciente puede presentar disnea y tortícolis con fijación del cuello.

En la exploración se observa una protrusión de la pared posterior de la faringe y se recomienda realizar una radiografía simple en posición lateral y TAC cervical para valorar aumentos del espacio paravertebral.

El tratamiento exige un drenaje urgente vía transoral o externa por cervicotomía por el riesgo de disnea y por el riesgo de extensión al mediastino (mediastinitis).

Sistémicas. Son muy raras en la actualidad y en general aparecen tras amigdalitis estreptocócicas. Las más importantes son: glomerulonefritis, carditis, fiebre reumática.

3.4. Patología tumoral benigna. RINOFARINGE.

Angiofibroma nasofaríngeo juvenil. Es una tumoración muy poco frecuente (tumor benigno más frecuente de la rinofaringe), casi exclusivo de varones adolescentes (antes de los 18-20 años), por lo que se cree que pueden desempeñar un papel muy importante en su patogenia los factores hormonales. El síntoma principal son las epistaxis de repetición. Además, al ser una masa que se localiza en cavum, puede cursas con síntomas similares a los de la hipertrofia adenoidea, es decir, obstrucción nasal, rinolalia cerrada, otitis serosa, etc. (MIR 00-01F, 163; MIR 97-98, 101).

Aunque de histología benigna (no da metástasis), tiene un comportamiento localmente invasivo. Es más agresivo cuanto más joven es el paciente.


MUY IMPORTANTE • Ante un varón en la pubertad con epistaxis de repetición se debe descartar angiofibroma nasofaríngeo juvenil. Se diagnostica por exploración del cavum mediante fibroscopio flexible o rinoscopia posterior, viéndose una masa violácea con gran componente vascular (su vascularización procede de la arteria maxilar interna), no recomendándose la realización de biopsia por el riesgo de sangrado masivo. El estudio se complementa con TAC, RMN y arteriografía (MIR 97-98F, 180).

Tratamiento de elección es la cirugía con embolización previa, y aunque es radiosensible, la radioterapia no es el tratamiento de elección. Recidivan entre el 10 y el 40% de los casos.

3.5. Patología tumoral maligna. RINOFARINGE. Es un tumor con unas características que lo hacen diferente del resto de tumores de la esfera otorrinolaringológica. No está asociado con el consumo de tabaco y alcohol, y sí con otros factores ambientales como las nitrosaminas en conservas de alimentos. En cambio, los tipos histológicamente indiferenciados guardan relación con el VEB, y esto se ha utilizado para screening en poblaciones de riesgo, vigilancia de recidivas tras tratamiento y diagnóstico de adenopatías metastásicas con tumor primario desconocido (MIR 99-00, 12).


El tipo histológico más frecuente es el carcinoma epidermoide, que suele ser indiferenciado y que se conocía como linfoepitelioma anaplásico de Schmincke.

Los síntomas por orden decreciente de frecuencia son (MIR 97-98, 103; MIR 96-97, 78): adenopatía laterocervical, otitis serosa unilateral persistente, insuficiencia respiratoria nasal a veces con epistaxis y rinolalia, clínica de pares craneales por extensión en la base de cráneo: al seno cavernoso(V par y oculomotores III, IV, VI) y hacia el agujero yugular ( IX, X y XI).

El diagnóstico se basa en la clínica, en la exploración física (rinoscopia posterior con biopsia, palpación cervical) y en la radiología (TAC, RMN).

El tratamiento de elección es la radioterapia, en los estadios I y II sólo radioterapia; en los estadios III y IV radioterapia más quimioterapia simultánea. Para valorar si existe recidiva, es útil medir los títulos de anticuerpos anticápside de VEB (aumento).

OROFARINGE. Más frecuente en varones de entre 55-65 años. La histología más frecuente es de carcinoma epidermoide.


La etiología se relaciona con alcohol y tabaco.

Se localiza en amígdala (lo más frecuente), base de lengua (ulcerado), paladar blando (exofítico vegetante) y pared posterior.

Muy frecuentemente son asintomáticos, con síntomas vagos que generan un diagnostico tardío en estadios avanzados. Los dos


síntomas principales son: a) parestesias faríngeas que progresa a odinofagia con otalgia refleja y disfagia; b) adenopatías cervicales. Las metástasis a distancia son poco habituales (5%) pero sin embargo, no es rara la asociación a otro tumor primario en pulmón u otro área de cabeza y cuello (20-30%).


Figura 29. Carcinoma epidermoide de amígdala derecha que se extiende a pilar amigdalino anterior y trígono retromolar derecho.

Tratamiento: T1 y T2 cirugía y radioterapia; T3 y T4 cirugía con abordajes complejos transmandibulares y técnicas de reconstrucción complejas con colgajos pediculados (pectoral mayor) o libres, se asocia radioterapia y en ocasiones quimioterapia (MIR 02-03, 62).

Siempre se realiza tratamiento del cuello, incluso en los N0. En T1N0 de amígdala la eficacia del tratamiento radioterápico y quirúrgico es la misma.

En la orofaringe también están los linfomas de amígdala palatina y amígdala lingual. El aumento unilateral de tamaño de la amígdala palatina o las amigdalitis unilaterales persistentes en el adulto debe hacernos sospechar siempre un tumor maligno (linfoma Hodgkin y no Hodgkin) (MIR 96-97, 192).


Figura 30. Hipertrofia amigdalar asimétrica: sospecha de patología tumoral maligna.

HIPOFARINGE. Más frecuente en varones de 55-65 años de edad. Los retrocricoideos se dan en los países del norte de Europa en relación con el Síndrome de Plummer-Vinson, en mujeres, con anemia y glositis atrófica.


La histología es de carcinoma epidermoide.

La etiología se relaciona con alcohol y tabaco.

Se localiza en seno piriforme (80%), pared posterior (15%) y retrocricoides (5%) (MIR 96-97, 195).

La clínica más frecuente es adenopatía cervical metastásica; parestesias y sensación de cuerpo extraño y otalgia refleja, que progresa a odinofagia; disfonía por invasión laríngea.

Tratamiento: cirugía (faringuectomía parcial asociada a laringuectomía total o laringuectomía horizontal supraglótica) asociada a radioterapia, y en estadios avanzados también se asocia quimiote


rapia. Siempre con tratamiento cervical con vaciamiento bilateral, incluso en N0.

Asociación frecuente como en los tumores de orofaringe, con segundos tumores primarios de pulmón u otra localización de cabeza y cuello.

TEMA 4. RINOLOGÍA.

4.1. Recuerdo anatómico. Los senos paranasales son unas cavidades aéreas presentes en el interior del macizo facial. Se consideran unas prolongaciones de la cavidad nasal, con la que mantienen una comunicación a través de los meatos por los ostium de drenaje de dichos senos.

Las fosas nasales están separadas por el septum nasal, comunican con el exterior a través de las narinas y con el cavum a través de las coanas. Se relacionan superiormente con la fosa craneal anterior, inferiormente con el paladar y lateralmente con los senos y los aparatos lacrimales (MIR 99-00F, 249). En la pared lateral de la fosa se encuentran los cornetes inferior, medio y superior. Entre ellos aparecen los meatos u orificios de drenaje para el conducto lacrimomuconasal (meato inferior), para los senos frontal, maxilar y celdas etmoidales anteriores (meato medio) y por último para las celdas etmoidales posteriores y seno esfenoidal (meato superior y receso esfenoidal respectivamente).

En el techo de las fosas nasales se encuentra la mucosa olfatoria, órgano periférico de la olfación, donde están las primeras neuronas de la vía olfatoria y cuyos axones forman el primer par craneal o nervio olfatorio.

4.2. Rinitis. RINITIS EN LAS QUE PREDOMINA LA CONGESTIÓN. Catarro común (“coriza”, rinitis aguda inespecífica). La causa es vírica y es el Rinovirus el más frecuente de todos. Los síntomas, de sobra conocidos, son los de un cuadro gripal: fiebre, malestar general, obstrucción nasal, rinorrea al principio acuosa y luego más viscosa y disminución del olfato, generalmente transitoria. La exploración por rinoscopia anterior evidencia una marcada congestión mucosa (MIR 00-01F, 190).


Su tratamiento es puramente sintomático, durante una semana, que es lo que suele durar el episodio. Utilizaremos descongestionantes durante aproximadamente una semana (no abusar de los vasoconstrictores por el riesgo de rinitis medicamentosa), antiinflamatorios, analgésicos, antitérmicos, etc.

Rinitis alérgica. Dependiendo del tipo de alergeno, la rinitis podrá ser estacional o perenne. El ejemplo clásico del primer caso es la fiebre del heno, mientras que en la rinitis perenne los alergenos pueden ser muy variados: ácaros del polvo, pelo de animales, ciertos alimentos, etc.

La clínica típica consiste en estornudos en salvas, obstrucción nasal, rinorrea acuosa y prurito nasal y/o ocular.

Los cornetes en este caso muestran una palidez característica. Dado que la etiología es alérgica, habrá un incremento de eosinófilos en sangre y exudado nasal, así como de IgE tanto total como específica. Las pruebas alérgicas positivas (RAST o pruebas cutáneas) confirman el diagnóstico.

Su tratamiento es el mismo que el de cualquier proceso alérgico: evitar la exposición al alergeno, usar descongestionantes, antihistamínicos, etc.

Rinitis vasomotora. Aparece en edades medias de la vida y la clínica es muy similar. Sin embargo, la etiología es distinta, se debe a una hiperfunción parasimpática, y los desencadenantes del episodio también: cambios bruscos de temperatura, irritantes, fármacos como la reserpina, alteraciones hormonales como el hipotiroidismo, el embarazo, la toma de anticonceptivos orales, etc. Las pruebas de laboratorio serán negativas. El tratamiento se basa en la supresión de irritantes, medidas sintomáticas y, en casos resistentes, actuación sobre el nervio vidiano (neurectomía, coagulación o criocirugía).

Rinitis crónica hipertrófica. La repetición sucesiva de episodios de rinitis aguda genera fenómenos inflamatorios crónicos. Estos cambios son los responsables de la obstrucción nasal, la disminución de olfato y la rinorrea que presentan estos pacientes. Dado el


crecimiento excesivo del cornete inferior, si la clínica no mejora con medidas conservadoras hay que recurrir a la cirugía (cauterización

o conchotomía). RINITIS EN LAS QUE PREDOMINA LA SEQUEDAD.

Rinitis seca anterior. La sequedad se manifiesta en los 2/3 anteriores de la fosa y puede ser originada por varios factores: ambientes secos, contaminación, aire acondicionado...

Por rinoscopia anterior, además de lesiones costrosas es frecuente ver signos de sangrado. Esta rinitis se trata con abundante hidratación (lavados con suero fisiológico o agua marina) y pomadas oleosas.

Ocena. Es una rinitis atrófica (sería un estado más avanzado de la anterior) asociada a cacosmia. La paciente, en general mujer de edad joven y con frecuencia asiática, a pesar de la fetidez característica de las costras no tiene percepción de la misma; es decir, existe cacosmia con anosmia del que la padece. El tratamiento es igual que el de la rinitis seca anterior y, en casos resistentes, se realiza cirugía del vestíbulo nasal, que permita una reducción del tamaño del mismo y evite así la desecación (operación de Eyre) (MIR 96-97, 197).

4.3. Sinusitis. Se define como la inflamación de la mucosa que tapiza los senos paranasales. La base del proceso es una obstrucción del ostium del seno, que dificulta la ventilación y favorece el crecimiento bacteriano. Los factores que pueden intervenir son muy variados: desviación septal, poliposis, diabetes mellitus, bajas temperaturas, sequedad ambiental ...

En las sinusitis agudas, los gérmenes más implicados en orden de frecuencia son: neumococo, Haemophilus influenzae y Moraxella catarrhalis (MIR 96-97, 194). En las sinusitis crónicas adquieren gran relevancia los anaerobios (Veillonella spp, Peptococcus spp, Corynebacterium acnes), algo que también ocurre en las sinusitis maxilares agudas de origen dentario, las cuales cursan con una fetidez característica.

Dentro de las sinusitis no bacterianas citaremos dos entidades:


• Sinusitis por Aspergillus: principalmente por A. fumigatus. La infección puede ser: no invasiva, invasiva o fulminante. Esta última es típica de inmunodeprimidos, el hongo invade el seno, la órbita y las estructuras intracraneales. • Mucormicosis rinocerebral: se presenta sobre todo en diabéticos en coma cetoacidótico y en inmunodeprimidos. Además de clínica sinusal puede aparecer ptosis, oftalmoplejia, afectación de los pares III y VI y clínica sistémica (pulmonar, gastrointestinal...) (MIR 97-98, 174). El tratamiento es igual que el anterior (con anfotericina intravenosa y desbridamiento quirúrgico), haciendo hincapié en el control hidroelectrolítico. LOCALIZACIÓN. El seno más afectado en el niño es el etmoidal, ya que es el primero en desarrollarse. En el adulto es el maxilar, seguido en frecuencia por el etmoidal, el frontal y el esfenoidal. Si la sinusitis afecta a todos los senos, hablamos de pansinusitis (MIR 96-97, 194).

CLÍNICA. El paciente con una sinusitis aguda se queja de cefalea importante que característicamente empeora con las maniobras que aumentan la presión intrasinusal, como por ejemplo bajar la cabeza. Asocia rinorrea purulenta y dolor selectivo a la palpación de los puntos sinusales. Asimismo puede presentar halitosis, fiebre, anosmia y rinolalia cerrada.

La sinusitis crónica, por el contrario, no es tan florida y suele cursar con rinorrea acompañada de insuficiencia respiratoria nasal.

DIAGNÓSTICO. Además de la anamnesis y la exploración, es útil la radiografía de senos paranasales (poco sensible, ver tabla 20), la TAC (método diagnóstico de elección) y la endoscopia nasal.


TRATAMIENTO. Basado en la antibioterapia (amoxi-clavulánico de elección) durante 10-14 días y en procurar una mejor ventilación de los senos paranasales (aerosoles, vasoconstrictores, etc.). Añadimos también analgésicos y antiinflamatorios. En las sinusitis crónicas, en las


agudas que no mejoran con tratamiento médico, y en el caso de que se presenten complicaciones, suele ser necesario el tratamiento quirúrgico. Hoy en día cada vez es mayor el número de otorrinolaringólogos que utilizan la cirugía endoscópica.

COMPLICACIONES.

Orbitarias: son las más frecuentes y el origen suele estar en el etmoides debido a la localización anatómica del mismo.

Intracraneales: la meningitis es la más frecuente de ellas y su origen suele ser etmoidal o esfenoidal. El absceso epidural constituye la segunda complicación intracraneal más frecuente y suele ocurrir tras una sinusitis frontal. Otras posibles complicaciones son la osteomielitis, el absceso cerebral y el empiema subdural (MIR 99-00F, 249).

4.4. Poliposis nasales. Los pólipos son unas formaciones benignas que crecen a partir de la mucosa sobre todo etmoidal y alrededor del cornete medio, por mecanismos inflamatorios crónicos y, en muchos casos, tras fenómenos alérgicos. Ocasionan síntomas parecidos a las rinitis alérgicas: obstrucción nasal, rinorrea, hiposmia (MIR 96-97F, 161).

Se diagnostican con simple rinoscopia o endoscopia nasal como masas blandas semitransparentes, móviles y traslúcidas con aspecto de «granos de uva». Siempre preguntaremos entre los antecedentes por la existencia de asma ( se asocia en el 20-30%) y de intolerancia al AAS (se asocia en el 10%); estos dos datos asociados a poliposis bilateral forman la tríada ASA o enfermedad de Widal (MIR 03-04, 57).

Es más raro que los pólipos sean unilaterales, y esto se cumple en el llamado pólipo antrocoanal de Killian. Es típico de chicos jóvenes, crece desde el seno maxilar y sale por el meato medio hacia la coana. En un niño con poliposis bilateral hay que descartar siempre una mucoviscidosis (tienen poliposis nasal el 20%). También se asocian al Churg-Strauss y Kartagener.

Para tratar los pólipos disponemos de tratamientos médicos sobre todo con corticoides tópicos y orales. También con vasoconstrictores, antihistamínicos orales. Sin embargo, con mucha frecuencia tenemos que optar por el tratamiento quirúrgico cuando llegan a obstruir la fosa nasal (en el pólipo de Killian desde el inicio), generalmente mediante cirugía endoscópica. No debemos olvidar que es una patología que recidiva con mucha frecuencia.

4.5. Patología tumoral nasosinusal. PATOLOGÍA TUMORAL BENIGNA.

Osteoma y mucocele. El osteoma es el más frecuente de todos y guarda ciertas similitudes con el mucocele. Los dos se localizan principalmente en el seno frontal (seguido del etmoidal), cursan asintomáticos o con cefalea y se tratan quirúrgicamente. Sin embargo, el osteoma presenta densidad ósea en la radiografía y el mucocele densidad de partes blandas.

PATOLOGÍA TUMORAL PREMALIGNA.

Papiloma invertido. La imagen radiológica suele ser una veladura de uno o más senos originada en cornete y meato medio, característicamente unilateral, con cierta destrucción ósea. La edad de presentación y el sexo son iguales que en los tumores malignos; no olvidemos que con frecuencia (2-10%) degenera en un carcinoma epidermoide.

El diagnóstico definitivo es anatomopatológico y los márgenes quirúrgicos de resección deben ser amplios para evitar las recidivas.


PATOLOGÍA TUMORAL MALIGNA. Son tumores poco frecuentes y afectan más a varones adultos. Entre los factores etiológicos no se ha visto relación con el tabaco ni con el alcohol; parece jugar un papel importante la exposición al polvo de madera (factor de riesgo de adenocarcinoma de etmoides) (MIR 01-02, 145) y también a otros tóxicos; el papiloma invertido es un precursor de carcinoma epidermoide (MIR 99-00F, 157).

El tipo histológico más frecuente en el adulto es el epidermoide, seguido del adenocarcinoma; en los niños destacan el rabdomiosarcoma y el histiocitoma.


Respecto a la clínica, una forma de presentación clásica es la rinorrea unilateral purulenta en un adulto (MIR 01-02, 145; MIR 99-00F, 157; MIR 98-99, 149); otras posibles manifestaciones son las algias faciales, signos bucodentarios, oculoorbitarios, etc. De hecho, los síntomas dependen en gran medida de la localización del tumor (por orden de frecuencia son seno maxilar, fosas nasales y seno etmoidal) (MIR 04-05, 153). En las pruebas de imagen aparecen signos de erosión ósea.

En cuanto al manejo de estos tumores, la cirugía es la opción más empleada; la quimioterapia suele utilizarse sólo con fines paliativos y la radioterapia se emplea asociada a la cirugía o en tumores radiosensibles (por ejemplo, estesioneuroblastoma). Las metástasis cervicales son infrecuentes y de muy mal pronóstico.

RECUERDA 

• En un adulto con obstrucción nasal y rinorrea sanguinolenta unilateral debemos sospechar un tumor de fosas nasales. • El antecedente de exposición al polvo de madera nos hará pensar en adenocarcinoma de etmoides. TEMA 6. PATOLOGÍA DE LAS GLÁNDULAS SALIVALES.

6.1. Anatomía y fisiología. Las glándulas salivales se dividen en dos grupos: mayores y menores. Las mayores (parótidas, submaxilares y sublinguales) son bilaterales y se localizan fuera de la cavidad oral, donde drenan por un sistema ductal (ver figura 65) (MIR 97-98F, 185).

Parótida. Desemboca por el conducto de Stenon frente al segundo molar superior. Su secreción salival es serosa, sin mucina, muy fluida. Su secreción es más abundante durante la deglución, donde es responsable de la mayor parte de la secreción salival (MIR 97-98F, 185).

Submaxilar. Desemboca por el conducto de Wharton en el suelo de la boca, cerca del frenillo lingual. Su secreción salival es mixta, seromucosa, más espesa porque contiene mucina. Su secreción predomina en situación de reposo.

Sublingual. Su secreción salival es mucosa, rica en mucina. Secreta saliva en reposo.

Glándulas salivales menores o accesorias. Entre 600 y 1.000, situadas sobre todo en la mucosa oral (paladar, labio, suelo, mejillas y lengua), pero también en faringe y laringe. Su secreción salival es mucosa.

6.2. Patología obstructiva (litiasis salival). Son más frecuentes en la submaxilar (90%) porque su saliva es espesa y el conducto de Wharton es largo y tortuoso. Cuando existen quistes de retención por obliteración de los conductos excretores de la glándula sublingual en el suelo de la boca, reciben el nombre de Ránula (MIR 00-01F, 159).

CLÍNICA. En la submaxilar predominan los síntomas de cólico obstructivo salival, con dolor y tumefacción tras la ingesta, que mejoran por desobstrucción con aparición de sialorrea (MIR 99-00F, 155). En la parótida predominan los síntomas de sobreinfección (sialoadenitis aguda), dolor parotídeo con otalgia refleja, fiebre, celulitis de la piel circundante y trismus. Como consecuencia de litiasis recidivantes, sobre todo intraglandulares en la parótida, puede alterarse la funcionalidad de la glándula y transformarse en una sialoadenitis crónica recidivante y calcinosis salivales, con episodios subagudos de retención salival.

TRATAMIENTO. Para su tratamiento se pautan sialogogos, espasmolíticos y antibióticos con eliminación salival (betalactámicos y macrólidos). Se recomienda beber abundantes líquidos (MIR 95-96F, 105). Si fracasan estas medidas está indicada la cirugía, sobre todo en la submaxilar, con extracción de los cálculos del conducto vía endobucal y, en los procesos crónicos, con sub maxilectomía.


• Cuanto más pequeña es la glándula, más probable que el tumor sea maligno (en parótida suelen ser benignos, en glándulas menores suelen ser malignos). • Adenoma pleomorfo: el más frecuente y suele aparecer en la parótida. Benigno y de crecimiento lento. Recidiva con frecuencia. Tratamiento con parotidectomía superficial (MIR 04-05, 150). • De los malignos, el más frecuente es el carcinoma mucoepidermoide. • Tumor de Warthin: tumoración quística fluctuante, más frecuente en ancianos, benigno. • Cilindroma o carcinoma adenoide quístico: extensión perineural con dolor intenso y metástasis en pulmón. • Carcinoma epidermoide: raro y muy agresivo con parálisis facial precoz (MIR 98-99, 256). Pág. 24


ANEXO. ESTADIFICACIÓN DE LOS TUMORES ORL. 4. Rinofaringe.

1. Laringe. T. Supraglotis: T1: una sola zona con movilidad de cuerdas normal. T2: más de una zona de la supraglotis o extensión a glotis con movilidad normal. T3: limitado a laringe con fijación de cuerda y/o invasión de área retrocricoidea, pared medial de seno piriforme o espacio preepiglótico. T4: afecta al cartílago o tejidos extralaríngeos (MIR 96-97, 193). Glotis: T1: limitado a cuerdas con movilidad normal. T1a: una sola cuerda. T1b: ambas cuerdas. T2: afecta a supraglotis o subglotis y/o disminución de la movilidad. T3: limitado a laringe con cuerda fija. T4: como en supraglotis. Subglotis: T1: limitado a subglotis. T2: extensión a glotis con movilidad normal o disminuida. T3, T4: como en glotis, incluida la tráquea. N. N0: no afectación adenopática. N1: un solo ganglio ipsilateral =3 cm. N2a: un solo ganglio ipsilateral 3-6 cm. N2b: ganglios múltiples ipsilaterales =6 cm. N2c: ganglios bilaterales o contralaterales =6 cm. N3: cualquier ganglio >6 cm. M. M0: ausencia de metástasis a distancia. M1: presencia de metástasis a distancia. 2. Cavidad oral y orofaringe. (Lengua móvil, suelo de boca, encía, mucosa yugal, trígono retromolar, paladar blando, amígdalas, paredes faríngeas y base de lengua). T. T1: < 2 cm. T2: 2-4 cm. T3: >4 cm. T4: cualquier tamaño con invasión de estructuras adyacentes (hueso, cartílago, partes blandas). N y M. igual que laringe. 3. Hipofaringe (MIR 96-97, 195). (Seno piriforme, pared retrocricoidea y pared posterior). T. T1: una sola región. T2: dos o más regiones. T3: más de una región con fijación de cuerdas vocales. T4: invasión de estructuras adyacentes. N y M. igual que laringe. Comprende tres regiones:

• Pared posterosuperior: desde el nivel de la unión entre paladar duro y blando hasta la base del cráneo. • Paredes laterales, que incluyen a las fositas de Rosenmüller. • Pared anteroinferior: con la cara dorsal del paladar blando. T. T1: una región. T2: más de una región. T3: invade cavidad nasal y/u orofaringe. T4: afectación de la base del cráneo o pares craneales.


N y M. igual que laringe.